Ácido caprílico


Introducción

El ácido caprílico es un ácido graso saturado de cadena media (8 átomos de carbono; C8). El nombre de ácido caprílico proviene de la palabra latina "capra", que significa cabra. El ácido caprílico se encuentra de forma natural en la leche de cabra, así como en la de vaca.  Es un componente del aceite de coco, del aceite de palma y del aceite de cáñamo que el organismo produce en pequeñas cantidades. El ácido caprílico, que posee propiedades antibacterianas, antifúngicas y antivirales, se lleva utilizando décadas para tratar infecciones causadas por levaduras Candida albicans y otros gérmenes.  El ácido caprílico se convierte dentro del metabolismo en cetonas, que son una importante fuente de energía tanto para el cerebro como para otras estructuras del cuerpo que requieren gran cantidad de esta.  El uso de cetonas como fuente de energía tiene potenciales beneficios para la salud.  El ácido caprílico se utiliza asimismo como remedio contra la Candida en la epilepsia, el temblor esencial y la enfermedad de Alzheimer.


Mecanismo de acción

Acción antimicrobiana

El ácido caprílico es capaz de combatir hongos, bacterias y virus. La eficacia antifúngica del ácido caprílico se remonta a los años 60 y, desde entonces, se ha ido demostrando por medio de diferentes estudios in vitro y en investigaciones con animales[1][2][3]. Está demostrado que el ácido caprílico tiene un fuerte efecto fungicida contra las levaduras, sobre todo la Candida albicans. En concreto para la Candida, todo parece indicar que el ácido caprílico inhibe la virulencia de esta levadura de distintas formas[4]. De este modo, impide la adhesión de la Candida al cuerpo del huésped y evita la formación de una biopelícula.

Los estudios en animales (aves de corral) de ganado, entre otros, demostraron una efectividad antibacteriana del ácido caprílico contra: Campylobacter jejuni[5], Escherichia coli enteropatógena [6], Salmonella enteritides [7], Salmonella typhimurium [8], Enterobacter sakazakii [9] y Streptococcus agalactiae, Streptococcus dysgalactiae, Streptococcus uberis y Staphylococcus aureus [10]. De hecho, el ganado infectado (aves de corral) se considera como una importante fuente de infección humana por diversas bacterias, que pueden provocar infecciones potencialmente mortales, sobre todo en ancianos, niños y bebés. En un reciente estudio in vitro, se demostró que el ácido caprílico es capaz de reducir el Campylobacter spp. y que, además, actúa sinérgicamente junto a otros ácidos orgánicos [11]. Estos estudios destacan que el ácido caprílico es un antibiótico natural que puede mantener la cadena alimentaria humana libre de gérmenes, sin dejar apenas residuos de antibióticos.

El ácido caprílico se ha utilizado durante mucho tiempo, en combinación con la pasteurización, para purificar por completo ciertas preparaciones de inmunoglobulinas de virus [12]. Se ha comprobado que el ácido caprílico tiene cierto efecto antiviral contra los virus con envoltura, entre los que se encuentran los virus del herpes y de la gripe.

El mecanismo exacto de acción del ácido caprílico sigue sin ser claro. En cambio, se han podido identificar varios mecanismos a través de los cuales los ácidos caprílicos pueden inhibir a los patógenos. En este grupo de organismos, por ejemplo, inhiben el uso de la fuente de energía que es la glucosa, alteran las membranas celulares, las mitocondrias y otros orgánulos, mientras que en las bacterias bloquean ciertos genes responsables de las propiedades invasivas [10][13]. En los virus, los ácidos caprílicos también alteran su envoltura viral [12] y en los hongos y levaduras dañan el micelio, el entramado de todos los filamentos de un hongo [3].

Debido a sus propiedades antimicrobianas, el ácido caprílico se utiliza de manera comercial como desinfectante y para mejorar la seguridad microbiana en la industria alimentaria, sanitaria y médica [13]. Además, también se utiliza como alguicida, bactericida, fungicida y herbicida tanto en invernaderos como en viveros.

Formación de cetonas

El ácido caprílico es un ácido graso de cadena media que se transforma en el organismo en cetonas acetoacetato (AcAc), beta-hidroxibutirato (ßHB) y acetone [14]. Las cetonas contribuyen al suministro de energía cuando no se dispone de suficiente glucosa. Cuando esto ocurre, el cuerpo cambia a la quema de grasas como, por ejemplo, durante períodos de hambruna, ayuno, ejercicio intenso prolongado y con una dieta restrictiva en carbohidratos como puede ser la dieta cetogénica [15]. Aparte de la glucosa, las cetonas constituyen una importante fuente de energía para el cerebro (los ácidos grasos no pueden atravesar la barrera hematoencefálica, las cetonas sí) y otros tejidos que requieren mucha energía, como son el corazón, el hígado y los músculos esqueléticos. La producción de cetonas puede considerarse como un mecanismo fisiológico que se conserva a nivel evolutivo para asegurar el suministro de energía, sobre todo al cerebro y a algunos otros órganos en caso de no disponer de suficiente glucosa [16]. Cuando este mecanismo se activa, el nivel de cetonas en la sangre aumenta y el cuerpo entra en cetosis. Esta forma de cetosis también se denomina cetosis nutricional, la cual no se debe confundir con la cetoacidosis, una condición patológica en la que hay una producción desproporcionada de cetonas que el cuerpo no puede procesar, caso que se observa con más frecuencia en las personas diabéticas [17].

Aparentemente, el ácido caprílico tiene un efecto cetogénico [14]. El estado de cetosis podría ser beneficioso para la salud. A modo de ejemplo, las intervenciones cetogénicas se han utilizado en la epilepsia [18] desde la década de 1920, por lo que cada vez son más las investigaciones que se centran en el uso de las intervenciones cetogénicas en combinación con el ácido caprílico en casos de trastornos neurológicos (degenerativos) [19].

Energía y metabolismo

El ácido caprílico participa en la regulación del metabolismo energético en el que la hormona del "hambre", la grelina, cumple una función de gran importancia [20]. La sensación de hambre es una señal que indica que el cuerpo necesita energía en forma de consumo de alimentos. La grelina regula el apetito, por lo que interviene en el metabolismo de las grasas y la glucosa. Las personas con obesidad presentan valores de grelina alterados. La grelina necesita ácido caprílico para volverse acetilada (activa). 

Por el contrario, el ácido caprílico y los ácidos grasos de cadena media se asocian con un metabolismo de las grasas y una reducción de peso beneficiosos [21]. En un modelo animal experimental de ratón, una dieta con ácido caprílico se asoció con una reducción de la masa grasa, una mejora de los perfiles lipídicos y una menor producción de citoquinas inflamatorias[21]. Es posible que el ácido caprílico suprima la inflamación a través de la vía de señalización TLR4/NF-kB. El efecto antiinflamatorio del ácido caprílico también se observó en un modelo animal [22]. El ácido caprílico inhibió la producción de interleucina (IL)-8 por parte de las células epiteliales intestinales, por lo que puede que contribuya a mejorar la enfermedad inflamatoria intestinal. 

Se necesitan más investigaciones sobre la discrepancia que parece existir entre el hallazgo más reciente del ácido caprílico relativo a la estimulación del apetito a través de la activación de la grelina y los efectos beneficiosos previamente descritos de los TCM de los alimentos sobre la pérdida de peso corporal [23].


Producción y fuentes

El ácido caprílico, también conocido como ácido octanoico, es una grasa saturada con ocho átomos de carbono (C8) que, por lo tanto, pertenece a los ácidos grasos de cadena media (TCM). El nombre de ácido caprílico proviene de la palabra latina «capra», que significa cabra.  De hecho, el ácido caprílico está presente de forma natural en la leche de cabra, entre otros alimentos. El ácido caprílico también lo fabrica el propio organismo en pequeñas cantidades: se encuentra en la leche materna [24] y en fuentes alimentarias como la grasa/aceite de coco, el aceite de palma, el aceite de cáñamo, los aguacates, la mantequilla y otros productos lácteos, incluidas la leche de vaca y de cabra [25]. El ácido caprílico constituye el 6-8 % del aceite de coco; provoca un aumento de los cuerpos cetónicos en el cuerpo humano tras su ingesta, incluso sin restringir carbohidratos [14]. El aceite de coco es uno de los principales componentes de los aceites TCM o aceites a base de ácidos grasos de cadena media de carbono, incluido el ácido caprílico. El ácido caprílico protege a las plantas y a los animales de la influencia de bacterias, hongos y virus (véase la sección Mecanismo de acción).


Metabolismo

El ácido caprílico de los alimentos es absorbido por las membranas mucosas del intestino delgado para unirse en el torrente sanguíneo a la proteína albúmina; de esta manera llega por la vena hepática hasta el hígado [26]. En el hígado, el ácido caprílico sufre una betaoxidación mitocondrial. Este proceso de quema de grasas proporciona energía y, además, acetil-CoA que el hígado puede convertir en cuerpos cetónicos (o cetonas), como acetoacetato (AcAc), beta-hidroxibutirato (BHB) y el producto residual acetona. Prácticamente todo el cuerpo utiliza AcAc y BHB como fuente de energía. El cuerpo no usa acetona como fuente de energía sino que la descompone rápidamente. La acetona sale del cuerpo a través de la orina y la respiración (aliento dulce).


Necesidades

Los ácidos caprílicos forman parte de la dieta. El propio cuerpo también los fabrica. No se han establecido necesidades concretas de esta sustancia. Si la glucosa es deficiente y el cuerpo necesita más cetonas para satisfacer sus demandas de energía, un aporte de ácido caprílico puede proporcionarlas.


Suplementación

Si la producción propia o el suministro a través de la nutrición es insuficiente, la suplementación puede proporcionar una solución temporal. Se puede optar por ácido caprílico en forma de caprilato de calcio y de magnesio. Se trata de un polvo que se descompone tras su ingesta en ácido caprílico libre e iones de calcio y magnesio. El ácido caprílico tiene un olor y un sabor algo desagradables, así que las otras sustancias presentes neutralizan su olor y sabor. Una capa protectora puede retrasar la liberación del ácido caprílico en el tracto digestivo, de modo que no se active hasta alcanzar el intestino grueso. 

El ácido caprílico en combinación con el tomillo (timol) produce un efecto antifúngico sinérgico [13].


Indicaciones

Infección por cándida       

Desde hace tiempo se sabe que el ácido caprílico puede utilizarse en casos de sobrecrecimiento de Candida albicans [1][27], un hongo parecido a la levadura presente en casi todo el mundo en la piel, el tracto gastrointestinal y la mucosa genital. Es uno de los habitantes normales del intestino y no suele causar ningún síntoma en caso de que la piel y las mucosas estén equilibradas. Sin embargo, esta levadura puede, por ejemplo, bajo la influencia de antibióticos, formar filamentos de hongos,  lo que puede causar una infección por hongos. En caso de una barrera intestinal débil (aumento de la permeabilidad), las toxinas de la Candida también pueden entrar en el cuerpo y activar el sistema inmunitario.  Estudios in vitro e in vivo confirman el efecto antifúngico del ácido caprílico (véase también la sección Mecanismo de acción). Un reciente estudio in vitro demostró el efecto sinérgico del ácido caprílico, el carvacrol (un fenol) y el timol, ambos componentes de los aceites esenciales con efectos antimicrobianos [13]. En este estudio, el ácido caprílico, en particular, perturbó la membrana celular del hongo y el carvacrol y el timol contribuyeron a frenar aún más el flujo de agentes antifúngicos, de modo que una dosis menor de ácido caprílico fue suficiente. Se necesitan más estudios clínicos en este sentido. 

Epilepsia

La dieta cetogénica se utiliza como tratamiento de la epilepsia desde hace más de 100 años [28]: cada vez se presta más atención a la dieta cetogénica a base de ácidos grasos de cadena media (60 % de ácido caprílico y 40 % de ácido cáprico), especialmente en la epilepsia refractaria[29]. En un estudio experimental de epilepsia en animales, el ácido caprílico en combinación con una dieta cetogénica pareció reducir el número de ataques. Los estudios en animales demuestran que el ácido caprílico tiene propiedades anticonvulsiva[30]. Se necesitan estudios adicionales en humanos para evaluar los efectos en la práctica clínica.

Temblor esencial 

El temblor esencial es un trastorno neurológico del movimiento frecuente, que aparece sobre todo en personas mayores y que afecta a  su calidad de vida diaria [31]. Se ha observado que el alcohol (1-octanol) alivia los síntomas del temblor. Algunos estudios clínicos apuntan a un efecto beneficioso del ácido caprílico (ácido octanoico, como metabolito del 1-octanol) en esta afección. En un estudio cruzado controlado con placebo realizado en 19 pacientes, se pudo observar que una dosis única de ácido caprílico (4 mg/kg) mejoraba significativamente los síntomas a los 180 y 300 minutos tras haber recibido la dosis [32]. Dicho beneficio podría influir potencialmente a estos pacientes tanto al temblor central como al periférico. En un estudio de escalada de dosis con una dosis única de ácido caprílico (con un rango entre 8 y 128 mg/kg) en 15 adultos con temblor esencial, también pareció observarse una mejora (dependiente de la dosis) de los síntomas del temblor tras el uso de ácido caprílico [33]. En un estudio realizado recientemente en pacientes con trastornos del habla se demostró que la ingesta diaria de 16 mg/kg de ácido caprílico durante 20 días mejoró la amplitud y la frecuencia de los temblores en un 31 % y un 23 %, respectivamente, en comparación con el 4 % en los que tomaron placebo [31].

Los estudios se realizaron en grupos de pacientes reducidos. Aún se necesitan hacer más investigaciones al respecto.

La enfermedad de Alzheimer

En la enfermedad de Alzheimer, según indican las investigaciones, se produce un deterioro del metabolismo de la glucosa, provocando así una disfunción neuronal e incluso la muerte de los nervios [34]. El cambio a la quema de grasa en lugar de la quema de glucosa parece tener efectos beneficiosos en esta situación.

En un estudio realizado en 20 pacientes con enfermedad de Alzheimer de grado leve a moderado (edad media de 74,7 años), se investigó el efecto que tiene una suplementación con ácidos grasos de cadena media [35]. Una dosis única de 40 ml de MCT causó una cetosis leve. Asimismo, se encontró un efecto beneficioso en la memorización de textos, así como en la prueba cognitiva de la Escala de Evaluación de la Enfermedad de Alzheimer (ADAS-Cog) en los no portadores del gen APOE4. Los portadores de este gen tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, aunque los no portadores también podrían desarrollarla. Un estudio aleatorizado y controlado con placebo en pacientes con enfermedad de Alzheimer de leve a moderada confirmó estos resultados [36]. Una dosificación diaria de 20 g del producto MCT compuesto mayoritariamente por ácidos caprílicos durante 90 días dio lugar a una mejora de las puntuaciones cognitivas (ADAS-Cog) tras 45 y 90 días en comparación con el placebo.

Según un estudio realizado en 83 personas con demencia incipiente, el consumo de una bebida cetónica (15 gramos de ácidos grasos de cadena media, 60 % de ácido caprílico y 40 % de ácido cáprico, disueltos en leche sin lactosa, dos veces al día durante 6 meses), en comparación con un placebo, mejoró la memoria. El habla sin dificultades, la flexibilidad de la memoria, la capacidad de recordar y la capacidad de encontrar palabras adecuadas mejoraron de manera significativa. Esto fue acompañado de un aumento de las cetonas en sangre, las cuales sirvieron de combustible alternativo para el cerebro. Esta investigación concluyó que el ácido caprílico estimula la formación de cetonas, pero que también puede tener un efecto directo sobre el estado energético y la función del cerebro sin necesidad de ser metabolizado [37].


Contraindicaciones

Aún no se dispone de información suficiente sobre el uso del ácido caprílico durante el embarazo. Así que no se recomienda el uso de ácido caprílico durante el embarazo y la lactancia [25].


Dosificación

Basándonos en la práctica, recomendamos el ácido caprílico en dosis terapéuticas de unos 600 mg al día, dependiendo la persona, las interacciones, etc. Esta dosificación está principalmente orientada a las experiencias en la práctica con el tratamiento de la Candida. En algunos casos, como el temblor esencial y la enfermedad de Alzheimer, podría ser necesario usar una dosis mayor.

De acuerdo con la directiva europea y la situación local, cada país elabora sus propias normas alimentarias. Consulte el sitio web de la autoridad local competente en materia de productos alimenticios para conocer las normas aplicables en su país.


Seguridad

El ácido caprílico se considera una sustancia segura [38]. De acuerdo con algunos estudios clínicos, se ha demostrado su seguridad cuando se utiliza a razón de 16 mg/kg diarios durante 20 días [31]. Se ha constatado que, una dosis única de 128 mg/kg, es segura y permite sugerir un límite superior aceptable superior [33].


Efectos secundarios

El ácido caprílico se tolera bien al tomarse por vía oral en las cantidades que normalmente podemos encontrar a través de la alimentación. Por otro lado, como parte de una dieta rica en ácidos grasos de cadena media, no parece haber efectos secundarios negativos del ácido caprílico. En estudios clínicos los siguientes efectos secundarios se han notificado tras haber tomado ácido caprílico: malestar gastrointestinal, cambio en el gusto, mareos, dolor de cabeza y fatiga [33][25].


Interacciones

El ácido caprílico puede interactuar con otras sustancias y medicamentos. Se expusieron las siguientes interacciones [25]:

Los estudios en animales muestran que el ácido caprílico puede reducir la presión arterial. El uso simultáneo con medicamentos antihipertensivos puede tener un efecto antihipertensivo adicional. Además. también se ha de estar en alerta respecto a las hierbas u otros suplementos con efecto reductor de la presión arterial.

Los estudios in vitro permiten sugerir que el ácido caprílico desplaza a medicamentos como los AINE y la warfarina de su lugar de unión a la albúmina, aumentando así la fracción no unida del medicamento en el plasma, lo que puede desencadenar efectos secundarios.

Existe cierta preocupación de que los pacientes con cirrosis hepática tengan una capacidad reducida para convertir el ácido caprílico en el hígado. El riesgo de acontecimientos adversos tras el uso del ácido caprílico puede, en teoría, aumentar en estos pacientes.

Cabe la posibilidad de que se produzcan otras interacciones. Consulte a un experto al respecto.


Sinergia

Los ácidos caprílicos pueden combinarse sin problemas con el tomillo debido a que su campo de acción coincide con el del tratamiento de la Candida. El tomillo también tiene efectos antibacterianos, antimicóticos y antivirals [39]. Un reciente estudio in vitro ha demostrado que el ácido caprílico, el carvacrol (un fenol) y el timol pueden ser importantes para reducir rápidamente la infección por Candida [13].


Referencias

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