PQQ

descripción

En 1979 fue identificada la pirroloquinolina quinona, un compuesto relacionado con las vitaminas del complejo B. Se la denomina de forma abreviada como PQQ, o también metoxatina. La PQQ estimula el crecimiento y es esencial para el funcionamiento de las mitocondrias. Estas son orgánulos celulares en los que se produce la combustión mediante la cual se fabrica el ATP, que tiene un papel importante en nuestro suministro de energía. Se vio que la PQQ, al igual que el NAD y el FAD, funciona como coenzima para las reacciones de oxidación-reducción (Stites 2000).

 

La PQQ fue el primero de los cuatro cofactores de ortoquinonas (o-quinonas) descubiertos, derivados del triptófano y la tirosina. Todas estas o-quinonas son utilizadas como cofactores por ciertas enzimas redox, las quinoenzimas. Así se catalizan reacciones bioquímicas (Salisbury 1979, McIntire 1998). La PQQ posibilita el ciclo de Krebs en bacterias para la creación de energía (Goodwin 1998). Sin embargo, parece ser que los mamíferos no pueden biosintetizarla. Hasta ahora solo se ha encontrado en enzimas bacterianas como cofactor no covalente. Las o-quinonas que se descubrieron después, al contrario que la PQQ, forman enlaces covalentes con las enzimas a las que sirven (Stites 2000).

 

Para empezar, la PQQ se encuentra en la leche materna. Además, parece probable que los microorganismos sean la fuente principal tanto para plantas como para animales. No obstante, las cepas bacterianas habituales en el tubo digestivo parecen sintetizar poca PQQ, lo que hace que la dieta sea la fuente más importante. Se encontró en todos los alimentos vegetales analizados, pero sobre todo en el pimiento verde, el kiwi, la papaya, el perejil y el tofu. Estos alimentos contienen 2–3 µg/100 g. El té verde tiene aproximadamente la misma cantidad por cada 120 ml. Se estima que ingerimos una media de 0,1-1,0 mg de PQQ al día. Su presencia en la dieta y los efectos negativos de eliminarla de la misma hacen pensar que se trata de una vitamina, es decir, un nutriente esencial (McIntire 1998, Kumazawa 1995).

 

Al igual que los nutrientes esenciales, el sistema inmune reacciona ante un nivel bajo de PQQ: su déficit va acompañado de varios defectos en la función inmune, pues los leucocitos pierden su capacidad de reaccionar adecuadamente. La eliminación de la PQQ de una dieta mamífera acarrea, además, trastornos de crecimiento y una función reproductiva disminuida y anormal (Stites 2000, Akagawa 2016, Harris 2013). Por el contrario, la PQQ suplementada sirve como cofactor para las enzimas implicadas en el crecimiento, desarrollo, diferenciación, supervivencia y otras funciones de la célula. La PQQ mejora la producción de energía influyendo directamente sobre enzimas clave de las mitocondrias (Chowanadisai 2009). Hasta ahora, las investigaciones se han centrado mayormente en la capacidad de la PQQ de proteger la memoria y la cognición en animales y personas en proceso de envejecimiento.

actuación

Como se ha dicho, la PQQ funciona en los mamíferos como cofactor redox. Por tanto, se trata de un compuesto importante que debe ser obtenido a través de la alimentación. Parece ser que la PQQ se absorbe fácilmente: su asimilación puede variar entre el 20% y el 80% (Smidt 1991).

 

Lo que hace especial a la PQQ no es solo que forme enlaces covalentes con las enzimas a las que sirve, sino que, además, es capaz de catalizar reducciones repetidas de oxidación y reducción en mucha mayor medida que otros antioxidantes. Así, gracias a su carácter más estable, la PQQ es entre cien y mil veces más eficiente que otras o-quinonas. 

Estas tienden a oxidarse y condensarse en formas inactivas (Harris 2013).

Como cofactor redox, la PQQ protege contra el daño mitocondrial. Sin embargo, no solo protege a las mitocondrias contra el daño oxidativo, también estimula la mitocondriogénesis, la generación espontánea de nuevas mitocondrias en células viejas (Chowanadisai 2007). Esto mejora enormemente la función mitocondrial.

Tras la suplementación con PQQ hay un relativo descenso en la orina de productos intermedios y metabolitos relacionados con las mitocondrias. Esto indica una mayor eficiencia mitocondrial. También lo demostró un estudio con diez participantes humanos de entre 21 y 34 años que recibieron primero 0,22 y después 0,3 mg de PQQ por kilo de peso corporal. Los niveles en sangre de los marcadores de inflamación proteína C reactiva plasmática e interleucina 6 bajaron significativamente. Además, los cambios en los metabolitos de la orina fueron consistentes con una mejoría en las funciones relacionadas con las mitocondrias.

 

Esto parece indicar que los efectos de la PQQ en animales coinciden con los que tiene sobre los seres humanos. Numerosos estudios con animales demuestran que la PQQ tiene la capacidad de mejorar la producción de energía mitocondrial (Harris, 2013).

 

Mecanismos

La PQQ posiblemente tenga efectos farmacológicos a través de la activación de la proteína quinasa activada por AMP (AMPK), una enzima que está en las células vivas y que sirve como "interruptor general" regulador en el metabolismo energético.

 

En estudios con animales se hallaron los siguientes mecanismos:

 

·         La suplementación oral con o-quinonas aumenta la sensibilidad de los linfocitos B y T a los mitógenos, lo cual favorece su división celular y mejora la defensa (Cheng 2014).

·         La PQQ suscita la fosforilación y activa la CREB, aumentando la biogénesis y el funcionamiento de las mitocondrias (Chowanadisai 2009, 2010).

·         La PQQ mejora la señalización de insulina y la absorción de glucosa gracias a la traslocación de GLUT-4 (transportador de glucosa). Esto mejoró la tolerancia a la glucosa en ratones (Akagawa 2016).

·         La activación de la AMPK probablemente reduzca el colesterol LDL (Akagawa 2016).

·         La PQQ es un eficaz antioxidante que protege a las mitocondrias de las consecuencias del estrés oxidativo y de la inactivación de las cadenas de respiración mitocondriales (Stites 2000).

·         El tratamiento con PQQ reduce el nivel del glucocorticoide cortisol. La consecuencia es una reducción de la aparición de cataratas, posiblemente por el restablecimiento de los niveles de glutatión, que son bajos en reacción al cortisol (Stites 2000, Nishigori 1993, Urakami 1997).

 

Las células y el funcionamiento del cerebro se ven protegidos de diferentes formas gracias a la PQQ:

·         La concentración de hemoglobina sube y la saturación de oxígeno del tejido disminuye en el córtex prefrontal derecho (analizado con espectroscopia del infrarrojo cercano transcraneal), con el resultado de un mejor uso del oxígeno en el córtex prefrontal y una mejora en el riego sanguíneo cerebral y la función cognitiva (Nakano 2016). Es lo que se vio en un estudio de doce semanas de duración realizado con veinte pacientes sanos de entre 50 y 60 años que recibieron 20 mg de PQQ al día.

·         Bloquea la formación de iNOS, el cual es una fuente importante de componentes nitrogenados reactivos, que son dañinos para las células del cerebro (Rucker 2009).

·         Combate toxinas como el mercurio, el glutamato y la oxidopamina. Así pues, protege al cerebro contra la neurotoxicidad. La producción y liberación de factor de crecimiento neuronal se ve estimulada, regulándose el crecimiento, conservación y extensión de ciertas neuronas. La PQQ mejora también la síntesis y secreción del factor de crecimiento neuronal neurotrofina en determinadas células humanas y de ratones. In vivo, provoca casi una duplicación del factor de crecimiento neuronal en el neocórtex del cerebro de roedores (Stites 2000, Akagawa 2016).

·         Protege contra la mutación del gen DJ-1 y previene la formación de alfa-sinucleína.

·         Protege a las células nerviosas de los efectos nocivos de la proteína beta-amiloide (Akagawa 2016, Kim 2010).

indicaciones

La PQQ tiene importancia nutricional y muchos efectos fisiológicos. Aumenta la función mitocondrial y activa ala AMPK. Por este motivo, probablemente tenga un efecto positivo sobre todo tipo de problemas de salud (Akagawa 2016).

En efecto, estudios preclínicos y una evaluación clínica inicial indican que la PQQ posee un amplio abanico de aplicaciones clínicas. La suplementación con PQQ puede ser especialmente provechosa para problemas causados por una menor función mitocondrial.

Entre ellos, se pueden mencionar el envejecimiento (prematuro), trastornos metabólicos como la obesidad, la insulinorresistencia y la diabetes tipo 2 y las afecciones degenerativas crónicas, como las enfermedades de Alzheimer y Parkinson (Bauerly 2011, Akagawa 2016).


Aplicaciones clínicas

·         Insuficiencia y disfunción mitocondrial

·         Inflamación crónica

·         Fertilidad reducida (Harris 2013)

·         La carencia de PQQ reduce el metabolismo, por lo que es posible que la suplementación lo aumente con una posible pérdida de peso en consecuencia (Bauerly 2011).

·         Altos niveles de colesterol y triglicéridos en sangre

En un estudio, los participantes, con un LDL por encima de los 140 mg/dl, recibieron un suplemento de PQQ durante seis semanas. Los niveles de colesterol total y LDL bajaron significativamente, probablemente por la activación de la AMPK (Nakano 2015).

·         Insulinorresistencia e insuficiente control sobre la glucemia

La disfunción mitocondrial en la diabetes está estrechamente relacionada con la medida de la hiperglucemia y con factores que tienen que ver con el estilo de vida (Bhatti 2017). La carencia de PQQ aumentó en estudios con animales el nivel de glucosa y lípidos en el plasma, redujo la cantidad de mitocondrias en el hígado un 20-30% y dificultó la respiración mitocondrial. La suplementación con PQQ revirtió estos cambios mitocondriales y trastornos metabólicos y mejoró considerablemente el perfil lipídico de ratas diabéticas (Stites 2006, Bauerly 2011).

·         Neurodegeneración

·         Ictus

En varios modelos experimentales con animales, la PQQ redujo la probabilidad de ictus severo. Además, puede proteger las células del cerebro contra el daño oxidativo en modelos de ictus (Stites 2000).

·         Párkinson y alzhéimer

La PQQ reduce la mutación del gen DJ-1 y la formación de alfa-sinucleína, por lo que puede proteger contra el párkinson (Akagawa 2016, Kim 2010). Asimismo, protege las neuronas contra la proteína beta-amiloide, que ha sido puesta en relación con la enfermedad de Alzheimer (Akagawa 2016, Kim 2010).

·         Deterioro cognitivo y envejecimiento acelerado

La PQQ se puede utilizar para mejorar el nivel de energía y la cognición gracias a un mejor funcionamiento de las mitocondrias.

Los trastornos cognitivos causados por estrés oxidativo crónico empeoran los resultados en los test de memoria, que mejoran en modelos con animales cuando se suplementa con PQQ (Akagawa 2016).

En diversos estudios se ha investigado la función cognitiva con participantes sanos y con problemas de memoria. La PQQ resultó ser efectiva por sí sola en modelos con animales y seres humanos para mejorar la memoria (de trabajo) y la capacidad de aprendizaje; en combinación con coenzima Q10 se apreciaron resultados aún mejores. También se detectó mejora en la vitalidad, la fatiga, el estrés, la ansiedad, la depresión, la ira, la hostilidad y la confusión mental, en combinación con menor somnolencia al despertar, dormirse más rápidamente y mejor duración de sueño. Estas mejorías estaban correlacionadas con cambios en la respuesta del cortisol al despertar (Akagawa 2016, Nakano 2009, Koikeda 2011, Nakano 2012).

·         Menor resistencia

Tanto la suplementación con PQQ como el entrenamiento están asociados a la biogénesis mitocondrial, por eso cabe suponer que una combinación de ambos pueda tener un efecto sinérgico de aumento del rendimiento. Es posible que la suplementación con PQQ aumente la capacidad de resistencia (Hwang 2018).


efectos secundarios

No se conocen efectos secundarios ni reacciones tóxicas con el uso de la cantidad recomendada de PQQ. Así lo demostró un estudio doble ciego de cuatro semanas de duración con una dosis de 20 o 60 mg/día en comparación con un placebo. En él no solo se midió la percepción subjetiva, sino también la concentración en la orina de NAG, un biomarcador de daño tubular renal. El NOAEL se mantuvo a 100 mg/kg de peso corporal al día durante noventa días (Liang 2015, Nakano 2013).

Nota: La PQQ no ha sido investigada con mujeres embarazadas ni lactantes.

interacciones

No se conoce ninguna interacción del uso de PQQ a la dosis recomendada con otros suplementos y medicamentos (Liang 2015, Nakano 2013).

dosis

La ingesta estimada de PQQ procedente de la dieta probablemente sea de menos de 500 μg. No obstante, para obtener efectos terapéuticos se puede recomendar mucho más.

sinergismo

Sin embargo, en lo tocante a su efectividad sobre las funciones cognitivas, una combinación con coenzima Q10 puede tener efectos sinérgicos (Nakano 2009). También el entrenamiento largo y la PQQ pueden tener un efecto sinérgico.

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