Vitamina B6


Introducción

La vitamina B6 es una vitamina esencial, soluble en agua, que ingerimos a través de los alimentos. Actúa como cofactor en hasta 150 procesos enzimáticos, muchos de los cuales están relacionados con el metabolismo de las proteínas, los carbohidratos y las grasas. La vitamina B6 contribuye así a un metabolismo normal para la generación de energía, y es importante para la correcta formación de glóbulos rojos y, por lo tanto, para transportar el oxígeno por todo el cuerpo. La vitamina B6 participa en la síntesis de importantes neurotransmisores, tales como la serotonina, la dopamina, el glutamato, la histamina y el GABA y, por lo tanto, desempeña un papel importante para un funcionamiento más adecuado del sistema nervioso. Sumado a ello, también regula la actividad hormonal en el cuerpo. Junto con la vitamina B12 y el ácido fólico, la vitamina B6 proporciona un metabolismo óptimo de la homocisteína, un funcionamiento adecuado del sistema inmunitario, puede reducir la fatiga y, además, favorece una función psicológica idónea. A menudo se producen deficiencias, por ejemplo, debido a un suministro insuficiente de los alimentos adecuados, a la forma de preparación de los alimentos o a problemas en la conversión bioquímica. La suplementación puede ofrecer una solución y tiene una ventaja en particular en la forma activa del piridoxal-5-fosfato (P5P), ya que no necesita ser convertido en el cuerpo y está disponible de forma inmediata. La suplementación de la vitamina B6 se recomienda especialmente para los grupos de riesgo, como las mujeres embarazadas, los ancianos, las personas que beben mucho alcohol o que tienen síndrome de malabsorción intestinal, así como también para las siguientes patologías: las patologías derivadas de la vitamina B6, como la epilepsia dependiente de la vitamina B6, la deficiencia de piridoxamina-5-fosfato oxidasa (PNPO), la hipofosfatasia, la homocistinuria dependiente de la vitamina B6 y la anemia sideroblástica hereditaria; el síndrome premenstrual; la hiperhomocisteinemia; las enfermedades cardiovasculares; la diabetes mellitus; enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis reumatoide y la enfermedad inflamatoria intestinal; el síndrome del intestino irritable; trastornos del cerebro y del sistema nervioso como son el autismo, la depresión, el déficit de atención con hiperactividad (ADHD), la esquizofrenia, el declive cognitivo y las enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson; el síndrome del túnel carpiano; la discinesia tardía; y los cálculos renales. Las reacciones de conversión bioquímica óptimas y el buen funcionamiento del hígado y los intestinos son cruciales para que la vitamina B6 sea efectiva. Cuando el metabolismo de la vitamina B6 no funciona de manera óptima y requiere la investigación de posibles causas subyacentes, puede llevar a una acumulación de molestias.


Mecanismo de acción y función

La vitamina B6, una vitamina soluble en agua que comprende las siguientes 6 formas: piridoxina (PN), piridoxal (PL) y piridoxamina (PM) y sus correspondientes formas fosforiladas: piridoxina-5-fosfato (PNP), piridoxal-5-fosfato (P5P) y piridoxamina-5-fosfato (PMP). El cuerpo puede convertir una forma de vitamina B6 en otra diferente según sea necesario. La forma más importante y biológicamente más activa de la vitamina B6 es el piridoxal-5-fosfato (P5P). El P5P actúa como cofactor de hasta 150 enzimas (Instituto Linus Pauling). Estas enzimas dependientes de la P5P catalizan diversas reacciones bioquímicas en el cuerpo que están principalmente relacionadas con el metabolismo de los aminoácidos, los carbohidratos y las grasas.

El P5P no se involucra directamente en el ciclo del ácido cítrico como parte del metabolismo energético, pero sí cumple varias funciones dentro del sistema energético. Por ejemplo, la P5P es importante para la producción de la sangre (síntesis dependiente de la P5P del hemo y, asimismo, de la hemoglobina) y, por lo tanto, para el transporte de oxígeno por todo el cuerpo. Es de suma importancia para la síntesis de los citocromos en la cadena de transporte de electrones y el funcionamiento óptimo de la coenzima Q10 en la mitocondria de la célula. Las enzimas dependientes de la P5P son, además, capaces de descomponer el glucógeno en glucosa como fuente de energía. El P5P también es esencial para la formación de la mioglobina, una proteína que proporciona transporte de oxígeno desde la membrana celular hacia las mitocondrias de la célula, reforzando de esta manera el funcionamiento de los músculos cardíacos y esqueléticos.

La vitamina B6, junto con el folato y la vitamina B12, desempeña un papel esencial en el metabolismo del folato y la homocisteína, en el que se suministran grupos metilo para los procesos de metilación en el cuerpo para una variedad de procesos fisiológicos (Blom, 2011). La vitamina B6 garantiza que el producto metabólico tóxico homocisteína (un metabolito del aminoácido metionina) se descomponga en cisteína. La cisteína es bloque de construcción de proteínas y precursor del glutatión, un importante antioxidante (Dalto, 2017).

Los procesos de metilación correctos son necesarios para construir y mantener el ADN, el ARN, los procesos de reparación celular, las membranas celulares funcionales y también la regeneración de los nervios. En general, el P5P está involucrado en la función normal de las células y en la división celular.

En el cerebro, las enzimas que dependen de la P5P catalizan la síntesis de importantes neurotransmisores como la dopamina, la serotonina, el glutamato, la histamina y el GABA. De la metilación de la serotonina surge la hormona del sueño: la melatonina. Por lo tanto, se necesita disponer de suficiente vitamina B6, entre otras cosas, para regular el comportamiento y lograr un buen ritmo de sueño. En un estudio reciente se destaca el efecto sinérgico de la B1, la B6 y la B12 a la hora de conseguir un sistema nervioso sano (Calderón-Ospina, 2020).

La P5P también es cofactor en el metabolismo del triptófano y la kinurenina (síntesis de niacina, vitamina B3, dependiente de la P5P) y, por lo tanto, desempeña un papel en el funcionamiento adecuado del sistema inmunitario.

Cada vez está más claro el papel que tiene la vitamina B6 en los patógenos. Aunque a la vitamina B6 no se la considera como un antioxidante clásico, puede captar las especies reactivas de oxígeno (ROS) y así proteger a la célula, como por ejemplo en las infecciones por hongos (Bilski, 2000). La vitamina B6 también puede inhibir la formación de productos finales de glicación avanzada (AGE), compuestos genotóxicos asociados con el envejecimiento y un mayor riesgo de diabetes, aterosclerosis y enfermedades cardiovasculares, entre otras (Mascolo, 2020).

Suministro de vitamina B6

La vitamina B6 es una vitamina fundamental. Esto significa que no se forma en el cuerpo o lo hace de forma muy escasa. Para obtener suministro de la vitamina B6 dependemos de nuestra dieta. Existen buenas fuentes de vitamina B6 tanto vegetales como animales. En los alimentos, la vitamina suele estar ligada a las proteínas. Las fuentes animales de vitamina B6 como la carne, el pescado, las aves y los huevos contienen, en particular, las formas fosforiladas de piridoxal-5-fosfato (P5P) y piridoxamina-5-fosfato (PMP). Las fuentes vegetales, como las verduras con almidón, los cereales, las legumbres, los frutos secos y los aguacates, suelen contener piridoxina (PN) y piridoxina-5-fosfato (PNP) (Centro de Nutrición, 2020). Los cereales y las legumbres no forman parte de la dieta más cercana a nuestros genes (alimentos primitivos) y, por lo tanto, no lo aconsejamos. Además, a menudo no se ingiere suficiente huevo y pescado, por lo que se debe prestar especial atención al suministro de vitamina B6 (CBS, 2015).

La absorción de vitamina B6 que se obtiene de una dieta promedio es de alrededor del 75 % (Spinneker, 2007; Instituto Linus Pauling). No obstante, hay una parte de la vitamina B6 que se pierde a través de la preparación y el procesamiento de los alimentos (Thompson & Amoroso, 2014). Debido a que la piridoxina es una vitamina que se disuelve en el agua, la cocción prolongada de los alimentos en agua abundante es una de las causas de pérdida de piridoxina.

Vitamina B6 por porciónMiligramos

1 porción de salmón salvaje (90 gramos)0,480-0,800

1 porción de pollo (90 gramos)0,510

1 porción de solomillo de cerdo (cocinada, 70 gramos)0,357

1 porción de bacalao (cocinada, 120 gramos)0,110

1 puñado de nueces sin sal (25 gramos)0,104

1 aguacate0,520

1 plátano0,430

1 huevo (50 gramos)0,060

1 rebanada de pan integral (35 gramos)0,020

1 cucharada sopera de alubias pintas (cocidas, 50 gramos)0,044

1 cucharada sopera de verduras cocidas (50 gramos)0,041

1 vaso de leche semidesnatada (150 ml)0,050

Fuente: Centro de Nutrición, Instituto Linus Pauling


Metabolismo

Tras la ingesta, las formas no fosforiladas de vitamina B6 presentes en la dieta (PN, PL, PM) se absorben por medio de un transporte pasivo al duodeno, la primera parte del intestino delgado. Las formas no fosforiladas de los alimentos deben ser fosforiladas primero en el tracto gastrointestinal antes de que puedan ser absorbidas. La responsable de esto es la enzima fosfatasa alcalina que está presente en los intestinos .

Las formas no fosforiladas se transportan fácilmente a través de barreras y membranas celulares, aunque no son muy activas en la célula. En el hígado, bajo la influencia de ciertas enzimas (como la piridoxal cinasa y la piridoxina fosfato oxidasa), se convierten en las formas biológicamente activas (fosforiladas), de las cuales la P5P es la más importante. El P5P se transporta entonces a través del torrente sanguíneo hacia los diversos tejidos y órganos. En el plasma sanguíneo, el transporte de P5P está ligado principalmente a la proteína albúmina. El P5P puede entrar en los glóbulos rojos y, unido a la hemoglobina, aumentar la compatibilidad con el oxígeno (Spinneker, 2007).

Para ser absorbido por las células y los tejidos, el P5P es primero desfosforilado a PL por la enzima fosfatasa alcalina (fosfatasa alcalina inespecífica de los tejidos; TNSALP). El piridoxal (PL) pasa a través de la membrana celular y posteriormente es fosforilado de nuevo en la célula por la enzima piridoxal cinasa a P5P. La forma activa se ubica entonces en la célula o el tejido donde puede realizar su trabajo. Esto demuestra que un buen proceso de conversión bioquímica es esencial para la eficacia de la P5P en el lugar adecuado. Los intestinos y el hígado juegan un papel extremadamente importante en ello.

Además de la disponibilidad de las diferentes enzimas, este proceso de activación-desactivación también depende de cofactores como el zinc, el magnesio, el potasio, el calcio, el cobalto y el manganeso (van Stigt, 2019; Ramos, 2019). Para que la P5P entre en la célula, también depende de un receptor en la pared celular para el que se necesita el aminoácido L-lisina (van Stigt, 2019). En caso de deficiencia de uno de estos factores, puede causar problemas en el metabolismo de la vitamina B6 y en los valores de las diferentes formas de vitamina B6 que hay en la sangre o los tejidos.

También existe un componente genético que juega un papel en relación al nivel de P5P en la sangre. Un estudio realizado en más de 2000 adultos saludables ha demostrado que las variantes genéticas (polimorfismos de un solo nucleótido, abreviados como SNP) de las fosfatasas alcalinas (ALPL) pueden afectar a los niveles de P5P en la sangre. El procesamiento de la vitamina B6 también parece depender de los genes. Sin embargo, se cuestiona lo que esto significa desde un punto de vista funcional (Carter et al., 2015).

Para que la vitamina B6 pueda ser excretada mediante la orina, primero debe de convertirse en ácido 4-piridóxico (4-PA). Este proceso requiere enzimas y cofactores como la vitamina B2, el hierro y el molibdeno. Si estas sustancias no están presentes, la vitamina B6 no tiene forma de salir del cuerpo.

La concentración de P5P en la sangre es un claro indicador de que existe actividad de vitamina B6 en el cuerpo. Refleja la concentración de vitamina B6 en el hígado. Una concentración de P5P inferior a 30 nmol/l puede provocar síntomas de deficiencia (Spinneker, 2007).


Necesidad y escasez

El suministro diario de vitamina B6 es de suma importancia, ya que el cuerpo casi no almacena vitamina B6. La dosis diaria recomendada para la vitamina B6 es de 1,6 mg al día para mujeres y 1,7 mg al día para los hombres (EFSA, 2016). La encuesta sobre el consumo de alimentos del RIVM [Instituto Nacional holandés de Salud Pública y Medio Ambiente] (durante el período 2012-2016 en los Países Bajos) muestra que la ingesta de vitamina B6 obtenida de los alimentos y los suplementos tiene un promedio de 2,6 mg/día (RIVM , 2019). Sin la ayuda de los suplementos, el promedio se quedaría en 1,6 mg/día, un valor que ronda la CDR. Incluso con un ingesta óptima a través de la alimentación, hay situaciones que exigen una cantidad mayor. Aunque una deficiencia clínica de vitamina B6 es algo raro, una deficiencia subclínica no lo es tanto. Una deficiencia subclínica puede llegar a producirse cuando la ingesta o la conversión son insuficientes y cuando hay una mayor necesidad, como en el caso de la gente mayor, durante el embarazo o en caso de enfermedad. Aunque la deficiencia de vitamina B6 no se manifieste de forma aguda en los síntomas clínicos, a largo plazo puede influir en la aparición de enfermedades crónicas y graves. Se estima que la tasa de la escasez de B6 en la población que hace uso de suplementos es de alrededor del 25 % (Morris et al., 2008). La falta de vitamina B6 es más común en combinación con otras deficiencias de vitamina B, como el ácido fólico y la vitamina B12 (Brown, 2020).

Uno de los grupos con más de riesgo de sufrir deficiencia de vitamina B6 son las personas mayores. Más del 23 % de todos los ancianos europeos sufre una deficiencia de vitamina B6 (nivel plasmático de P5P <20 nmol/l). Entre los ancianos que viven en residencias este porcentaje puede llegar hasta el 75 % (Kjeldby et al., 2013). Otros grupos con una mayor necesidad son las embarazadas o en período de lactancia, quienes beben mucho alcohol y las personas que necesitan más vitamina B6 debido a la medicación, el estrés, la inflamación crónica o las enfermedades (Brown, 2020).

Estos son los síntomas y signos que pueden indicar una (grave) deficiencia de vitamina B6: fatiga, labios agrietados y boqueras, lengua o mucosa oral inflamadas, anemia, intolerancia a la glucosa, náuseas y vómitos, dermatitis seborreica, retención de líquidos, ataques de pánico, hiperventilación, migraña, insomnio, irritabilidad, confusión, depresión, inmunodeficiencia, dolor crónico, declive cognitivo, convulsiones, neuropatía periférica, ataxia, niveles elevados de homocisteína, aumento de la actividad inflamatoria (con un aumento de la proteína C reactiva, PCR) y aumento del estrés oxidativo. Un nivel mínimo de vitamina B6 (nivel de P5P 20-30 nmol/l) o una deficiencia de vitamina B6 (<20 nmol/l) a menudo pasan desapercibidos, aunque es algo que con el tiempo puede desembocar en enfermedades crónicas.


Suplementación

Si el suministro de vitamina B6 es insuficiente o si existe una mayor necesidad de ella, la suplementación puede ser una buena solución (temporal). La vitamina B6 puede utilizarse en forma de clorhidrato de piridoxina (PN-HCl), piridoxina 5-fosfato (PNP) y piridoxal 5-fosfato (P5P) en suplementos alimenticios en los Países Bajos (NVWA, 2016) y en España.

La suplementación en forma de P5P tiene la ventaja de prevenir los problemas de conversión a la forma activa en el hígado (se evita una posible deficiencia de minerales), lo que da lugar a una mayor biodisponibilidad, una mejor absorción por parte de las células del cuerpo y una menor carga sobre el hígado (Vrolijk et al., 2017). Además, parece que esta forma es más segura, pues impide en mayor medida que se acumule vitamina B6 en la sangre.

Debido a que la vitamina B6 funciona muy bien en sinergia con la vitamina B12 y el ácido fólico, como es el caso por ejemplo en la hiperhomocisteinemia (Maron, 2009), es mejor combinarla con la vitamina B12 y el ácido fólico en forma de folato activo; o posiblemente en un complejo que aúne todas las demás vitaminas B.


Aplicaciones

El suplemento de vitamina B6 puede utilizarse para prevenir o tratar una deficiencia de vitamina B6. A continuación, explicamos con más detalle los usos específicos (grupos de riesgo e indicaciones específicas) de los suplementos de vitamina B6, incluida su justificación científica.

Factores y grupos de riesgo

Los niveles bajos de vitamina B6 en la sangre se encuentran más comúnmente en las embarazadas o lactantes, los ancianos, los alcohólicos y las personas con síndrome de malabsorción intestinal (Brown, 2020). Ellos son los que tienen el mayor riesgo de desarrollar síntomas de deficiencia.

Embarazo

La vitamina B6 se lleva recentando para las náuseas y los vómitos durante el embarazo desde la década de los 40. En un estudio, las mujeres que sufrían de náuseas matinales tomaron 25 mg de piridoxina cada 8 horas durante 3 días. Esto resultó en una reducción significativa de los vómitos y una disminución de náuseas de gravedad (Bender, 1999). En un estudio iraní, la suplementación con una combinación de 40 mg de piridoxina y 100 mg de tiamina por día dio como resultado una disminución significativa de los calambres musculares en las piernas de las embarazadas (Sohrabvand, 2006). En un análisis reciente de más de 70 estudios clínicos, la suplementación con vitamina B6 mostró un efecto beneficioso con respecto a la hiperémesis gravídica (náuseas extremas con vómitos excesivos durante el embarazo) (McParlin, 2016). Aunque la combinación piridoxina-doxilamina se recomienda como tratamiento principal para las náuseas y los vómitos durante el embarazo, el efecto observado es poco perceptible (Persaud, 2018).

Personas mayores

Los estudios clínicos demuestran que la necesidad de vitamina B6 en los ancianos es mayor debido a la reducción de la absorción, el aumento del catabolismo o la reducción de la fosforilación (Kjeldby, 2013). Las personas de edad avanzada también corren un mayor riesgo de sufrir una deficiencia de vitamina B6 porque, en general, consumen una menor cantidad de nutrientes. El bajo nivel de vitamina B en los ancianos puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades degenerativas, en particular enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo y osteoporosis (Mikkelsen, 2018).

Malabsorción y trastornos metabólicos

Las personas que padecen trastornos de malabsorción o alteraciones del metabolismo suelen presentar un mayor riesgo de sufrir carencias de nutrientes. El consumo de alcohol y la malabsorción intestinal debido a una condición como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa o la enfermedad celíaca disminuyen el nivel de la vitamina B6 en el cuerpo (Cook, 1998; Brown, 2020). Se observa un aumento en la descomposición de la vitamina B6 en individuos con enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide (Brown, 2020). Es sabido que los pacientes con enfermedades renales crónicas presentan hiperhomocisteinemia con más frecuencia que el resto de la población. La deficiencia de vitaminas ?6, ?12 y ácido fólico, puede ser una de las causas más comunes de hiperhomocisteinemia en pacientes con insuficiencia renal crónica (Shevchuk, 2019). Los pacientes que se someten a hemodiálisis o a diálisis peritoneal también tienden a mostrar bajas concentraciones plasmáticas de vitamina B6 (Brown, 2020).


Indicaciones

Trastornos dependientes de la vitamina B6

Algunos trastornos metabólicos congénitos poco frecuentes, como la epilepsia relacionada con la vitamina B6, la deficiencia de piridoxamina-5-fosfato oxidasa (PNPO) y la fosfatasia pituitaria, pueden provocar encefalopatías epilépticas en los primeros días de vida (Wilson, 2019). En los recién nacidos con estas patologías, la biodisponibilidad de la P5P es limitada. El tratamiento a base de piridoxina o P5P puede aliviar o incluso eliminar los ataques epilépticos. Las indicaciones de hoy en día recomiendan mantener la dosis diaria total de piridoxina por debajo de los 200-300 mg (Stockler, 2011).

El suplemento de piridoxina también ayuda en el tratamiento de la homocistinuria sensible a la vitamina B6 causada por la deficiencia de la enzima dependiente de la P5P, la cistationinaß-sintasa (Sakharow, 1993).

La anemia sideroblástica hereditaria puede tratarse con piridoxina (Mason, 1973). Tomar la forma activa (P5P) parece ser eficaz en los casos en que el paciente no responde adecuadamente a la piridoxina (Fishman, 2000).

Síndrome premenstrual

El síndrome premenstrual comprende distintos síntomas que van desde fatiga, cambios de humor, ansiedad, depresión, retención de líquidos, olvidos, senos sensibles y mareos hasta aumento del apetito. Comienzan alrededor de la ovulación y desaparecen al comienzo de la menstruación. Por un lado, la vitamina B6 puede mejorar los síntomas del SPM al aumentar los niveles de serotonina y dopamina y, por otro lado, la vitamina B6 desempeña un papel esencial en la síntesis de la prostaglandina y los ácidos grasos, que están presentes en menor medida durante el SPM (Ebrahimi, 2012).

Un análisis de estudios aleatorizados de doble ciego, controlados por placebo, sugiere que la suplementación con dos dosis de 50 mg de vitamina B6 por día proporciona alivio de los síntomas del SPM (Wyatt, 1999). Un análisis más reciente sugiere que el uso de 100 mg por día es potencialmente efectivo (Whelan, 2009). Un estudio iraní en el que participaron 160 mujeres jóvenes con SPM demostró una reducción significativa de los síntomas de los SPM al tomar 80 mg de vitamina B6 al día (Kashanian, 2007). De los síntomas, la ansiedad fue lo que más disminuyó. La vitamina B6 puede tener un efecto beneficioso en el SPM al mejorar la disponibilidad de la dopamina, la serotonina y el GABA y mediante la modulación de la expresión génica hormono-dependiente.

Hiperhomocisteinemia

La vitamina B6 en combinación con el ácido fólico y la vitamina B12 es importante para un buen metabolismo de la homocisteína. La vitamina B6 descompone la homocisteína en cisteína, un importante componente y precursor del antioxidante glutatión. El suplemento de vitamina B6 (piridoxina) es efectivo en el tratamiento de la hiperhomocisteinemia postprandial. Una combinación de 100 mg de piridoxina y 0,5 mg de ácido fólico por día redujo los niveles de homocisteína en alrededor del 35 % en los pacientes con hiperhomocisteinemia (van der Griend, 2000). El exceso crónico de homocisteína es un importante factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares y también indica ser neurotóxico (Maron, 2009).

Enfermedades cardiovasculares (prevención)

El aumento de los niveles de homocisteína en la sangre se asocia a un mayor riesgo cardiovascular. No obstante, una deficiencia subclínica de vitamina B6, independiente de los niveles de homocisteína en la sangre y de los marcadores inflamatorios como el fibrinógeno o la PCR, también parece ser un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares (Vanuzzo, 2007). Un gran estudio prospectivo con un seguimiento durante 14 años demostró que las mujeres que toman 4,6 mg de vitamina B6 al día, especialmente con suplementos, tienen un 33 % menos de probabilidades de sufrir una enfermedad coronaria mortal respecto a las mujeres que toman 1,1 mg de vitamina B6 al día. También en el grupo con un mejor nivel de vitamina B6, el riesgo de un ataque cardíaco no mortal se redujo significativamente (Rimm, 1998). Posiblemente, la vitamina B6 inhibe la aterosclerosis al inhibir la agregación plaquetaria, proteger el endotelio vascular contra el daño causado por las plaquetas activadas, eliminar los radicales (oxígeno) y reducir el nivel de homocisteína (especialmente en combinación con el ácido fólico y la vitamina B12 (Spinneker, 2007). La falta de vitamina B6 también puede provocar un aumento de la presión arterial.

Recientemente, se han dado a conocer los resultados de un estudio clínico sobre la mortalidad en pacientes cardiovasculares con seguimiento durante un período medio de 9,9 años. El riesgo de fallecer (por todas las causas, incluyendo las afecciones cardiovasculares) fue un 59 % menor en los pacientes con índices de vitamina B6 altos (>14,2 µg/l; 57 nmol/l) que en aquellos con índices de vitamina B6 más bajos. Una baja concentración de vitamina B6 en la sangre es un presagio de mortalidad serio e indirecto, al igual que la homocisteína plasmática alta. Hay mecanismos subyacentes que posiblemente influyan en ello, como la inflamación sistémica y el estrés oxidativo (Pusceddu, 2020).

Diabetes mellitus

Muchas personas diabéticas presentan un déficit subclínico de vitamina B6 (<30 nmol/l), lo que es perjudicial para el control glucémico y aumenta el riesgo de complicaciones de la diabetes, como se demuestra en un análisis reciente (Mascolo, 2020). Un índice bajo de vitamina B6 es posiblemente una de las consecuencias de la diabetes. Pero también, un índice bajo de vitamina B6 puede influir en la actividad biológica de la insulina. Con la alteración de mecanismos tales como el catabolismo del triptófano mediante la vía de la quinurenina, la adipogénesis y el metabolismo de la grasa, un nivel de vitamina B6 reducido puede contribuir a la aparición de diabetes. Además, debido a la reducción de la actividad antioxidante y a la menor capacidad de inhibir la formación de PGA, la escasez de vitamina B6 se asocia con la aparición de complicaciones de la diabetes, como problemas vasculares, neuropatía y retinopatía. En un ensayo con ratas resultó que suplementar P5P inhibía la acumulación de AGE y, por lo tanto, el progreso de la nefropatía diabética (Nakamura, 2007). En un grupo de 20 pacientes diabéticos, los síntomas de la neuropatía en los dedos de los pies y el talón mejoraron cuando se les administró un suplemento de P5P (35 mg), vitamina B12 (metilcobalamina, 2 mg) y ácido fólico (L-metilfolato, 3 mg) 2 veces al día durante 4 semanas, y después, 1 vez al día durante 48 semanas (Walker, 2010).

Un estudio aleatorio controlado con placebo en niños con diabetes de tipo 1 mostró que administrar durante 8 semanas dosis altas de folato (5 mg diarios) y vitamina B6 (100 mg diarios) pudieron normalizar la disfunción endotelial (MacKenzie, 2006).

Enfermedades inflamatorias crónicas

La vitamina B6 es importante para que el sistema inmunitario funcione correctamente. El déficit de vitamina B6 afecta a la respuesta inmunitaria tanto celular como humoral (Ueland, 2017). En personas de la tercera edad, el déficit de vitamina B6 iba acompañado de una menor producción y funcionalidad de los linfocitos y una producción de IL-2 reducida (citoquina, importante para la proliferación de células T y B) (Meydani, 1991). Además, los niveles plasmáticos de P5P parecen ser inversamente proporcionales a diversos marcadores de inflamación, como la PCR, el receptor de IL-6, la cantidad de glóbulos blancos, la relación quinurenina/triptófano y también el índice inflamatorio que representa a diferentes modalidades inflamatorias (Sakakeeny, 2012). Las alteraciones en el funcionamiento del sistema inmunitario se hallan en la raíz de casi todas las enfermedades (crónicas).

El déficit de vitamina B6 también está relacionado con enfermedades inflamatorias crónicas tales como la artritis reumatoide y la enfermedad inflamatoria del intestino (Ueland, 2017; Selhub, 2013).

Síndrome de colon irritable

El síndrome de colon irritable (SCI) y sus síntomas están estrechamente relacionados con la dieta. Los síntomas de intestino espástico parecen ser más graves cuando la ingestión de vitamina B6 es baja (un promedio de 0,9 mg/día) (Ligaarden, 2011).

Afecciones cerebrales y del sistema nervioso

Las enzimas dependientes de la vitamina B6 son esenciales para la biosíntesis de neurotransmisores, como la adrenalina, la dopamina y la serotonina (Parra, 2018). La vitamina B6 es necesaria para un funcionamiento psicológico y del sistema nervioso adecuado, en el que también intervienen las vitaminas B12, el ácido fólico y otras enzimas dependientes de la B6.

Si hay déficit de vitamina B6 se producen menos neurotransmisores, lo que puede dar lugar a sistemas neurotransmisores alterados, como en el autismo (Sato, 2018), la depresión (Skarupsky, 2010), el TDAH (Altun, 2018), la epilepsia por concentración neurotóxica de glutamato (Baumeister, 1994) y la esquizofrenia (Lerner, 2002).

Autismo

El trastorno del espectro autista (TEA) es un grupo de afecciones muy heterogéneo, y los efectos de suplementar vitamina B6 han resultado hasta ahora controvertidos. Recientemente se ha investigado si es posible definir distintos subgrupos. En función de unas variables fenotípicas determinadas resulta posible clasificar a las personas en dos tipos: las sensibles y las no sensibles a la vitamina B6; por lo que tal vez sea posible en el futuro administrar eficazmente el suplemento de vitamina B6 a una parte de la población con TEA (Obara, 2018).

Depresión

El déficit de vitamina B6 está asociado con una reducción de la síntesis de serotonina y una mayor posibilidad de padecer depresión. Suplementar vitamina B6 parece ser especialmente eficaz contra los síntomas depresivos de las mujeres premenopáusicas (Kashanian, 2007) y las personas de la tercera edad. Un estudio clínico que efectuó un seguimiento de >3500 personas de edad avanzada (mayores de 65) durante 12 años, revela que los participantes que más vitamina B6 y B12 tomaron mediante la alimentación y los suplementos fueron los que menos síntomas depresivos mostraron durante todo el período. Cada 10 mg adicionales de vitamina B6 y cada 10 µg adicionales de vitamina B12 redujeron en un 2 % extra el riesgo de padecer depresión (Skarupsky, 2010). En un estudio reciente, la vitamina B6 benefició sobre todo a las mujeres mayores en la reducción del riesgo de depresión, y la vitamina B12, a los hombres (Gougeon, 2016).

Deterioro cognitivo

Un nivel de vitamina B6 por debajo del óptimo guarda correspondencia con la disfunción cognitiva relacionada con la edad, y conlleva desde síntomas leves hasta demencia (incluida la enfermedad de Alzheimer). La función que tiene (causal) la vitamina B6, el ácido fólico y otras vitaminas B en este caso no es del todo clara (Hughes, 2017). De un estudio bastante reciente en el que se ha hecho un seguimiento de unos adultos mayores sanos durante 4 años, se desprende que un nivel bajo de vitamina B6 (P5P <43 nmol/l) está relacionado con un riesgo 3,5 veces mayor de padecer deterioro cognitivo. Lo mismo se ha visto en los casos en los que se ha tomado poca vitamina B6 (0,9-1,4 mg/día). Con las otras vitaminas B no se ha dado ese resultado (Hughes, 2017). La vitamina B6 puede ser considerada como un importante factor de protección para mantener la salud cognitiva durante el envejecimiento. También un estudio realizado sobre más de 3000 adultos jóvenes en varios centros ha observado recientemente que ingerir una mayor cantidad de vitaminas B, incluida la B6, a una edad temprana está relacionado con una mejor función cognitiva en una edad posterior (Qin, 2017).

Enfermedad de Parkinson

La enfermedad neurodegenerativa de Parkinson se caracteriza por la extinción de las células cerebrales productoras de dopamina. Eso conlleva una alteración del control motriz regulado por la dopamina, causando temblores en los pacientes en estado de reposo. La vitamina B6 es esencial para sintetizar la dopamina. De un estudio en el que se ha hecho un seguimiento de más de 5000 personas de la tercera edad durante casi 10 años, se desprende que quienes más vitamina B6 ingirieron corrían un riesgo considerablemente menor de padecer la enfermedad de Parkinson (de Lau, 2006). Ese efecto se atribuye principalmente a la función antioxidante de la vitamina B6, más que a la función reductora de la homocisteína. Así lo admite una investigación reciente que relaciona los niveles reducidos del antioxidante glutatión en el cerebro de los pacientes de Parkinson, con la capacidad de la piridoxina para favorecer la biosíntesis del glutatión en un ratón de laboratorio (Wei, 2020).

Síndrome del túnel carpiano

El síndrome del túnel carpiano es una neuropatía causada por la compresión del nervio mediano de la muñeca. Va acompañado de dolor, entumecimiento, debilidad y hormigueo en las manos.

En muchas personas con síndrome del túnel carpiano, el nivel de vitamina B6 es bajo; además, las investigaciones han encontrado una relación inversa entre la concentración de P5P y la intensidad del dolor, el hormigueo y los problemas para dormir (Keniston, 1997). La vitamina B6 es un cofactor decisivo para la síntesis neuronal de proteínas, neurotransmisores y esfingolípidos. Posiblemente, la vitamina B6 eleva el umbral del dolor al estimular la síntesis de serotonina y ácido ?-aminobutírico (GABA).

En un estudio aleatorio sobre 40 pacientes se observó un alivio considerable de las molestias después de administrar un suplemento de 120 mg de vitamina B6 al día durante 3 meses (Talebi, 2013). Sin embargo, no todos los estudios clínicos confirman el efecto positivo del suplemento de vitamina B6 en ese grupo objetivo (Natural Medicines).

Discinesia tardía

La función antioxidante de la vitamina B6 (piridoxina) interviene posiblemente en el efecto beneficioso generado sobre la discinesia tardía, un grave trastorno de la motricidad que puede darse por consumir antipsicóticos (Umar, 2016). Estudios clínicos aleatorios efectuados en pacientes con esquizofrenia o trastornos esquizoafectivos muestran que administrar suplementos de vitamina B6 (400-1200 mg/día durante varios meses) puede mejorar sensiblemente los síntomas de esta grave reacción adversa en comparación con el placebo (Lerner, 2001; Lerner, 2007).

Cálculos renales (y prevención)

La hiperoxaluria primaria es una enfermedad metabólica hereditaria en la que el exceso de ácido oxálico puede dar lugar a la formación de cálculos renales. Un estudio clínico sugiere que administrar vitamina B6 (clorhidrato de piridoxina) por vía intravenosa puede reducir en un 25,5 % el oxalato en pacientes con hiperoxaluria primaria de tipo I (Hoyer-Kuhn, 2014).


Contraindicaciones

Sobre el consumo de vitamina B6 durante el embarazo y la lactancia se dispone de pocos datos.


Dosis

La dosis diaria recomendada de vitamina B6 es 1,6 mg al día para mujeres y 1,7 mg al día para los hombres (EFSA, 2016). Sin embargo, investigaciones americanas sugieren que muchas personas necesitan más vitamina B6 (de 3 a 5 mg al día como mínimo) para alcanzar un nivel óptimo de P5P (> 30 nmol/l) (Morris et al., 2008).

Basándonos en pruebas obtenidas en la práctica, recomendamos dosificaciones terapéuticas de 25 a 200 mg de vitamina B6 al día. El modo preferido para suplementar es mediante P5P, y probablemente sea más seguro en dosis altas, sobre todo cuando la piridoxina en el hígado no se convierte en P5P adecuadamente. Como la vitamina B6 funciona sinérgicamente con otras vitaminas B, es aconsejable administrarla junto con vitamina B12 y ácido fólico o folato activo; o posiblemente en un compuesto con todas las otras vitaminas B.

Se recomienda estar atentos a los intestinos, el hígado, las enzimas específicas (como las fosfatasas alcalinas), los minerales (como el zinc y el magnesio) y otros cofactores, ya que están relacionados con el metabolismo de la vitamina B6.

De acuerdo con la directiva europea y la situación local, cada país elabora sus propias normas alimentarias. Consulte el sitio web de la autoridad local competente en materia de productos alimenticios para conocer las normas aplicables en su país.


Seguridad

De acuerdo con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés), el NSI (nivel superior de ingesta tolerable) de vitamina B6 para los adultos es de 25 mg diarios. Según el Food and Nutrition Board (FNB) del American Institute of Medicine, el NSI es de 100 mg diarios y el nivel de ingesta para el que no se observan efectos adversos ("no observed adverse effect level") es de 200 mg diarios.

Las vitaminas B son solubles en agua y el exceso se elimina, en principio, mediante la orina. Sin embargo, cuando el metabolismo de la vitamina B6 no es óptimo pueden surgir problemas en su absorción por parte de células y tejidos o en su excreción a través de la orina. Esto puede dar lugar a un acúmulo de vitamina B6 en la sangre. En un estudio realizado in vitro se ha observado que especialmente la forma inactiva (piridoxina o PN) puede, a altas dosis, provocar muerte celular y competir con la forma activa (piridoxal-5-fosfato o P5P). La piridoxina en cantidades excesivas puede llegar a desplazar al P5P e inhibir así la acción de las enzimas dependientes de esta forma activa (Vrolijk et al., 2017). El estudio concluye por tanto que la toxicidad de la vitamina B6 no solo depende de su dosis, sino también de la forma en que se encuentra presente en los suplementos. Dado que también se han registrado efectos adversos tras el uso de dosis bajas de suplementos con piridoxina (Vrolijk, 2017), se recomienda usar en estos la forma activa (P5P) (Schuitemaker, 2019).


Efectos secundarios

La vitamina B6 puede provocar neuropatías periféricas sensitivas (hormigueo en pies y manos, entumecimiento, reducción del sentido del tacto, dificultades para caminar) y neurodegeneración. Estos efectos secundarios pueden aparecer especialmente en el caso de un consumo prolongado y elevado de vitamina B6 (de 600 mg diarios o más). En caso de experimentar síntomas que puedan corresponderse con una neuropatía sensitiva, es esencial interrumpir inmediatamente el consumo de vitamina B6. Generalmente, los síntomas desaparecen en los seis meses posteriores a la interrupción del consumo de suplementos de vitamina B6. En ocasiones, estos efectos secundarios también pueden observarse en el caso de dosis (muy) inferiores (<50 mg diarios) de vitamina B6 (Van Hunsel, 2018).

Es posible que la aparición de estos efectos secundarios responda a distintas causas. Parece que la neurotoxicidad se debe al exceso de piridoxina en sangre o al déficit funcional en los tejidos de la forma activa P5P causado por tal exceso (Vrolijk, 2017). De esta forma, el estudio sugiere que existe una paradoja respecto a la vitamina B6: los efectos secundarios asociados al consumo de suplementos de vitamina B6 (debido al acúmulo de esta) son muy similares a los síntomas del déficit de vitamina B6 (Hemminger, 2020).

Tanto los problemas hepáticos como los intestinales (ya sean debidos a una afección subyacente o a una sobrecarga) pueden provocar que la absorción de la vitamina B6 y su conversión a su forma activa no sean óptimas. El metabolismo de la vitamina B6, no obstante, también se ve afectado por el déficit y el mal funcionamiento de cofactores o sistemas enzimáticos (van Stigt, 2019). Los polimorfismos podrían ser la causa de que la vitamina B6 se acumule en algunas personas pero no en otras.

Dado que la vitamina B6 colabora estrechamente con otras vitaminas del grupo B en distintos procesos, entre ellos el de metilación, las alteraciones en el metabolismo de estas vitaminas también podrían formar parte de la ecuación. Así, las alteraciones en el metabolismo de la vitamina B6 pueden trastocar el metabolismo de la homocisteína, pero también es posible que una disminución de los niveles de vitamina B12 sea la causante de la aparición de neuropatías sensitivas al provocar un aumento de los niveles de homocisteína (Schuitemaker, 2016). Puede, por tanto, que aparezca toxicidad relacionada con vitamina B6 en individuos con valores bajos de vitamina B12. Mostrar valores marginales de vitamina B12 es muy común. Además, es llamativo que los síntomas descritos para el acúmulo de vitamina B6 sean prácticamente idénticos a los síntomas neurológicos del déficit de vitamina B12 (Muskiet, 2016).


Interacciones

La vitamina B6 puede interaccionar con otras sustancias y medicamentos. Se sabe que el consumo de las siguientes sustancias puede afectar a los valores de vitamina B6 (Farmacotherapeutisch Kompas; Natural Medicines):

- Los antibióticos (entre ellos la tetraciclina y la cicloserina) pueden disminuir la actividad de la vitamina B6

- La isoniazida, la hidralazina, la penicilamina y la teofilina también pueden afectar negativamente a los valores de vitamina B6

- Los niveles de estrógeno altos (debido por ejemplo al consumo de anticonceptivos orales o de otros suplementos hormonales) pueden alterar el metabolismo del triptófano dependiente de piridoxina al reducir el efecto de esta

- El alcohol aumenta la degradación de la forma activa de la vitamina B6

La vitamina B6 también puede producir los siguientes efectos, así como influir en los efectos secundarios de otros medicamentos (Farmacotherapeutisch Kompas; Natural Medicines):

- La vitamina B6, en combinación con la amiodarona, puede exacerbar la fotosensibilidad provocada por esta última

- La vitamina B6 puede disminuir los niveles de glucosa en sangre (en individuos con diabetes) y la tensión arterial (en individuos con hipertensión). La vitamina B6, empleada junto con medicamentos antihipertensivos, puede aumentar el riesgo de sufrir hipotensión.

- La vitamina B6 puede reducir el efecto de la levodopa

- La vitamina B6 puede disminuir los niveles plasmáticos del fenobarbital y de la fenitoína.

Cabe la posibilidad de que se produzcan otras interacciones. Consulte a un experto al respecto.


Sinergismo

Las vitaminas B tienen un fuerte efecto sinérgico entre sí (Kennedy, 2016; Calderón-Ospina, 2020). Por ejemplo, la vitamina B6 (junto con el folato, la vitamina B2 y la vitamina y B12) es esencial para el metabolismo del folato y de la homocisteína, los cuales contribuyen a la metilación y, con ello, a muchas de las funciones fisiológicas del organismo (Blom, 2011).

Además, la vitamina B6 (junto con la vitamina B2) actúa como coenzima en la síntesis de vitamina B3 (niacina) a partir del aminoácido triptófano. Tanto la vitamina B2 como la vitamina B3 son cofactores necesarios en la síntesis de la forma activa de la vitamina B6 (piridoxal-5-fosfato, P5P) a partir de piridoxina. Además de las vitaminas del grupo B, también afectan positivamente a los valores de vitamina B6 el potasio, la vitamina C, el magnesio y el selenio.


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