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Martes 18 Septiembre 2018

Problemas intestinales: ¿trasplante fecal o estilo de vida?

Cuando la microbiota se desequilibra, esto influye en el metabolismo, el sistema inmunitario y el estado de ánimo. Si esto llega a un nivel problemático, ¿puede ser beneficioso un trasplante fecal? ¿O es mejor abordar los problemas a través del estilo de vida?


El tubo gastrointestinal es el órgano inmunitario más importante de nuestro cuerpo y con sus microvellosidades, que incrementan enormemente la superficie intestinal, está en contacto continuo con el medio externo. En el tracto intestinal vive un número de bacterias 10 veces superior al de células de nuestro organismo. La salud de los intestinos es el resultado de la lucha entre las bacterias probióticas y los organismos patológicos presentes en el tubo digestivo al competir por el alimento disponible y por espacio al que adherirse en la pared del intestino. La salud general del ser humano está en gran medida determinada por el grado de equilibrio de la flora intestinal.

 

Flora alterada

En ocasiones surgen problemas a consecuencia de una flora intestinal mal regulada. En los Países Bajos, más de 80.000 personas padecen una afección intestinal crónica. Asimismo, parece que el uso de antibióticos puede llevar a situaciones como infecciones de la bacteria Clostridium difficile. Por su parte, nuevos estudios muestran que pacientes con, por ejemplo, autismo o depresión pueden presentar una flora intestinal malsana. Algunas bacterias presentes en el intestino influyen en la salud del cerebro. Recientes investigaciones apuntan a que tales bacterias también desempeñan un papel en la esclerosis múltiple (EM).

 

Trasplante fecal

El trasplante fecal, que actualmente sólo se aplica en infecciones por Clostridium difficile, puede modificar la flora intestinal de manera inmediata. Se inserta por la nariz una sonda que llega al intestino delgado, por la que se administran las heces de otra persona, diluidas en una solución salina. Como esta intervención permite mejorar la flora intestinal, ¿pasará a aplicarse también en el caso de otras afecciones?

 

Estudios en curso

En el Centro Médico Universitario de Ámsterdam se está estudiando la influencia de las bacterias intestinales en el funcionamiento del páncreas, el hígado y los intestinos. En este marco, se examina su efecto en la diabetes o la enfermedad de Crohn. El Centro Médico de Haaglanden comienza en breve una investigación sobre los efectos del trasplante fecal en pacientes con EM. En el norte de los Países Bajos, más de 165.000 personas participan desde hace 30 años en el trabajo de cohortes Lifelines, en el que se compara, entre otras cosas, la composición bacteriana en los intestinos de personas con y sin EM. Además, se les toman muestras de sangre y orina y se les hacen preguntas sobre su estilo de vida.

 

Estilo de vida

Aplicar una microbiota nueva a través de un trasplante resulta invasivo y a muchas personas les genera repugnancia. Pero ¿y si resulta beneficioso? Sobre todo en cuadros clínicos graves como la EM se presenta como una posibilidad enormemente esperanzadora. Sin embargo, en contextos como el holandés, este tratamiento todavía no está disponible en la actualidad.

No obstante, existen otras opciones. La flora intestinal también puede ajustarse mediante la mejora del estilo de vida. Menos alimentos procesados, fibra abundante y tanto aire libre y movimiento como sea posible: he aquí una receta de probada eficacia para una vida más sana. Las fibras contienen prebióticos, que pueden ayudar a corregir una flora intestinal alterada. Esto también pueden hacerlo probióticos presentes, por ejemplo, en el yogur y otros alimentos fermentados. Y si con la alimentación no bastase, contamos con la suplementación ortomolecular mediante pre y probióticos.

Por supuesto, esto implica una modificación permanente de los hábitos de vida. Sin embargo, también un trasplante fecal exigiría cambios así (de lo contrario, el paciente vuelve pronto a recaer).

 

Conclusión

Hay en marcha un buen número de investigaciones sobre los efectos positivos de una flora intestinal sana en muy diversas enfermedades. Esto puede lograrse mediante cambios en los hábitos. En el futuro, quizás se extienda el uso del trasplante fecal seguido de estos cambios en el estilo de vida. En cualquier caso, tales cambios de hábitos constituyen un buen punto de partida para una vida más sana. No obstante, y como en tantas otras cosas, mucho dependerá de mantenernos motivados a optar por lo saludable. También en este aspecto, el terapeuta ortomolecular puede aportar una importante contribución.

 

Fuentes

https://nos.nl/nieuwsuur/artikel/2242762-de-poeptransplantatie-straks-ook-voor-ms-patienten.html

http://www.naturafoundation.es/monografie/Probióticos.html