Potasio

  • El potasio es esencial para mantener un equilibrio acido base adecuado. En comparación con los pueblos que viven tradicionalmente, la alimentación actual de la sociedad occidental está caracterizada por la ingesta de cuatro veces más sodio y cuatro veces menos potasio. Por lo tanto, la nutrición occidental conduce a una acidificación del ambiente corporal. En consecuencia, mucha gente presenta acidosis crónica leve.

      
    Se ha visto que una leve acidosis crónica causa la degeneración del tejido, que al final conduce a un deterioro acelerado del organismo. La edad media en que los procesos homeostáticos del cuerpo ya no pueden compensar la acumulación de la acidosis es al rededor de los cuarenta años.

      
    Los ensayos de la medicina evolutiva demuestran que la introducción del pan como mayor componente de la nutrición, ha conducido al aumento de la acidosis de nuestro ambiente corporal. Desde la revolución agrícola, se ha ido reduciendo gradualmente la ingesta de productos altamente alcalinos, como raíces, tubérculos, fruta y verduras, para ser sustituidos por cereales como el pan. El trigo aporta una cantidad de potasio considerable, sin embargo, simultáneamente, tiene un efecto acidificante. Además, el uso de sal de mesa en nuestra dieta moderna trastorna todavía más el balance.

      
    Las investigaciones más recientes indican que sería deseable aumentar la ingesta de potasio y que deberíamos hacerlo por medio de nutrientes básicos como verduras y fruta. De este modo, estaríamos en condiciones más favorables para producir bicarbonato de potasio y para absorberlo mejor. De esta manera, se pueden atenuar mejor los efectos de los ácidos y obtener suficiente potasio para apoyar nuestro balance de fluidos y procesos celulares.

      
    Por lo visto nuestro estilo de vida con estrés, una alimentación inadecuada y la falta de movimiento ejerce un efecto acidificante crónico en nuestro cuerpo. Investigaciones demuestran que el uso de bicarbonato de potasio resulta útil en osteoporosis, cálculos renales, insuficiencia renal, enfermedades cardiovasculares y formas graves de síndrome premenstrual. En deportes de competición, se aconseja para paliar el efecto del ácido láctico debido a los esfuerzos explosivos cortos.

      
    No hay una CDR estipulada para la ingesta de bicarbonato de potasio. El bicarbonato es una sustancia que puede ser producida por el cuerpo, siempre que exista un conjunto de requerimientos nutricionales favorables. Evidentemente, esto resulta difícil dentro de la cultura gastronómica occidental. La CDR recomendada de potasio en Europa es de alrededor de 3,1 hasta 3,5 gramos, mientras que en los Estados Unidos es de 4,7 gramos.

  • Potasio
    La cantidad más alta de potasio se encuentra dentro de las células. El potasio es esencial para el funcionamiento normal de las células, nervios y músculos. Junto con sodio y cloro, el potasio regula el balance hídrico y la presión arterial. Además, el potasio es necesario para la conducción de los estímulos nerviosos, las contracciones musculares y regula el nivel de glucosa en sangre.

      
    Se tiene que mantener el nivel de potasio en sangre dentro de unos límites muy estrictos, ya que niveles demasiado altos o bajos pueden tener consecuencias graves como, por ejemplo, arritmias cardíacas o, incluso, un paro cardíaco. El cuerpo puede utilizar el potasio intracelular almacenado para mantener la concentración de potasio en sangre de forma constante.  

      
    El equilibrio de potasio se mantiene para adaptarse a la cantidad de potasio perdida, sobre todo, a través de la orina, pero también a través del tracto digestivo y la transpiración. Unos riñones saludables son capaces de adaptar la excreción de potasio a los cambios de la ingestión alimentaria. Sobre todo la hormona aldosterona de las glándulas suprarrenales que aumenta la reabsorción del sodio y aumenta la excreción del potasio vía los riñones. 

      
    Hipopotasemia
    La falta del suministro de potasio en relación con la ingestión de sodio y el balance ácido base suele ser la causa de la hipopotasemia. Algunos medicamentos tales como la insulina y los medicamentos para el asma como la terbutalina y teofilina afectan al transporte del potasio hacia las células y pueden, en combinación con otros factores, conducir a la hipopotasemia.

      
    Una pérdida excesiva de potasio suele ocurrir como consecuencia de vómitos, diarrea, uso prolongado de laxantes o pólipos en el colon. El nivel de potasio puede ser demasiado bajo debido a enfermedades, como el síndrome de Cushing, a consecuencia de una gran cantidad de aldosterona producida por las glándulas suprarrenales. Los riñones también excretan demasiado potasio en personas que consumen grandes cantidades de regaliz, ciertas tipos de tabaco de mascar o por uso muy excesivo de café. La pérdida de potasio también puede ser la consecuencia de la sudoración excesiva en situaciones de mucho calor y humedad o esfuerzos de larga duración. La deficiencia aguda se puede reconocer por la disminución del apetito, inhibición de los reflejos, náuseas, apatía, debilidad muscular, dificultad para respirar y, en casos severos, arritmias cardíacas. Los trastornos neuropsiquiatrícos como depresión, nerviosismo, insomnio y confusión, también pueden deberse a una deficiencia de potasio. Otros síntomas son: sequedad exagerada de la piel, acné, edemas, sed insaciable, retención de sodio, disminución de la tolerancia a la glucosa, proteinuria y colesterol elevado. 

      
    Una ligera disminución del nivel de potasio normalmente no suele causar síntomas. Una caída fuerte puede conducir a debilidad muscular, calambres musculares e, incluso, parálisis. Además, puede desarrollar arritmias sobre todo en personas con cardiopatías. Para las personas que utilizan el medicamento dioxina, una leve hipopotasemia ya podría ser peligrosa. Por lo tanto, la combinación de dioxina con cierto tipo de diuréticos (diuréticos no ahorradores de potasio) puede resultar peligrosa. El diagnóstico se realiza por la determinación del nivel de potasio en sangre. 

      
    Hiperpotasemia
    La hiperpotasemia suele ocurrir en caso de que los riñones no sean capaces de eliminar suficiente potasio. La causa más frecuente de una leve hiperpotasemia es el uso de los medicamentos que reducen el flujo sanguíneo a los riñones o los que inhiben la excreción de una cantidad normal de potasio por los riñones. Este tipo de fármacos incluyen, entre otros, el triamtereno, la espironolactona y los inhibidores de la enzima convertidora angiotensina (inhibidores de ACE). La hiperpotasemia también puede ser causada por la enfermedad de Addison, en la que las glándulas suprarrenales no producen suficiente aldosterona, que estimula los riñones a excretar potasio. Una insuficiencia renal puede conducir a una hiperpotasemia severa. Además, la hiperpotasemia puede ocurrir cuando se produce una liberación repentina de una gran cantidad de potasio de las células. Esto puede ser la consecuencia de contusiones (con la destrucción de gran cantidad de tejido muscular), quemaduras severas o sobredosis de drogas. El transporte rápido del potasio desde las células al torrente sanguíneo puede sobrecargar los riñones y causar una hiperpotasemia muy peligrosa.

      
    La hiperpotasemia leve causa pocos o ningún síntoma. Es generalemente detectada por primera vez en controles rutinarios o cuando el médico advierte cambios en un electrocardiograma. Un nivel alto de potasio es peligroso y puede conducir a arritmias. En niveles muy altos de potasio pueden ocurrir, incluso, paro cardíacos.

      
    Bicarbonato
    El bicarbonato más conocido es el bicarbonato de sodio. Es una sustancia blanca y cristalina que se utiliza en polvos para hornear, como agente de levadura, en vez de la levadura. Tiene el numero E-500 de los aditivos alimentarios y en el pasado se utilizaba para producir bebidas con gas (gaseosa). Además, al ser una sustancia alcalina, el bicarbonato sódico también se utiliza como detergente o jabón (sosa). La cantidad de bicarbonato en nuestro cuerpo es representativa para el balance ácido base corporal: un nivel bajo de bicarbonato es indeseable e indica una acidosis.

  • Osteoporosis
    Los hábitos alimentarios occidentales causan una leve acidosis crónica que va acompañada con un aumento de cortisol y de los marcadores para la resorción ósea. Este cambio metabólico relativamente sutil a largo plazo puede afectar la calidad del hueso. Las investigaciones científicas indican que la ingesta de bicarbonato de potasio conduce a la mejora del balance de nitrógeno y menos pérdidas de esta sustancia por la orina, un aumento de la retención de calcio y un disminución de la absorción ósea. Por esta razón, la leve acidosis crónica se considera indeseable y puede contribuir significativamente a la formación de cálculos renales y a la osteoporosis idiopática y post-menopáusica.

      
    Un ensayo que actualmente está en marcha desde hace tres años, ha revelado que hay un efecto dependiente entre la dosis del bicarbonato de potasio y la pérdida de calcio por la orina. Los efectos más significativos se han conseguido incrementando la dosis diaria de 3000 mg. y 6000 mg, repartidos en tres dosis con las comidas. Con 9000 mg. de bicarbonato de potasio, aumenta el pH medio en orina hasta 7,2, pero no resulta en una mejoría en comparación con la dosis de 6000 mg. de bicarbonato de potasio, que resultó en un pH de la orina del 7,01. La reducción de la resorción ósea y la excreción de calcio a consecuencia del uso de bicarbonato de potasio se ha constatado tanto en hombres como en mujeres mayores de 50 años.

      
    Cálculos renales
    El citrato de potasio y el bicarbonato de potasio diluido en 1,5 litro de agua se pueden usar vía oral para disolver los cálculos renales. En un estudio realizado, se utilizan aproximadamente 1600 mg. de citrato de potasio y 800 mg. de bicarbonato de potasio, repartidos en dos dosis. En definitiva, un total de 2400 mg. de estas sustancias alcalinas. Los resultados de esta terapia ya se hacen notar después de 6 semanas, pero en la mayoría de los casos se demuestra la eliminación total de las piedras después de seguir el tratamiento enteramente durante seis meses. Dicha aplicación de citrato y bicarbonato de potasio conduce a una retención de calcio y un aumento del pH de la orina que reduce la cristalización. En el estudio, la ingesta de 2400 mg de citrato y bicarbonato de potasio conduce a un aumento del pH urinario de aprox. 5,6 hasta un pH de 6,6. Por lo visto, este aumento ha sido suficiente para disolver los cálculos  lentamente.

      
    Los científicos indicaron que estos compuestos alcalinos se toleran bien y no hubo efectos adversos que provocasen el retirar a ninguna persona de la investigación. Con una tercera dosis diaria, según lo mencionado anteriormente en relación con la osteoporosis, podría resultar en una retención mayor de calcio y un incremento del pH de la orina más elevado. Esta aplicación posiblemente  resultaría  también en un incremento del efecto y una acción más rápida en la disolución de los cálculos renales. Este tipo de terapia destaca por su efectividad en diversos cálculos renales como cálculos de urato y oxalato cálcico. Una opción alternativa es el uso del medicamento Alopurinol en combinación con la vitamina B6.

      
    Insuficiencia renal
    La acidosis metabólica suele ser detectado por el bajo nivel de bicarbonato en plasma y es una complicación común en la deficiencia renal crónica, sobre todo si el nivel de la velocidad de filtración glomerular baja del nivel de 30 ml/min. Lo anterior tiene una serie de consecuencias, tales como retraso del crecimiento en niños, pérdida de masa ósea y muscular, balance negativo de nitrógeno y posiblemente una aceleración de la progresión de la insuficiencia renal. 

      
    En un ensayo los investigadores repartieron 134 pacientes con nefropatías en dos grupos. Un grupo recibió 1800 mg de bicarbonato sódico en forma de tabletas de 600 mg durante 2 años. El otro grupo recibió el tratamiento estándar. 

      
    Al final del ensayo, demostraron que la creatinina, una medida para la capacidad del filtrado renal, bajó significativamente menos en el grupo del bicarbonato sódico que en el grupo de control (5,93 contra 1,88 ml/min/1,73 m²). Además, solamente en el 9% de los pacientes del grupo bicarbonato sódico se ha constatado una aceleración de la progresión de la patología. En el grupo del control, el 45% de los pacientes tuvieron una progresión acelerada. Del grupo del bicarbonato sódico, 4 pacientes (6,5%) desarrollaron insuficiencia renal crónica, contra 22 pacientes (33%) del grupo del control. 

      
    Varios parámetros nutricionales mejoraron significativamente con la suplementación del bicarbonato. La ingesta de proteínas por la alimentación aumentó considerablemente, mientras que disminuyó el valor nPNA (una medida para la cantidad de proteínas que gasta el paciente al día por kg. de peso corporal). Esto se tradujo en un aumento de masa muscular, medida en la circunferencia de la parte superior de la musculatura del brazo. Esta medida aumentó en el grupo de bicarbonato desde 24,8 cm hasta 26,3 cm, pero se mantuvo sin cambios en el grupo de control. Este ensayo utilizó bicarbonato sódico que generó en este grupo una ingesta de sodio importante, sin embargo no condujo al aumento de la presión arterial ni a un empeoramiento del edema. Los investigadores concluyeron que el tratamiento de la enfermedad con bicarbonato sódico es un tratamiento efectivo de un coste muy bajo.  

      
    Analgesia 
    Un ensayo orientativo con pacientes con artritis reumatoide demostró que la aplicación de bicarbonato de potasio puede conducir a la reducción del dolor y una disminución en el consumo de analgésicos. 

      
    Intervenciones con bicarbonato de potasio como fuente de potasio 

      
    Enfermedades cardiovasculares
    Las investigaciones demuestran que las personas con hipertensión, que ya tomaban menos sal y más potasio en su dieta, también se benefician de la suplementación de cloruro de potasio o bicarbonato de potasio. Estos complementos estimulan la función del endotelio y mejoran los factores de riesgo cardiovascular.

      
    La suma de la cantidad de potasio de la alimentación y los complementos de potasio resultó en una ingestión de potasio de 4680 mg que corresponde a la cantidad recomendado por el Instituto de Medicina de EEUU. Sin embargo, la mayoría de la población tiene una ingesta que no supera los 3000 mg diarios. En Europa se recomienda una ingesta de potasio diaria desde 3100 mg hasta 3500 mg, lo cual resulta bastante contrastante con los antes mencionados 4680 mg.  Ya en 1981, un ensayo randomizado, demostró que el aumento de la ingesta de potasio y una reducción del uso de la sal de mesa puede conducir a una disminución de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares. Una ventaja del bicarbonato de potasio como fuente de potasio es que reduce, al mismo tiempo, la resorción ósea y la excreción de calcio.

       
    Síndrome Premenstrual (SPM)
    En las formas graves del síndrome premenstrual, se ha demostrado que de 600 a 1200 mg de suplementos de potasio por día durante al menos 4 ciclos, reducen los síntomas del SPM gradualmente hasta desaparecer. Para la mayoría de las mujeres, 600 mg diarios de potasio ya resulta suficiente. La complementación de potasio debe ser constante y diaria hasta que no queden síntomas. Los compuestos de potasios indicados son citrato de potasio, potasio bicarbonato y gluconato de potasio. Para llegar a ingerir 600-1200mg  se debe de tomar aproximadamente 1600-3200 mg bicarbonato de potasio o citrato de potasio. Debe iniciarse el tratamiento el día 1 del ciclo, que coincide cuando comienza la menstruación. Si empieza el tratamiento de potasio a la mitad del ciclo puede trastornar la primera fase lútea y empeorar los síntomas. Durante el tratamiento, las mujeres señalaron que se sentían mejor en general y más energéticas durante y fuera del periodo del SPM. El uso de alimentos enriquecidos con calcio o complementos nutritivos de calcio funciona como antagonista del tratamiento de potasio.

       
    La mejora parece seguir un patrón fijo; los síntomas físicos, tales como hinchazón abdominal, por lo general, desaparecen en primer lugar; posteriormente mejoran los síntomas tales como cansancio y sensibilidad a la luz y el ruido y, en último lugar, mejoran los síntomas del estado de ánimo y desaparece la irritabilidad. 

      
    Cuando todos los síntomas SPM han desaparecido por completo muchas pacientes pueden dejar el tratamiento. Sin embargo, se debe de vigilar la nutrición y procurar que tenga mucho potasio y se debe de evitar la pérdida de potasio, por ejemplo, a consecuencia de una alta cantidad de cafeína. Se supone que las pacientes con SPM tienen el nivel intracelular bajo de potasio, este efecto está potenciado cuando hay también un nivel bajo de magnesio intracelular o una deficiencia de magnesio por falta de ingesta. El déficit podría ser desencadenado por una ingesta de potasio deficiente o por períodos con medicamentos en enfermedades crónicas leves, como los corticoides, que inducen a la pérdida de potasio.

       
    Intervenciones alcalinas en el deporte
    Los deportistas de elite o los amateurs que realizan esfuerzos cortos e intensos para mejorar la marca funcionan bajo condiciones de acidosis que ejercen una enorme carga sobre el organismo. Estas personas pueden incrementar la función del tampón alcalino tomando, a partir de unas horas antes la competición, una dosis cada media hora de bicarbonato de potasio. 

       
    Durante los esfuerzos de alta intensidad como por ejemplo las carreras de velocidad de 400-1500 metros o hasta incluso 3000 metros, una parte importante del suministro energético proviene del metabolismo anaeróbico. Los hidratos de carbono (glicógeno) se descomponen  rápidamente y se libera gran cantidad de energía en poco tiempo. El precio a pagar por esto es la producción del ácido láctico. Esto resulta en un cambio del pH del músculo y conduce a una sensación de quemazón del músculo que afectará negativamente a su funcionamiento. No se puede evitar la formación del lactato porque es inherente a la rápida producción de grandes cantidades de energía. Pero podemos ejercer influencia sobre los cambios del grado de acidez del organismo. Por supuesto el entrenamiento es necesario, pero en los momentos cruciales podemos usar bicarbonato de potasio o citrato de potasio para incrementar la función de tampón del cuerpo. De este modo se puede producir más lactato antes de sobrepasar el grado de acidez crítico y así, se puede mejorar el rendimiento.

       
    Los esfuerzos de entre 1 y 7 minutos de duración podrían aprovechar el aumento de la capacidad de tampón. El comité Olímpico proporciona información sobre el uso de sales de sodio fácilmente disponibles, pero también menciona la posibilidad de utilizar bicarbonato de potasio. Teniendo en cuenta que la cantidad de sodio en la dieta occidental es más bien alta debido al uso de la sal de mesa y, por lo tanto, no es un factor limitante en comparación con la ingesta de potasio, sería conveniente que el deportista eligiese mejor un tampón como bicarbonato de potasio, ya que los esfuerzos explosivos de corta duración tampoco generan una perdida excesiva de sodio debido a la sudoración.

  • Seguridad
    Una disfunción renal o por la enfermedad de Addison que está caracterizada por la falta de producción de la hormona aldosterona por las glándulas suprarrenales puede conducir a un exceso de potasio. El nivel de potasio también puede subir por el uso de ciertos medicamentos para la hipertensión arterial (ciertos diuréticos o/y las inhibidores de ECA). Aportar un exceso de potasio mediante alimentos y bebidas es prácticamente imposible.

      
    La intoxicación de potasio puede estar provocada por tomar una o varias dosis seguidas con un total 18 gramos (o 18.000 miligramos) de potasio o en caso de ingesta de esta dosis en un día pero con insuficiente capacidad de la excreción por vía urinaria. Un nivel demasiado alto de potasio en casos graves puede conducir a un paro cardiaco.  

      
    El informe del EFSA indica que la prescripción de varios gramos diarios de cloruro de potasio y bicarbonato de potasio es segura. El uso de, incluso a largo plazo, 1,6 hasta 4 gramos de potasio total diarios en forma de citrato de potasio o bicarbonato de potasio no conduce a ningún problema en personas que no tengan contra indicaciones. Eventualmente, pueden provocar irritación gastrointestinal. 

  • Para deportistas
    El Comité Olímpico menciona lo siguiente, sin embargo hemos sustituido el bicarbonato sódico por bicarbonato de potasio que también está mencionado como opción. Con el fin de reducir los efectos negativos, se aconseja, por ejemplo, el uso de cápsulas de gelatina de bicarbonato y tomar la dosis deseada repartida en varias tomas al día.

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