Lactoferrina

  • La lactoferrina es una proteína con afinidad para ligarse al hierro (glicoproteína) que se encuentra en el cuerpo humano. El nombre lactoferrina hace referencia a la fuente en la que se demostró por primera vez la sustancia (leche de vaca) y su capacidad para aglutinar poderosamente los iones de hierro libre en una amplia gama de valores de pH.

    La lactoferrina puede unirse a los iones de hierro, pero también puede existir sin hierro. El nombre de la forma libre de hierro es apolactoferrina. La apolactoferrina consiste en menos de un 5 ?% de hierro y muestra gran afinidad para adherirse a este (Steijns, 2000). La apolactoferrina es generalmente más efectiva en la inhibición de la inflamación. Esto puede explicarse probablemente por la capacidad de la apolactoferrina para unirse y neutralizar los lipopolisacáridos (LPS) y la capacidad de neutralizar las sustancias extrañas (Drago-Serrano, 2017; Jenssen, 2009). Aunque los efectos antiinflamatorios son más fuertes en la apolactoferrina, también se encuentran presentes en la lactoferrina natural. La lactoferrina natural consiste en un 15-25 ?% de hierro (Steijns, 2000). Por último, existe la forma que está completamente ligada al hierro de la lactoferrina: la hololactoferrina. La hololactoferrina suele ser más resistente a la desnaturalización y a la división de las proteínas, pero tiene un efecto antiinflamatorio menos fuerte (Drago-Serrano, 2017; Jenssen, 2009).

  • La lactoferrina es un valioso componente de la primera línea de nuestras defensas (congénita, inespecífica) que actúa contra los microorganismos patógenos que tratan de introducirse en el cuerpo a través de las membranas mucosas. La tarea de la lactoferrina es reducir el proceso inflamatorio, reducir el daño a los tejidos y prevenir la inflamación sistémica (González-Chávez, 2009; Kruzel, 2007; Tomita, 2009; Wakayabashi, 2003).

    Esta proteína multifuncional tiene, entre otras, las siguientes funciones:
    - Efecto bacteriostático y bactericida
    - Efecto antiviral
    - Actividad antimicótica y antiparasitaria
    - Refuerza el sistema inmunitario
    - Efecto antialérgico
    - Efecto antioxidante
    - Mantiene la flora intestinal sana
    - Estimula la regeneración del tejido

    El poderoso efecto antimicrobiano de la lactoferrina contra un gran número de bacterias, virus, levaduras, hongos y parásitos ha sido ya demostrado. Los mecanismos que justifican la acción antimicrobiana de la lactoferrina parecen ser el resultado de efectos tanto directos (bacteriostáticos o bactericidas) como indirectos (inmunomoduladores) (Drago-Serrano, 2017).

  • La lactoferrina está presente de forma natural en el calostro (humano) y en la leche materna en grandes concentraciones. Además, la lactoferrina en baja concentración también se encuentra en varios otros lugares del cuerpo humano: en los granulocitos (glóbulos blancos) neutrófilos y en las secreciones (exocrinas), como el sudor, el líquido lagrimal, la saliva, la bilis, el jugo pancreático, la orina, el fluido espermático, el moco vaginal y el moco de la cavidad nasal, las vías respiratorias y el tracto gastrointestinal (Park, 2011; González-Chávez, 2009; Lönnerdal, 2009; Tomita, 2009). Hay indicios que podrían señalar que el ejercicio aumenta la producción de lactoferrina en el cuerpo (Inoue, 2004; Gillum, 2014; West, 2010).

    Producción en la glándula mamaria

    La lactoferrina se produce, entre otras cosas, en la glándula mamaria y, por lo tanto, está muy presente en el calostro y la leche materna. La sustancia probablemente contribuye a fortalecer el sistema inmunitario de los recién nacidos (Drago-Serrano, 2017).

    La cantidad de lactoferrina en el calostro (humano) es de 7 gramos por litro y la cantidad de lactoferrina en la leche materna es de 1 a 2 gramos por litro. A modo de comparación: la leche de vaca solo contiene 0,2 gramos de lactoferrina por litro (González-Chávez, 2009; Lönnerdal, 2009; Park, 2011; Tomita, 2009).

    La lactoferrina forma alrededor del 30 ?% del contenido total de proteínas del calostro y alrededor del 15?% del contenido total de proteínas de la leche materna (Lönnerdal, 1995). Por lo tanto, normalmente solo en el período posterior al nacimiento, el hombre ingiere cantidades importantes de (apo)lactoferrina gracias a la lactancia.

    Secreciones exocrinas

    La lactoferrina también se encuentra en concentraciones bajas en las secreciones (exocrinas), como el sudor, las lágrimas, la saliva, la bilis, el jugo pancreático, la orina, el líquido seminal, el moco vaginal y el moco de la cavidad nasal, las vías respiratorias y el tracto gastrointestinal (Park, 2011; González-Chávez, 2009; Lönnerdal, 2009; Tomita, 2009). También en este caso, la sustancia contribuye a fortalecer el sistema inmuntario de los recién nacidos gracias a su potente actividad antimicrobiana contra diversos patógenos (Drago-Serrano, 2017; Jenssen, 2009).

    Glóbulos blancos

    Por último, la lactoferrina es producida por ciertos glóbulos blancos (granulocitos neutrófilos). Estos glóbulos blancos almacenan la lactoferrina y la liberan en los lugares afectados por infección. De esta forma, la lactoferrina termina, por ejemplo, en el plasma sanguíneo y en las heces (Drago-Serrano, 2017).

    Lactoferrina en los alimentos

    Además de la lactoferrina producida por el mismo cuerpo, es posible tomar lactoferrina como suplemento (Marshall, 2004). La sustancia se extrae de la leche de vaca y se añade a los alimentos. Esta sustancia se utiliza:

    En las fórmulas para lactantes, como sustituto de la leche materna (EFSA, 2012; Lönnerdal, 2014; Tomita, 2009; Steijns, 2000; Wang, 2019);

    En medicamentos y alimentos dietéticos para fines médicos especiales (EFSA, 2012; Vega-Bautista, 2019; Wang, 2019);

    En los alimentos (Caputo, 2015; Del Olmo, 2012; Marnila, 2009; Naidu, 2002; Taylor, 2004; Steijns, 2000; Quintieri, 2019);

    En cosmética (Tomita, 2009; Wang, 2019);

    En los productos de cuidado bucal (Tomita, 2009; Wang, 2019);

    En los alimentos probióticos (Vega-Bautista, 2019).

  • Absorción y distribución de lactoferrina

    Las investigaciones apuntan a que el receptor de lactoferrina es una importante vía a través de la cual la lactoferrina es absorbida por las células (Jiang, 2011). En el cuerpo humano se han identificado receptores de lactoferrina en los intestinos, en el cerebro, en diferentes glóbulos blancos, en las plaquetas y en ciertas bacterias (Drago-Serrano, 2017).

    Los receptores de lactoferrina en las células gastrointestinales desempeñan un papel en la facilitación de la absorción del hierro y el fortalecimiento del sistema inmunitario. Además, la lactoferrina inhibe la agregación plaquetaria, mejora la fuerza del colágeno y estimula la mitogénesis de los osteoblastos (Lönnerdal, 2016; Suzuki, 2005).

    La interacción de la lactoferrina con los receptores en las bacterias provoca un efecto bacteriostático o bactericida. El efecto bacteriostático de la lactoferrina se debe a la eliminación de partículas de hierro (Fe3+) a su alrededor, lo que inhibe fuertemente el crecimiento de las bacterias y la expresión de factores virulentos (Drago-Serrano, 2017; González-Chávez, 2009; Jenssen, 2009; Kruzel, 2007; Lönnerdal, 1995; Lönnerdal, 2009; Marshall, 2004). Las bacterias necesitan hierro para crecer y multiplicarse, además de protegerse del sistema inmunitario de nuestro cuerpo (Bullen, 2005). El efecto bactericida se atribuye a la interacción directa de la lactoferrina con el exterior de la bacteria: al unirse al lipopolisacárido (LPS), la lactoferrina causa un daño grave (lisis celular) a la membrana exterior de las bacterias gramnegativas (Drago-Serrano, 2017; González-Chávez, 2009; Jenssen, 2009; Lönnerdal, 1995).

    Excreción de lactoferrina

    La investigación de Wang (2017a) muestra que la lactoferrina se descompone casi completamente por la proteólisis en el estómago. La lactoferrina pierde más del 80? % de la potencia ligada al hierro y alrededor del 12 ?% del efecto antioxidante después de la digestión en el estómago (David-Birman, 2013; Furlund, 2012; Wang, 2017a). Un estudio cruzado aleatorizado doble ciego demostró una mayor concentración de lactoferrina en las heces de los hombres que habían tomado suplementos de lactoferrina con una capa protectora (InterferrinTM) (Dix, 2018). Estos resultados revelan que los suplementos de lactoferrina necesitan una capa protectora para evitar su descomposición prematura y asegurar que la sustancia llegue al tracto intestinal en una forma estructural y funcionalmente intacta (Bokkhim, 2016; Kanwar, 2012; Wang, 2017b).

  • Es difícil hacer recomendaciones generales sobre la necesidad de la lactoferrina. En la parte de "Dosificación" se explica con más detalle qué dosis pueden utilizarse.

  • Es posible utilizar suplementos con lactoferrina para complementar la lactoferrina producida por el propio cuerpo y la lactoferrina presente en los alimentos. Al usar suplementos, preste mucha atención a la calidad de las fuentes de lactoferrina y a la pureza de la sustancia. La lactoferrina no purificada tiene LPS unido a ella y refuerza el sistema inmunitario a través del TLR4. Presumiblemente, la infección por LPS limita la acción de la lactoferrina. La lactoferrina pura estimula el sistema inmunitario de manera independiente del TLR4 y, por lo tanto, regula la respuesta inmunitaria (Curran, 2006; Lönnerdal, 2014; Perdijk, 2018).

    Según las directrices de Novel Food (Unión Europea) y GRAS (Estados Unidos), se habla de suplementación de alta calidad si hay al menos un 95 ?% de lactoferrina pura en el contenido total de proteínas (Wakabayashi, 2018).

  • Los suplementos nutricionales con lactoferrina se usan en los siguientes casos:

    - Para prevenir las enfermedades infecciosas (virus, bacterias, hongos, parásitos) en personas sanas y las infecciones oportunistas en personas con un sistema inmunitario (gravemente) reducido (Ajello, 2002; González-Chávez, 2009; Kruzel, 2007; Mulder, 2008; Roxas, 2007; Tomita, 2009; Williams, 2003);
    - Como tratamiento complementario de enfermedades infecciosas agudas, crónicas y recurrentes (úlcera péptica, infecciones gastrointestinales, laringitis, infecciones de las vías respiratorias, gripe, infecciones de la piel, incluida la tiña corporal, VIH, hepatitis) y enfermedades inflamatorias crónicas, incluso en el tracto gastrointestinal (Ajello, 2002; González-Chávez, 2009; Kruzel, 2007; Mulder, 2008; Ochoa, 2009; Roxas, 2007; Tomita, 2009; Zuccotti, 2006; Zuccotti, 2007).
    - Para mejorar el estado del hierro y la homeostasis del hierro (González-Chávez, 2009; Koikawa, 2008; Lönnerdal, 2009; Paesano, 2006);
    - Para prevenir la falta de resistencia de los ancianos cuya síntesis de lactoferrina haya disminuido (Kawakami, 2015; Williams, 2003);
    - Para prevenir la disbiosis oral e intestinal (Lönnerdal, 2009; Tomita, 2009; Vega-Bautista, 2019);
    - Para tratar las alergias (Kruzel, 2006);
    - Para aliviar el estrés psicológico (Shinjo, 2018).

    Fundamento científico

    Aunque la lactoferrina tiene diferentes aplicaciones y se han establecido claros vínculos entre la lactoferrina y ciertos trastornos, en otros casos no existe (todavía) un vínculo de causa evidente. Sin embargo, a menudo hay indicios de que podría existir una conexión, aunque se necesitan más investigaciones sobre ello para confirmarlo.

    Efecto bacteriostático y bactericida

    La lactoferrina tiene un poderoso efecto bacteriostático y bactericida contra bacterias gram-positivas y gramnegativas, incluyendo Helicobacter sp., Staphylococcus sp., Streptococcus sp., Escherichia coli, Salmonella sp.., Shigella dysenteriae, Listeria monocytogenes, Bacillus sp., Clostridium sp., Legionella pneumoniae, Haemophilus influenzae, Klebsiella pneumoniae, Pseudomonas aeruginosa, Enterobacter sp., Micrococcus sp., Vibrio sp., Shigella, Proteus vulgaris. Esto se ha demostrado frecuentemente en estudios in vitro e in vivo. Otro hallazgo importante es que la lactoferrina aumenta el efecto antimicrobiano de los agentes antibacterianos naturales, los antibióticos y otros medicamentos (Drago-Serrano, 2017; González-Chávez, 2009; Kruzel, 2017; Wakayabashi, 2003).

    La lactoferrina tiene la capacidad de prevenir la adhesión de las bacterias a las células huésped. En las infecciones crónicas especialmente, las bacterias suelen formar una biopelícula (una capa organizada y altamente adhesiva de bacterias en la superficie de la membrana de la mucosa), que las hace muy difíciles de combatir. Por ejemplo, los pacientes con fibrosis quística tienen que lidiar con biopelículas de la bacteria Pseudomonas aeruginosa. La lactoferrina inhibe (al atrapar el hierro) la formación de biopelículas de P. aeruginosa en una concentración mucho menor que la necesaria para inhibir el crecimiento de las bacterias o matarlas (Drago-Serrano, 2017; González-Chávez, 2009; Lönnerdal, 1995; Jenssen, 2009).

    En estudios en animales se ha demostrado la eficacia de la lactoferrina en la infección estomacal por Helicobacter pylori, la infección sistémica por Staphylococcus aureus y la infección del tracto urinario por Escherichia coli (Drago-Serrano, 2017; Kruzel, 2017; Tomita, 2009; Wang, 2001).

    En estudios realizados en seres humanos se ha comprobado que la lactoferrina inhibe la colonización de la pared estomacal por parte del Helicobacter pylori; la lactoferrina aumenta también la eficacia de la triple terapia triple (dos antibióticos y un antiácido) (Di Mario, 2003; Di Mario, 2003; Jennsen, 2009; Mulder, 2008; Okuda, 2005). La triple terapia eliminó la helicobacteria en entre un 71 a un 77 % de los sujetos de ensayo. La combinación de la triple terapia con lactoferrina provocó la supresión del 100 % de la bacteria (Di Mario, 2003). Okuda (2005) demostró que una dosis de 200 mg diarios puede utilizarse eficazmente en las infecciones bacterianas por helicobacterias (Okuda, 2005).

    Otro estudio mostró una reducción del número de bacterias estreptocócicas del grupo A en las muestras de amígdalas de niños tratados con el antibiótico eritromicina y lactoferrina (100 mg tres veces al día) (Ajello, 2002).

    Efecto antiviral

    La lactoferrina posee un potente efecto antiviral frente a un gran número de virus de ARN y ADN que infectan a los seres humanos y a los animales. Diferentes mecanismos de acción intervienen en esto.

    Una de las hipótesis más aceptadas es que la lactoferrina se une a las proteínas del virus o a los receptores de la célula huésped, como el heparansulfato, y luego penetra en la célula del cuerpo. Esta unión impide el primer contacto entre el virus y la célula huésped y, por tanto, la infección (Drago-Serrano, 2017; Van der Strate, 2001). Este efecto se ha demostrado en varios estudios in vitro realizados, entre otros, con el virus de la poliomielitis tipo 1 (Marchetti, 1999), el herpes simple tipo I y II (Hasegawa, 1994) y el citomegalovirus (Beljaars, 2004). En el caso de otros virus, como el de la hepatitis C, el VIH y el rotavirus, la lactoferrina inhibe la replicación del virus en la célula huésped (Ikedai, 2000; Superti, 1997).

    En investigaciones con animales se ha descubierto que la lactoferrina (administración oral) tiene un efecto beneficioso en el curso de infecciones virales de la piel (virus del herpes), neumonía (virus de la gripe) y hepatitis C (Kuhara, 2014; Lönnerdal, 2009; Therapeutic Research Center —Centro de Investigaciones Terapéuticas, 2019).

    En los estudios realizados en seres humanos se ha demostrado la eficacia de la lactoferrina en resfriados (Vitetta, 2013), gastroenteritis (Egishira, 2007; Ochoa, 2013) y hepatitis C crónica (Drago-Serrano, 2017; Egishira, 2007; González-Chávez, 2009; Ishii, 2003; Marshall, 2004; Mulder, 2008). La hepatitis C se trata con dosis diarias que oscilan entre los 600 mg (Ishii, 2003) y los 3600 mg (Centro de Investigación Terapéutica, 2019). Las infecciones virales como el rotavirus y el norovirus en niños se tratan con dosis de 100 a 500 mg al día (Egashira, 2007; Ochoa, 2013).

    En adultos, la lactoferrina puede utilizarse de forma preventiva y terapéutica para los resfriados. Vitetta (2013) dosificó 600 mg de lactoferrina al día. La cantidad de participantes que tuvo molestias causadas por resfriado fue significativamente mayor en el grupo de placebo que en el de lactoferrina. En los participantes del grupo de la lactoferrina que sí se resfriaron mostraron menos síntomas. La cantidad de días que estuvieron resfriados y su gravedad también fue menor en el grupo de la lactoferrina, aunque este resultado no varió significativamente respecto al grupo del placebo (Vitetta, 2013).

    Prevención y tratamiento de las infecciones por SARS-CoV-2

    La lactoferrina puede utilizarse para la prevención y el tratamiento de las infecciones por SARS-CoV-2 o COVID-19. Se recomienda una dosis preventiva de 300 mg por día (Campione, 2020). La lactoferrina tiene un efecto preventivo porque impide la entrada del virus en las células y refuerza el sistema inmunitario (Campione, 2020).

    Las investigaciones demuestran que los coronavirus necesitan hierro para replicarse (Perricone, 2020). El virus del SARS-CoV-2 aumenta los niveles de hierro en el cuerpo cuando ataca a la hemoglobina. Al romper las proteínas de la hemoglobina, el hierro se disocia de la proteína, lo que hace que aumenten los valores de hierro libre. Esto es beneficioso para el virus porque lo necesita para replicarse, pero perjudicial para el cuerpo porque, entre otras cosas, causa un fuerte estrés oxidativo (Abobaker, 2020). Para la prevención y el tratamiento del SARS-CoV-2, pueden utilizarse la regulación del estado del hierro (celular) y el uso de quelantes de hierro (Quiros Roldán, 2020; Perricone, 2020). La lactoferrina desempeña un papel importante en la regulación del estado del hierro (celular), puesto que actúa como un aglutinante del hierro (quelante del hierro).

    Además, la lactoferrina se une a los proteoglicanos de heparán sulfato. Estos receptores multifuncionales forman parte de las estructuras del tejido conectivo y son importantes para que el virus del SARS-CoV-2 entre en la célula anfitriona (Lang, 2011; Milewska, 2017). El coronavirus no puede unirse a estos receptores porque la lactoferrina se adhiere a ellos y, por lo tanto, esta impide la entrada del virus (Liu, 2020).

    Para el tratamiento de las infecciones por SARS-CoV-2 (COVID-19), se administra diariamente 1 gramo por vía oral y se utiliza un aerosol nasal de lactoferrina (2,5 mg/mL) (Campione, 2020a).

    Hay indicios de que la lactoferrina previene las infecciones por SARS-CoV-2. Su eficacia aún no ha sido demostrada en estudios clínicos.

    La lactoferrina también refuerza el sistema inmunitario e inhibe la inflamación excesiva, entre otras cosas, funcionando como antioxidante. Lea más sobre esto en "Fortalecimiento del sistema inmunitario e inmunomodulación" y "Actividad antioxidante".

    Actividad antimicótica y antiparasitaria

    Además de las bacterias y los virus, la lactoferrina también amenaza la supervivencia de las levaduras, los hongos (entre ellos Candida sp., Aspergillus fumigatus, Trichophyton) y los parásitos (Pneumocystis carinii, Entamoeba histolytica, Plasmodium sp., Giardia, Toxoplasma gondii) (Jenssen, 2009; Mulder, 2008; Ochoa, 2008; Ordaz-Pichardo, 2013; Roxas, 2007; Wakayabashi, 2003). La lactoferrina probablemente actúa de la misma manera sobre los hongos que sobre las bacterias: inhibe su multiplicación atrapando partículas de hierro o causando lisis celular mediante la desestabilización de la membrana celular.

    Su efecto antiparasitario es similar a su efecto antiviral. Se sospecha que la lactoferrina inhibe la adhesión de ciertos parásitos a las células huésped; además, se ha demostrado que la lactoferrina inhibe la multiplicación de parásitos intracelulares como el Toxoplasma gondii en las células huésped. La lactoferrina tiene un efecto aditivo o sinérgico usada en combinación con los antimicóticos habituales (clotrimazol, fluconazol) y los antiparasitarios (González-Chávez, 2009; Jenssen, 2009; Ordaz-Pichardo, 2013).

    Fortalecimiento del sistema inmunitario e inmunomodulación

    La lactoferrina estimula las defensas frente a las infecciones, promueve un equilibrio inmunitario saludable y mantiene la inflamación bajo control. La actividad antiinflamatoria, antioxidante e inmunomoduladora de la lactoferrina ayuda a evitar que las enfermedades infecciosas (agudas) se descontrolen. Una dosis diaria de 200 a 300 mg puede ser eficaz para apoyar la función inmunológica (Kawakami, 2015; Mulder, 2008).

    La lactoferrina fortalece el sistema inmunitario a través de la interacción con los receptores, como el TLR2, TLR4 y CD14, que desencadenan una respuesta inmunológica (Zimecki, 2014). Lactoferrina:
    - Activa las células NK (asesino natural) y las células LAK (asesino activado por la linfoquina) (González-Chávez, 2009);
    - Estimula la actividad de los granulocitos neutrófilos (Kruzel, 2002; Zimecki, 1999);
    - Aumenta la citotoxicidad de los macrófagos (Curran, 2006);
    - Regula la producción de citoquinas (estimula la producción de IL-18, IL-12, IL-4 o IL-10 e inhibe la producción de IL-1beta, IL-2 o IL-6) (González-Chávez, 2009; Iigo, 2009; Kruzel, 2017; Zimecki, 1999);
    - Fortalece el sistema inmunitario de la mucosa (Kruzel, 2002; Wang, 2000);
    - Estimula el FEC (factor estimulante de colonias) y la formación y diferenciación de glóbulos blancos (mielopoyesis) (González-Chávez, 2009; Zimecki, 2013);
    - Promueve la diferenciación y la actividad de los linfocitos B, las células T colaboradoras, los linfocitos T y las células dendríticas (Kruzel, 2017).

    Los efectos inmunomoduladores de la lactoferrina se han demostrado en estudios con animales. Las investigaciones realizadas en ratones muestran que la lactoferrina, ingerida por vía oral, modula la respuesta inmunitaria intestinal al unirse a los receptores de las células epiteliales del intestino delgado y a las células inmunitarias de la pared intestinal. La sustancia es absorbida por las células y/o activa la transcripción de ciertos genes. Además, la lactoferrina modula una respuesta inmunitaria sistémica indirecta a través de la migración de células inmunitarias y del movimiento de citoquinas por la circulación sanguínea. El aumento de la producción de citoquinas y de otras enzimas, así como la migración de células inmunes son posiblemente señales que desencadenan la respuesta inmunitaria intestinal (Tomita, 2009).

    Otras investigaciones en animales han demostrado que la lactoferrina protege frente a la enfermedad inflamatoria intestinal inducida químicamente y la artritis reumatoide (Kruzel, 2007; Lönnerdal, 2009). Se necesitan más estudios clínicos en humanos para determinar si la suplementación con lactoferrina es adecuada en las enfermedades inflamatorias crónicas.

    Los estudios realizados en seres humanos muestran que la lactoferrina puede detener el crecimiento de pólipos colorrectales en pacientes que tomaron una dosis diaria relativamente alta de lactoferrina (300 mg/día) durante un año. Los pacientes con pólipos en regresión parecían tener una mayor actividad de células NK y mayores niveles de suero LTF autólogo. Los pólipos mostraron la presencia de células CD4 + y CD161 +, lo que sugiere que las células T y NK infiltradas intervienen en la supresión de los pólipos colorrectales (Iigo, 2014).

    Al parecer, hay indicios de que la lactoferrina también tiene un efecto inmunomodulador en sujetos de ensayo sanos. En un ensayo llevado a cabo en 8 hombres sanos de entre 30 y 55 años, la administración oral de 200 mg de lactoferrina al día provocó la activación de las células T y aumentó los valores de antioxidantes (Mulder, 2008). En otros estudios realizados en seres humanos en 7 voluntarios por grupo de estudio, la administración oral de 10 mg de lactoferrina por día causó un aumento de la actividad de los granulocitos neutrófilos y una reducción de la producción de citoquinas, IL-6 y TNF-a (Zimecki, 1999).

    Otro estudio realizado en 24 jóvenes sanos muestra un aumento de las concentraciones de lactoferrina en la sangre inmediatamente después de un entrenamiento de intensidad moderada o alta (de un 33 % y un 48 % respectivamente). La actividad antibacteriana en la sangre también fue significativamente más fuerte en estos grupos (un 25,4 % y un 31,2 % respectivamente) que antes del ejercicio (Inoue, 2004). Otros estudios, tanto en hombres (n=9) como en mujeres (n=9), muestran un aumento de la producción de lactoferrina en la saliva después de 45 minutos corriendo (Gillum, 2014). Además, los estudios realizados en personas sedentarias u obesas y en pacientes con diabetes mellitus de tipo 2 muestran concentraciones más bajas de lactoferrina (Fernández-Real, 2009; Moreno-Navarrete, 2009). Posiblemente, el aumento de la producción de lactoferrina tenga un efecto antiinflamatorio en el proceso de recuperación después del entrenamiento (Inoue, 2004; West, 2010).

    En un estudio aleatorio, doble ciego y controlado por placebo, se investigó el efecto de los suplementos de lactoferrina de recubrimiento entérico sobre la función inmunológica de ancianos sanos.  El grupo estudiado tomó 300 mg de lactoferrina al día durante 3 meses. Después de 3 meses, se observaron diferencias significativas entre el grupo objeto del estudio y el grupo de control. Los resultados sugieren que el sistema inmunitario de los ancianos se activa con la ingesta de lactoferrina. Por lo tanto, la suplementación con lactoferrina puede tener efectos beneficiosos en la función inmunológica de los ancianos (Kawakami, 2015).

    Efecto antialérgico

    Existen indicios de que la lactoferrina inhibe las reacciones alérgicas, en parte al atrapar el hierro e inhibir la expresión de mediadores inflamatorios como TNF-a, IL-1, IL-5, IL-6 y IL-8 (González-Chávez, 2009; Kruzel, 2006; Kruzel, 2017; Wang, 2013). Una explicación alternativa o complementaria es la capacidad de la lactoferrina de inhibir la migración eosinofílica durante las reacciones alérgicas (Bournazou, 2010).

    En un modelo animal para el asma, la lactoferrina (inhalada) inhibió una reacción alérgica inducida por el polen reduciendo significativamente el estrés oxidativo en las células epiteliales bronquiales y disminuyendo las células inflamatorias (granulocitos eosinófilos) y las células mucilaginosas en las cavidades respiratorias y nasales. La administración tardía de lactoferrina (probada hasta 24 horas después de la exposición al alérgeno) seguía causando la modulación de la respuesta inflamatoria; sin embargo, el efecto de la suplementación era mayor cuando la lactoferrina se administraba junto con el alérgeno (Kruzel, 2006). Además, las investigaciones in vitro han demostrado que la lactoferrina inhibe la liberación de histamina estimulada por la Ig-E por parte de los mastocitos (de la piel) (He, 2003).

    Efecto antioxidante

    Diversos estudios en animales muestran que la lactoferrina puede ofrecer protección contra el daño celular causado por el estrés oxidativo (Kruzel, 2010; Okazaki, 2012). La lactoferrina refuerza las enzimas antioxidantes reduciendo las moléculas de hierro oxidantes al secuestrar hierro (Kruzel, 2017).

    Las investigaciones sobre la actividad antioxidante de la lactoferrina en ratas indican que la ingestión de lactoferrina es beneficiosa para la prevención de los daños oxidativos en el conducto renal. La lactoferrina suprimió tanto los niveles de nitrógeno ureico en la sangre como los niveles de creatinina sérica en las ratas del grupo estudiado (Okazaki, 2012).

    Un estudio en ratones endotoxémicos demostró que la lactoferrina reduce el estrés oxidativo causado por el LPS. En los ratones a los que se les administró LPS, la lactoferrina redujo la disfunción mitocondrial en el hígado. Estos resultados confirman el creciente número de indicios de que la lactoferrina puede modular el daño y la muerte celular (debido a inflamación aguda) (Kruzel, 2010).

    En estudios realizados en seres humanos en 8 hombres sanos de entre 30 y 55 años de edad, la administración oral de lactoferrina dio lugar a valores de antioxidantes más elevados (Mulder, 2008).

    Mantiene la flora intestinal sana

    El suplemento con lactoferrina contribuye a mejorar la composición de la flora intestinal (Tomita, 2009). La lactoferrina contribuye posiblemente a:
    - Mejorar la permeabilidad de la monocapa en las células epiteliales;
    - Inhibir o prevenir el crecimiento excesivo de patógenos nocivos;
    - Mejorar el crecimiento y la maduración de las células epiteliales y las fibras nerviosas de los intestinos;
    - Emitir señales que inician reacciones anti y proinflamatorias para equilibrar la flora intestinal (Vega-Bautista, 2019).

    La investigación in vitro ha demostrado que la lactoferrina promueve el crecimiento de determinadas cepas probióticas. La sustancia mostró una fuerte actividad prebiótica en 10 cepas probióticas a una temperatura de 22 °C, entre ellas: Bifidobacterium breve, B. angulatum, B. catenulatum, Lactobacillus coryniformis, L. delbrueckii, L. acidophilus, L. rhamnosus, L. paracasei y Pediococcus pentosaceus (Chen, 2017).

    Otra investigación in vitro demuestra igualmente que la lactoferrina genera un efecto estimulante en el crecimiento de las bifidobacterias (Lönnerdal, 2009). Probablemente, la lactoferrina solo estimula el crecimiento de bifidobacterias que poseen receptores para lactoferrina en su superficie celular (Kim, 2004).

    En un reciente estudio in vivo, 24 lechones machos de 2 días de edad recibieron alimentación artificial regular (grupo de control), o bien, alimentación artificial con polidextrosa, galactooligosacáridos, lactoferrina y membrana grasa de la leche (grupo de investigación). Después de 30 días se observó mejoría en el aumento de peso y la maduración de los intestinos del grupo de investigación. La mezcla de ingredientes bioactivos también parecía modular la composición microbiana del intestino grueso y de las heces. Los investigadores vieron menos patógenos oportunistas en el grupo de investigación (Berding, 2016).

    Las investigaciones efectuadas en bebés humanos demuestran que el alimento para lactantes que contiene 1 g/L de lactoferrina genera una flora fecal en la que dominan las bifidobacterias probióticas, al contrario que ocurre con el alimento para lactantes que contiene poca o ninguna lactoferrina (Tomita, 2009).

    Estimula la regeneración del tejido

    Los estudios in vitro e in vivo demuestran que la lactoferrina estimula la regeneración de huesos y tejidos (Chan, 2017; Cornish, 2004; Fan, 2018; Lönnerdal, 2009; Noat, 2005; Takayama, 2006; Tang, 2010). Hay indicios sólidos que apuntan a que la lactoferrina estimula la proliferación y diferenciación de las células epiteliales en el intestino delgado, por lo que aumenta la masa tisular y mejora la absorción de nutrientes (incluido el hierro) (Lönnerdal, 2009).

    En una investigación efectuada en ratones hembras acerca de los efectos de la lactoferrina en el crecimiento de los huesos, el tratamiento con lactoferrina dio como resultado homeostasis ósea. La sustancia pareció causar un efecto positivo en el microentorno del hueso, y posiblemente podría ser empleada para prevenir o tratar la osteoporosis (Fan, 2018). En un estudio anterior realizado en ratones adultos, la inyección local de lactoferrina también produjo una mejora significativa en la formación y la calidad de la materia ósea. En un suero fisiológico, la sustancia causa un potente efecto proliferativo y antiapoptótico en los osteoblastos, y además, inhibe la formación de osteoclastos (Cornish, 2004).

    Varios estudios in vitro e in vivo sugieren que emplear lactoferrina favorece la cicatrización de las heridas (Takayama, 2006; Tang, 2010). La lactoferrina causaría efecto en la contracción del gel de colágeno de los fibroblastos, lo que activaría la ruta de señales que estimula la curación de las heridas (Takayama, 2006). La investigación de Tang (2010) muestra efectos directos de la lactoferrina en la reepitelización de quemaduras de segundo grado en cerdos. La viabilidad de las células aumentó notablemente y la apoptosis celular se inhibió.

    Una investigación reciente demuestra que el suplemento con lactoferrina (junto con vitamina E y zinc) es eficaz contra el acné. En los miembros del grupo que recibió el suplemento se observó después de 3 meses una significativa disminución de acné juvenil, comedones y granos inflamados, en comparación con el grupo que recibió el placebo (Chan, 2017).

    Prevención de la anemia

    La lactoferrina puede utilizarse para prevenir la anemia. En corredores de larga distancia se empleó una dosis de 1800 mg por día para prevenir la anemia (Koikawa, 2008). En embarazadas, una dosis de 100 mg dos veces al día resultó eficaz para aumentar los niveles de hemoglobina total y de suero de hierro (Paesano, 2006). El efecto de la lactoferrina en los niveles de hierro no se debe al contenido de este de la lactoferrina, sino probablemente a que regula la homeostasis del hierro.

    Alivio del estrés psicológico

    Las investigaciones ya han demostrado en el pasado que la lactoferrina puede aliviar el estrés psicológico en ratas. Las ratas que recibieron lactoferrina mediante perfusión mostraron menos pautas de conducta relacionadas con el estrés (Kamemori, 2004).

    En 2018 se investigó si la lactoferrina produce un efecto comparable sobre el estrés psicológico en los humanos. Dieciséis mujeres estudiantes sanas fueron sometidas a una prueba de cálculo como parte de un ensayo cruzado doble ciego y controlado con placebo. Los participantes recibieron diariamente 800 mg de lactoferrina o un placebo. Según esta investigación, la lactoferrina reprime los cambios en la actividad simpática y parasimpática provocada por la prueba de cálculo. Estos resultados sugieren que la lactoferrina posiblemente produce alivio del estrés psicológico. Estos hallazgos deben ser interpretados con cautela y aún hay que seguir investigando el efecto de la lactoferrina en el estrés psicológico de los humanos (Shinjo, 2018).

  • No se conocen contraindicaciones con la lactoferrina.

  • Son frecuentes las dosis de 100 a 300 mg de lactoferrina al día (Mulder, 2008; Williams, 2003). En la práctica, la lactoferrina se usa a menudo como un tratamiento de dosis alta para infecciones agudas o inflamaciones de bajo grado (LGI), por lo que dosis de 2000 a 2500 mg por día demuestran ser efectivas. También se pueden usar dosis más altas durante trayectorias terapéuticas.

  • La lactoferrina de vacuno se puede usar sin riesgo hasta los 12 meses.  Administrar dosis más altas probablemente no conlleve riesgo: los lactantes ingieren de 1 a 2 gramos de lactoferrina al día durante meses (Iigo, 2009). No se dispone de suficiente información fiable sobre la seguridad de la lactoferrina para uso medicinal durante el embarazo o la lactancia (Therapeutic Research Center, 2019).

  • Por vía oral, la lactoferrina (humana o de leche de vaca) es bien tolerada en general. A veces se dan casos de diarrea. Con dosis más altas (7,2 gramos al día), se han dado casos de erupciones cutáneas, anorexia, fatiga, escalofríos y estreñimiento (Therapeutic Research Center, 2019).

  • No se han registrado interacciones adversas con alimentos o fármacos.

  • La lactoferrina produce un beneficioso efecto aditivo o sinérgico en combinación con antibióticos, fármacos antivirales, antimicóticos, antiparasitarios, algunas bacterias probióticas y vitaminas y minerales.

    La lactoferrina aumenta el efecto antimicrobiano de los agentes antibacterianos naturales, los antibióticos y otros fármacos (Drago-Serrano, 2017; González-Chávez, 2009; Kruzel, 2017; Wakayabashi, 2003). Por eso, la lactoferrina genera una actividad antiviral sinérgica en combinación con la zidovudina (contra el VIH-1), el cidofovir (contra el citomegalovirus), el aciclovir (contra el herpes simple de tipo 1 y 2) y el interferón y la ribavirina (contra el virus de la hepatitis C) (González-Chávez, 2009; Jenssen, 2009; Kaito, 2007; Wakabayashi, 2014; Zuccotti, 2007). La investigación en niños ha demostrado que hacer gárgaras tres veces al día con 100 mg de lactoferrina, en combinación con la ingesta por vía oral del antibiótico eritromicina (500 mg tres veces al día) es eficaz contra las infecciones por estreptococo invasivo del grupo A (Ajello, 2002). Otro estudio mostró que 200 mg de lactoferrina por vía oral dos veces al día son un complemento eficaz de una medicación triple de siete días (dos veces al día 20 mg de esomeprazol, 500 mg de claritromicina y 500 mg de tinidazol) para tratar una infección por Helibactor pylori (Di Mario, 2003).

    Investigaciones recientes demuestran que la lactoferrina produce un efecto sinérgico con la vitamina E y el zinc en el tratamiento del acné. Esa combinación causó en el grupo de investigación una reducción significativa de acné juvenil, comedones y granos inflamados, en comparación con el grupo del placebo (Chan, 2017).

    La investigación in vitro demostró que la lactoferrina promueve el crecimiento de ciertas cepas probióticas, entre ellas las siguientes: Bifidobacterium breve, B. angulatum, B. catenulatum, Lactobacillus coryniformis, L. delbrueckii, L. acidophilus, L. rhamnosus, L. paracasei y Pediococcus pentosaceus. Es posible que estos resultados permitan comprender la sinergia entre la lactoferrina y probióticos específicos (Chen, 2017; Vega-Bautista, 2019).

    Y por último, la combinación de dosis bajas de lactoferrina (30 mg por kg) y l-arginina (de 30 a 100 mg por kg) ha causado un alivio significativo del estrés psicológico en ratas (Kamemori, 2004).

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