Coenzima Q10 (ubiquinol y ubiquinona)

  • La coenzima Q10 es una sustancia importante presente en el cuerpo que el organismo puede fabricar por sí mismo. También está presente en nuestra dieta, aunque su contribución a la cantidad que necesitamos es pequeña. La coenzima Q10 es una sustancia liposoluble que desempeña un papel esencial en la cadena de transporte de electrones (cadena respiratoria) de la mitocondria. Dentro de la cadena respiratoria, la energía toma la forma de ATP. Prácticamente todas las células contienen mitocondrias y, por lo tanto, coenzima Q10, la cual se encuentra en grandes cantidades en las células con numerosas mitocondrias y mayores necesidades energéticas, como las del corazón, los músculos, los riñones y el hígado.

    La coenzima Q10 se encuentra en el organismo en dos formas bioquímicas: ubiquinona, la forma oxidada, y ubiquinol, la forma reducida. La forma reducida está presente en mayor proporción en la sangre y las células. Es además la forma que neutraliza los radicales libres y, por tanto, protege a las células del daño oxidativo. La suplementación con coenzima Q10 (ubiquinol o ubiquinona) puede ser útil cuando la síntesis endógena es baja (por ejemplo, debido al envejecimiento o a defectos en la síntesis de la coenzima Q10), o cuando aumentan las necesidades de coenzima Q10 con el paso del tiempo, si se practica ejercicio intenso o se toma medicación (especialmente estatinas) o en caso de enfermedad.

    Está indicado suplementar con coenzima Q10 en casos de: dislipidemia, hipertensión, disfunción endotelial y aterosclerosis, insuficiencia cardíaca, cardiomiopatía, infarto de miocardio, síndrome metabólico y diabetes, inflamación crónica (de bajo grado), esclerosis múltiple, hígado graso no alcohólico, trastornos neurodegenerativos, reducción de la fertilidad, autismo, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, migraña y enfermedad renal.

  • La coenzima Q10 se encuentra en todas las células del cuerpo. En el organismo se presenta en dos formas: como ubiquinona, la forma oxidada, que actúa como aceptor de electrones y como forma reducida o ubiquinol que actúa como donante de electrones [1]. La ubiquinona es la forma más estable y también la variante más estudiada de la coenzima Q10 en los estudios clínicos. El ubiquinol es la forma con actividad antioxidante. El ubiquinol es la forma de coenzima Q10 presente en mayor proporción en el organismo.

    Una función importante de la coenzima Q10 es la de cofactor en varias etapas de la producción de energía mitocondrial dentro de la célula [1]. La coenzima Q10 actúa alternativamente como donante y como aceptor de electrones en la cadena de transporte de electrones, por lo que participa en la liberación de energía en forma de TFA en la mitocondria: es indispensable para la vitalidad de las células.

    Otra función esencial de la coenzima Q10 se vincula con su capacidad para reducir el estrés oxidativo mediante la acción antioxidante del donante de electrones ubiquinol. Los electrones emitidos por el ubiquinol neutralizan los radicales libres. Una gran parte del ubiquinol se encuentra en las mitocondrias; en la sangre, el ubiquinol se encuentra principalmente unido a lipoproteínas como las LDL y las VLDL. De este modo, el ubiquinol es capaz de proteger las membranas celulares y otras estructuras como las lipoproteínas, el ADN y las proteínas frente a los efectos destructivos de los radicales libres o daño oxidativo [2].

    La coenzima Q10 se equilibra entre ambas formas redox (ubiquinona y ubiquinol) con la ayuda de diferentes sistemas enzimáticos. La ubiquinona, su forma oxidada, debe reducirse primero a ubiquinol para cumplir su función antioxidante. Enzimas como la citocromo-B5 reductasa, la lipoamida deshidrogenasa, la glutatión reductasa, la selenoenzima tiorredoxina reductasa y la NAD(P)H hidrogenasa-quinona 1 (NQO1) se encargan de restaurar la forma ubiquinol [3]. Además, el ubiquinol ayuda a regenerar otros antioxidantes, como la vitamina C y la vitamina E [4]. Las dolencias causadas por el estrés oxidativo consumen ubiquinol, lo que hace que la síntesis de la coenzima Q10 y la conversión de ubiquinona en ubiquinol se vean afectadas. Parece ser que la relación entre ubiquinol y ubiquinona en el plasma sanguíneo es un biomarcador sensible al grado de estrés oxidativo en el organismo [5].

    La coenzima Q10 también tiene efecto antiinflamatorio. Este efecto se debe, por un lado, a sus propiedades antioxidantes y, por otro, directamente a la activación de los monocitos y a la modulación/reducción de la liberación de sustancias proinflamatorias como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-a). Un reciente metaanálisis muestra que la suplementación con coenzima Q10 disminuye el marcador proinflamatorio TNF-a [6]. En este metaanálisis no se observó ningún efecto sobre los niveles de proteína C reactiva (PCR) ni de interleucina (IL)-6.

    En un estudio realizado en voluntarios sanos se comprobó que la actividad de la gamma-glutamiltransferasa (GGT) estaba fuertemente correlacionada con los valores de coenzima Q10. La GGT es un marcador temprano de estrés oxidativo e inflamación. La suplementación con coenzima Q10 reduce la actividad de la GGT, con lo que el daño disminuye [7]. La actividad antiinflamatoria de la coenzima Q10 está asociada a la influencia sobre la expresión génica dependiente del NF-?B1 (factor nuclear kappa B1) [8]. NF-?B es un complejo de proteínas que regula la transcripción del ADN, la producción de citoquinas y la supervivencia de las células. Desempeña un papel importante en la regulación de la respuesta inmunológica a la infección. El aumento de la expresión de NF-?B se asocia con enfermedades inflamatorias agudas y crónicas, enfermedades autoinmunes y cáncer [9]. En un modelo de rata, parece que tras la suplementación con coenzima Q10, los niveles de NF-?B disminuyeron en el corazón, el hígado y los músculos de las ratas después del entrenamiento físico. Al mismo tiempo aumentó el Nrf2. El Nrf2 es un factor de transcripción que estimula la producción de enzimas antioxidantes y que, por lo tanto, interviene en la protección frente a la inflamación y el daño [10].

  • La coenzima Q10 es esencial para la salud de todas las células y tejidos. La coenzima Q10 se suministra al organismo tanto a través de su propia producción como de la ingesta de alimentos. La gran mayoría de la coenzima Q10 es sintetizada por el propio organismo a partir del aminoácido tirosina [1]. Es un proceso complicado que depende de la presencia de varias vitaminas y oligoelementos. Todas las células, excepto los glóbulos rojos, tienen la capacidad de producir coenzima Q10. La síntesis tiene lugar en particular en la membrana interna de las mitocondrias. La molécula de la coenzima Q10 está formada por un anillo denominado quinona (de ahí la «Q») y 10 subunidades o «colas» de isopreno (a los que hace referencia el «10»).

    La coenzima Q10 tiene un carácter altamente lipofílico (amante de las grasas), lo que le permite moverse libremente a través de las membranas. El cuerpo produce tanto ubiquinona como ubiquinol y los convierte en uno u otra según sea necesario. En las células que necesitan mucha energía (por ejemplo, las células del corazón y de los músculos) la coenzima Q10 está presente principalmente en forma de ubiquinona, la forma esencial para la producción de energía TFA en las células. En la sangre, sin embargo, está presente principalmente la forma ubiquinol. El proceso de conversión de ubiquinona en ubiquinol y viceversa puede volverse más difícil con la edad o debido a otras causas [3].

    El organismo también se nutre de coenzima Q10 a través de la dieta, aunque este aporte es mínimo. Una persona recibe de media entre 3 y 6 mg de coenzima Q10 al día, de los cuales aproximadamente la mitad se encuentra en una forma reducida [11]. Se calcula que las necesidades diarias de coenzima Q10, tanto procedentes de la biosíntesis endógena como de la dieta, son de unos 500 mg, basándonos en una cantidad corporal total de unos 2 mg de coenzima Q10 y en un tiempo medio de conversión de 4 días en los tejidos [12]. Los alimentos ricos en coenzima Q10 son la carne (especialmente las vísceras), las aves, el pescado, los frutos secos y algunos aceites. Los huevos, el queso, los productos lácteos, el aguacate y las legumbres también son ricos en tirosina, la principal fuente de coenzima Q10. Las concentraciones más bajas se encuentran en las verduras de color verde oscuro (por ejemplo: espinacas, brócoli o perejil), la coliflor y la fruta. Parte de la coenzima Q10 se pierde al freír los alimentos; la cocción en agua, en cambio, no reduce la cantidad de Q10 [12].

  • La coenzima Q10 es liposoluble, así que se absorbe mejor si se ingiere en presencia de grasas o sustancias grasas. Desde el estómago, la coenzima Q10 entra en el duodeno como parte del quimo (jugo gástrico). Toda la coenzima Q10 presente en la forma reducida (ubiquinol) se oxida a la forma ubiquinona [3]. En el duodeno, la coenzima Q10 se rodea de las llamadas micelas (con sales biliares de la bilis). Las micelas son partículas hidrosolubles que recubren las sustancias grasas, lo que permite su absorción por los enterocitos, las células de revestimiento del intestino delgado. Un modelo de células intestinales in vitro demostró que el grado de micelarización determina la captación de ubiquinona por parte de los enterocitos [13]. La mayor parte de la ubiquinona se redujo a ubiquinol en los enterocitos. En los enterocitos, la coenzima Q10 se transforma en quilomicrones. Los quilomicrones son lipoproteínas que transportan la coenzima Q10 a la sangre y al resto del cuerpo a través del fluido linfático de los vasos linfáticos. En la sangre, la coenzima Q10 se presenta principalmente en forma de ubiquinol (95 %) [3].

    Los quilomicrones de la sangre transportan la coenzima Q10 al hígado, donde se carga en partículas de LDL (lipoproteínas de baja densidad) y VLDL (lipoproteínas de muy baja densidad). Existe una estrecha relación entre el colesterol total o LDL y los niveles de coenzima Q10 en plasma [2]. Debido a su naturaleza lipofílica, se cree que la coenzima Q10 se difunde de forma pasiva desde las lipoproteínas sanguíneas hasta las membranas celulares. En las células, la coenzima Q10 se encuentra principalmente en las mitocondrias (alrededor del 50 % del total de la coenzima Q10 celular), aunque también se encuentra en orgánulos celulares como el retículo endoplásmico, los complejos de Golgi, los lisosomas y los peroxisomas [3].

    El cuerpo de un adulto sano tiene un aprovisionamiento de coenzima Q10 de aproximadamente 1,5 a 2 gramos, que disminuye con la edad [12][14]. Las células que necesitan mucha energía, como las del corazón, los riñones, el hígado y los músculos, contienen cantidades relativamente grandes de mitocondrias y, por tanto, también de coenzima Q10. El sistema inmunitario y el cerebro también consumen mucha coenzima Q10, lo que requiere un suministro óptimo de nutrientes y coenzima Q10.

  • La coenzima Q10 no es un nutriente esencial porque podemos producirla nosotros mismos a partir del aminoácido tirosina en presencia de al menos 8 vitaminas y una serie de minerales [1]. Sin embargo, la escasez de cualquiera de estas sustancias hace que la célula no pueda producir suficiente coenzima Q10. Debido a su papel en la función mitocondrial y como antioxidante, una concentración óptima de coenzima Q10 es esencial para disponer de unas células vitales y energéticas. 

    Un déficit de coenzima Q10 puede ser resultado de la reducción de la síntesis endógena (debido a deficiencias nutricionales, al envejecimiento o a fallos en la síntesis de coenzima Q10, entre otras razones), aunque también de una mayor necesidad de coenzima Q10 (debido al envejecimiento, al deporte, a la medicación, al estrés oxidativo o a una enfermedad) [15].  

    Grupos de riesgo

    La edad avanzada es la causa más común de la reducción de los niveles de coenzima Q10.  A medida que envejecemos, producimos menos coenzima Q10 y somos menos capaces de convertir la ubiquinona en ubiquinol[16].  La producción comienza a disminuir a finales de la veintena, principios de la treintena. Aunque recibimos pequeñas cantidades de coenzima Q10 a través de nuestra dieta, no es suficiente para que nuestro cuerpo se beneficie fisiológicamente.  Con la edad, es cada vez más importante un suministro adecuado de nutrientes y de la propia coenzima Q10 a través de la dieta y los suplementos. 

    Otros grupos con un mayor riesgo de escasez de coenzima Q10 son las personas con una dieta poco saludable, un consumo excesivo de alcohol y los fumadores [17]. En sujetos de prueba de nacionalidad india, una dieta vegetariana se asoció con menores concentraciones de coenzima Q10 [18]. Las actividades deportivas intensas también conllevan una mayor necesidad de coenzima Q10.

    Los medicamentos también pueden influir en la producción de coenzima Q10. Las estatinas, por ejemplo, inhiben el colesterol y, por tanto, los niveles de coenzima Q10 en sangre, ya que el colesterol y la coenzima Q10 comparten pasos de una vía de biosíntesis (la vía del mevalonato)[17] .

    Un déficit primario de coenzima Q10 es consecuencia de un error en uno de los genes que codifican las proteínas que participan en la síntesis de la coenzima Q10. En esta enfermedad metabólica mitocondrial, varios órganos del cuerpo funcionan con menos eficacia porque presentan un déficit energético. El cuadro clínico es extremadamente heterogéneo: hallazgos neurológicos y problemas renales (síndrome nefrótico) suelen estar en primera línea [19]. El tratamiento de los trastornos de la cadena respiratoria mitocondrial es extremadamente difícil: la coenzima Q10 es el único agente de valor terapéutico para estos pacientes [20]. Además, hay varias afecciones —algunas crónicas—, que se asocian a concentraciones reducidas de coenzima Q10, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y los trastornos neurodegenerativos [21].

    Los grupos de riesgo y otras aplicaciones se explican con más detalle en la sección «Indicaciones».

  • Si la producción propia de coenzima Q10 es insuficiente, por ejemplo, como consecuencia del envejecimiento, una enfermedad, el estrés oxidativo o el uso de ciertos medicamentos, y si no se pueden obtener cantidades suficientes a partir de la dieta, puede ser aconsejable la administración de suplementos.

    Los suplementos pueden contener tanto ubiquinona como ubiquinol. Durante mucho tiempo, la forma común era la ubiquinona porque esta es un compuesto mucho más estable que el ubiquinol y más fácil de utilizar en los complementos alimenticios. El ubiquinol, por el contrario, se oxida muy rápidamente, especialmente cuando se expone al oxígeno. Existe una forma estable de ubiquinol en el mercado que no se oxida porque se obtiene por fermentación con levadura sin exposición al aire [22].

    La coenzima Q10 tomada por vía oral, ya sea en forma de ubiquinol o de ubiquinona, aumenta la coenzima Q10 en la sangre, pero tiene poco efecto sobre el estado redox (relación entre ubiquinona y ubiquinol). Esto sugiere que tras la absorción de la coenzima en el intestino, existen mecanismos eficientes que convierten la ubiquinona en ubiquinol y viceversa [13].

    Tanto la suplementación con ubiquinol como con ubiquinona parecen ser clínicamente relevantes. Existe un gran debate sobre la biodisponibilidad de ambas formulaciones. La suplementación con ubiquinol, en comparación con una cantidad igual de ubiquinona, condujo a una mayor concentración plasmática de coenzima Q10 en varios estudios, lo que sugiere una mayor biodisponibilidad [23][24][25]. En cambio, un artículo reciente explica que la eficacia del ubiquinol no puede atribuirse anticipadamente a la mayor biodisponibilidad de esta forma de coenzima Q10 [3]. El proceso de absorción de la coenzima Q10 es complejo y, además, ambas formas se convierten continuamente en una y otra según las necesidades. Existe una gran variación entre individuos en la capacidad de absorción de la coenzima Q10. Junto a otros factores, como la matriz y los excipientes, esto también subyace a la eficacia de cualquiera de las formulaciones de coenzima Q10 [2].

    Por lo tanto, los suplementos de coenzima Q10 pueden presentarse en forma de ubiquinona o de ubiquinol. La matriz en la que está contenido el suplemento parece ser de mayor importancia para la absorción en los intestinos. Un suplemento en el que se utiliza un aceite, preferentemente aceite de oliva puro (virgen extra), junto con fosfolípidos (lecitina) como sustancia portadora (cápsulas blandas), favorece la absorción y biodisponibilidad de la coenzima Q10, independientemente de la forma. La lecitina es un fosfolípido que, junto con la cera de abejas, garantiza la estabilidad del suplemento. El proceso de micelarización permite que las grasas se vuelvan más solubles en agua, lo que mejora su absorción en el intestino.

  • Los suplementos de coenzima Q10 pueden utilizarse para prevenir o tratar un déficit de coenzima Q10. Las aplicaciones específicas (grupos de riesgo y aplicaciones concretas) se explican con más detalle a continuación, incluida su base científica.

    Grupos de riesgo

    Personas mayores

    La edad avanzada es la causa más común de la reducción de los niveles de coenzima Q10.  Las personas mayores producen menos coenzima Q10 y en ellas la conversión de ubiquinona en ubiquinol es menos eficiente [16] La producción de coenzima Q10 propia del organismo en el tejido muscular del corazón en personas de 80 años es solo del 50 por ciento [26][27]. La suplementación con ubiquinona y ubiquinol ha aumentado los niveles de coenzima Q10 en sangre en ancianos. Un estudio observó que el efecto del ubiquinol era más potente que el de la ubiquinona [24]; otro estudio informó del efecto más fuerte de la ubiquinona soluble en agua frente al ubiquinol [28].

    Práctica deportiva intensa

    El ejercicio físico intenso y regular aumenta la necesidad de coenzima Q10. Con el tiempo, el número de mitocondrias en el tejido cardíaco y muscular aumenta, por lo que es importante que la producción de coenzima Q10 también se incremente. Sin embargo, no siempre es así. La suplementación con coenzima Q10 (200 mg diarios) durante 2 semanas aumentó los niveles de coenzima Q10 en los músculos y prolongó el momento del agotamiento en sujetos tanto entrenados como no entrenados [29]. En un estudio realizado a 100 atletas se llegó a un resultado similar.  La suplementación con 300 mg de ubiquinol durante 6 semanas produjo una mejora del rendimiento físico (medido en vatios por kilo de peso corporal) en relación al placebo [30].

    Indicaciones

    Enfermedades cardiovasculares y sus factores de riesgo

    Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en el mundo. La coenzima Q10 puede favorecer al corazón y a los vasos sanguíneos de varias maneras [21]. Mejora la producción de energía en las células del músculo cardíaco y protege el corazón frente al daño oxidativo. El estrés oxidativo se considera un componente importante en la aparición de la enfermedad cardiovascular [31]. La coenzima Q10 también evita la oxidación del colesterol LDL, un componente importante del proceso de la aterosclerosis.

    Dislipidemia

    Los niveles altos de LDL y bajos de HDL están asociados a la disfunción mitocondrial.  Esto puede provocar un estrés oxidativo y una sobreproducción de radicales libres. Un meta-análisis de la suplementación con coenzima Q10 en pacientes con enfermedades metabólicas ha demostrado que la coenzima Q10 puede reducir los niveles de triglicéridos [32]. En estudios sistemáticos de pacientes con enfermedad arterial coronaria, la coenzima Q10 no redujo los niveles de triglicéridos, pero sí el colesterol total. La coenzima Q10 también aumentó los niveles de HDL [33].

    Miopatía tras un tratamiento con estatinas

    Muchos pacientes (a menudo de edad avanzada) con niveles altos de colesterol utilizan estatinas a diario para la prevención de enfermedades cardiovasculares. Las estatinas bloquean la enzima (hMG CoA reductasa) que produce el colesterol. Sin embargo, esta es la misma enzima que participa en la producción de la coenzima Q10. Por ello, el uso de estatinas suele ir acompañado de una reducción de la coenzima Q10. La disminución de la coenzima Q10 por el uso de estatinas puede favorecer las miopatías debidas al daño mitocondrial. Los efectos secundarios de las estatinas, como el dolor muscular y el daño y la debilidad musculares suelen estar causados por la disminución de la coenzima Q10. Estos efectos secundarios pueden reducirse mediante la suplementación con coenzima Q10. En un metaanálisis de doce ensayos controlados aleatorios con un total de 575 pacientes, la suplementación con coenzima Q10 mejoró los síntomas de dolor, debilidad, espasmos y fatiga musculares asociados a las estatinas en comparación con el placebo. Los niveles de creatinina quinasa en plasma se mantuvieron estables [34].

    Hipertensión

    La hipertensión es un importante factor de riesgo para prácticamente todas las enfermedades cardiovasculares. El efecto de la coenzima Q10 sobre la presión arterial se ha estudiado con frecuencia [21]. La coenzima Q10 tiene un efecto directo sobre el endotelio al mejorar la actividad de las células musculares lisas y reducir la vasoconstricción y la presión arterial [35]. Al reducir el estrés oxidativo y la inflamación, además de promover el óxido nítrico (NO) sintasa, la coenzima Q10 tiene un efecto protector en los vasos sanguíneos.

    El efecto beneficioso de los suplementos de coenzima Q10 sobre la presión arterial se ha investigado en varios estudios. En los pacientes con hipertensión sintomática, los fármacos antihipertensivos podrían eliminarse progresivamente tras la administración de una dosificación media de 225 mg/día de coenzima Q10. El estado clínico y las necesidades de medicación cardiovascular se estabilizaron con una mejora significativa de la presión arterial sistólica y diastólica. El 51 % de los pacientes dejó completamente de tomar de uno a tres medicamentos antihipertensivos en una media de 4,4 meses después de iniciar la suplementación con coenzima Q10 [36].

    En un reciente ensayo clínico aleatorizado realizado en 101 pacientes con dislipidemia, la administración de suplementos de coenzima Q10 durante 24 semanas se asoció a una disminución significativa de la presión arterial sistólica y diastólica (6 y 5 mmHg, respectivamente) en comparación con el placebo, y adicionalmente a una reducción de los triglicéridos y del colesterol LDL [37]. Los metaanálisis entre pacientes con hipertensión primaria muestran efectos variables de la suplementación con coenzima Q10 [38][39]. En pacientes con enfermedades metabólicas, la coenzima Q10 parece reducir la presión arterial sistólica, pero no la diastólica, tal y como se desprende de un reciente metaanálisis compuesto por 17 ensayos clínicos aleatorios con 684 participantes [40].

    Pese a los resultados positivos obtenidos en algunos estudios, el efecto antihipertensivo de la coenzima Q10 en personas con hipertensión primaria aún no está claro [21].

    Disfunción endotelial y aterosclerosis

    La disfunción endotelial se considera un marcador de la aterosclerosis subclínica. Es frecuente que aparezca antes de que se produzcan síntomas clínicos de daño vascular. Desempeña un papel importante en las enfermedades cardiovasculares y en las metabólicas [4]. Los estudios señalan que el uso de suplementos de coenzima Q10 puede provocar dilatación vascular mediada por flujo y mediada por nitroglicerina, así como estimular la actividad de la enzima superóxido dismutasa, la cual neutraliza los radicales de oxígeno. De esta forma, ejerce un efecto antioxidante y antiinflamatorio sobre los vasos sanguíneos [41].

    Además, la coenzima Q10 previene la oxidación del colesterol LDL. De esta forma, ralentiza la formación de placas ateroscleróticas y disminuye la viscosidad de la sangre [42]. Es posible que la inhibición de la oxidación del colesterol tenga mayor importancia en la prevención de la aterosclerosis que la proporción entre colesterol HDL y colesterol LDL [3].

    Insuficiencia cardíaca

    La insuficiencia cardíaca se caracteriza por la disfunción mitocondrial en el miocardio. El miocardio no es capaz de producir suficiente ATP. Parece existir una relación entre los niveles bajos de coenzima Q10 en el miocardio y el grado de gravedad de la insuficiencia cardíaca. En un estudio aleatorizado controlado conocido como estudio Q-SYMBIO, se administró aleatoriamente a un grupo de pacientes con insuficiencias cardíacas de moderadas a graves un suplemento que contenía, bien coenzima Q10 (300 mg de ubiquinona al día), bien un placebo (además del tratamiento habitual). En comparación con el grupo al que se administró el placebo, el uso de suplementos con coenzima Q10 durante dos años disminuyó significativamente el riesgo relativo de sufrir un primer evento cardiovascular grave en un 42 %, además de reducir el número de muertes por causas cardiovasculares (43 %) y el número de muertes en general (42 %) [43].

    En un estudio aleatorizado doble ciego controlado por placebo conocido como estudio KISEL-10, realizado entre suecos de edad avanzada (edad media: 78 años) a lo largo de cinco años, se observó una disminución del 53 % en las muertes por causas cardiovasculares. Además de 200 mg de coenzima Q10, también se administraron 200 mcg de selenio [44]. Entre los mecanismos subyacentes al efecto positivo de la coenzima Q10 y del selenio se encuentran la disminución de la inflamación sistémica, del estrés oxidativo y de la fibrosis miocárdica. Tanto el selenio como la coenzima Q10 son esenciales para la célula. Los pacientes con miocardiopatías presentan valores bajos de selenio y de coenzima Q10.

    Miocardiopatías

    Las miocardiopatías son enfermedades que afectan al músculo cardíaco y disminuyen la capacidad del corazón de contraerse o de bombear la sangre. Se ha observado una relación con el aumento del estrés oxidativo y el daño resultante de este [31]. El déficit de coenzima Q10 es más frecuente en casos de miopatías dilatadas, pero también se observa en casos de miopatías hipertróficas. En pacientes con miocardiopatías hipertróficas, el uso de suplementos con coenzima Q10 (200 mg al día de media) contribuyó a mejorar síntomas como la fatiga y las dificultades respiratorias, así como a disminuir el grosor del músculo cardíaco [45].

    Infarto de miocardio

    Cuando se produce un infarto de miocardio, las células mueren debido a que reciben poco o nulo oxígeno (lo que se conoce como isquemia), lo cual provoca la pérdida de función del músculo cardíaco.  Esto puede deberse a estrés oxidativo, peroxidación lipídica o disminución de la producción de energía en el músculo cardíaco [31]. En pacientes con hiperlipemia e infarto de miocardio, el uso de suplementos de coenzima Q10 (200 mg al día durante doce semanas) contribuyó a mejorar la presión arterial, a aumentar el colesterol HDL y a disminuir los marcadores inflamatorios (ICAM-1 e IL6) [46].

    Síndrome metabólico y diabetes

    Los pacientes con diabetes mellitus tipo II presentan niveles más bajos de coenzima Q10 en sangre. Teóricamente, esto podría contribuir a mermar los mecanismos de protección frente a la hiperglucemia (alto estrés oxidativo) y, por tanto, al daño resultante [31]. Varios estudios clínicos parecen indicar que el uso de suplementos con coenzima Q10 podría tener un efecto positivo sobre ciertos aspectos del síndrome metabólico y de la diabetes. La coenzima Q10 ayuda a normalizar la presión arterial alta, mejora la regulación de los niveles de glucosa en sangre, contribuye a que la insulina realice su función y reduce el estrés oxidativo. En pacientes con diabetes y sobrepeso, el uso de suplementos con 200 mg de coenzima Q10 (durante doce semanas) resultó en una disminución significativa de la HbA1c [47]. La HbA1c (hemoglobina A1c) es un marcador de la diabetes que sirve como indicador de los niveles promedio de glucosa en sangre durante las semanas previas. El efecto antioxidante de la coenzima Q10 protege a las células beta pancreáticas encargadas de producir insulina frente al estrés oxidativo y la apoptosis [48]. La combinación de coenzima Q10 con levadura roja del arroz, berberina, policosanol, astaxantina y ácido fólico redujo el colesterol total, el colesterol LDL, los triglicéridos y la glucosa en sangre, mientras que aumentó los niveles de colesterol HDL [49].

    Inflamación crónica

    Numerosas afecciones y enfermedades se encuentran causadas por una inflamación (crónica) de bajo grado. Según un metaanálisis, la coenzima Q10 parece reducir de forma efectiva los niveles en sangre de marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (PCR), la interleucina 6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-a por sus siglas en inglés) [50]. La coenzima Q10 disminuye los niveles de marcadores inflamatorios en casos de colitis ulcerosa, artritis reumatoide y gastritis crónica, así como en personas de edad avanzada con neumonía [51][52][53]. Cabe asimismo destacar que el uso de suplementos de coenzima Q10 también puede resultar beneficioso en el caso de niños con síndrome de Down. En estos niños se ha observado una relación entre un perfil proinflamatorio y la progresión de síntomas neurológicos [54]. Presentan concentraciones plasmáticas de coenzima Q10 bajas, junto con cantidades elevadas de citoquinas proinflamatorias como la IL-6 y el TNF-a [55].

    Esclerosis múltiple

    El daño oxidativo puede desempeñar un papel importante en la patogénesis de la esclerosis múltiple (EM) [56]. Más concretamente, en un metaanálisis de 31 estudios en los que participaron > 2000 pacientes con EM en total se observaron niveles mayores de marcadores de estrés oxidativo en la sangre y en el líquido cefalorraquídeo de estos pacientes en comparación con el grupo control. En un estudio cruzado se administró durante diez meses coenzima Q10 e interferón ß1a (IFN-ß1a) o IFN-ß1a en solitario a sesenta pacientes con EM y se observó reducción del estrés oxidativo, tendencia hacia un ambiente más antiinflamatorio y mejor protección contra los radicales libres con la combinación de coenzima Q10 e IFN-ß1a que con el IFN-ß1a en solitario [57].

    Hígado graso no alcohólico (HGNA)

    El hígado graso no alcohólico (HGNA) es una de las enfermedades hepáticas más importantes del mundo, fundamentalmente debido a la epidemia mundial de obesidad [4]. Se caracteriza por la resistencia a la insulina y la acumulación de grandes cantidades de triglicéridos en los hepatocitos. En un estudio aleatorizado controlado por placebo en el que participaron 41 pacientes con HGNA, el uso de suplementos con coenzima Q10 (100 mg al día durante doce semanas) tuvo un efecto beneficioso, especialmente por lo que respecta a los marcadores inflamatorios [58]. La coenzima Q10 disminuyó tanto las enzimas hepáticas AST y GGT como los marcadores inflamatorios sistémicos TNF-a y PCR de alta sensibilidad, mientras que aumentó los niveles de adiponectina.

    Trastornos neurodegenerativos

    Parece que el estrés oxidativo se encuentra con frecuencia involucrado en trastornos neurológicos como la enfermedad de Alzheimer o la enfermedad de Parkinson [4]. El estrés oxidativo puede provocar agotamiento del antioxidante glutatión, así como daño oxidativo en el ADN y las proteínas. La coenzima Q10 podría ser importante para el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas [4]. Un prerrequisito para ello sería que fuera capaz de atravesar la barrera hematoencefálica. El daño neurológico puede limitar el transporte de coenzima Q10. En modelos animales, se ha observado que la coenzima Q10 en alta dosificación puede ser absorbida por todos los tejidos, incluido el tejido cerebral [59]. El uso de suplementos de coenzima Q10 parece ser efectivo en modelos experimentales de enfermedades neurodegenerativas. En un modelo de rata, la coenzima Q10 tuvo un efecto neuroprotector al inhibir el estrés oxidativo [48]. En ratones con Parkinson, la coenzima Q10 también fue capaz de inhibir el estrés oxidativo y de aumentar los niveles de dopamina [60]. Sin embargo, existen aún pocos estudios clínicos que corroboren estos efectos en seres humanos.

    Subfertilidad

    El proceso de envejecimiento y la consiguiente disminución de la calidad y cantidad de los óvulos se encuentra relacionado con la disfunción mitocondrial en dichos óvulos [61]. Según estudios experimentales realizados con animales, parece que el fallo mitocondrial se debe en parte a la menor producción de coenzima Q10. Es posible que la coenzima Q10 sea capaz de revertir el deterioro de los óvulos causado por el envejecimiento. Así se ha observado en estudios experimentales realizados con ratones [61].

    El estrés oxidativo provocado, por ejemplo, por la exposición a metales pesados tiene un efecto negativo sobre la espermatogénesis y es una causa importante de problemas de fertilidad en los varones [62]. Según estudios clínicos realizados con varones con problemas de fertilidad, la administración de 150 mg de ubiquinol aumentó tanto la concentración como la movilidad de los espermatozoides [62]. En estudios previos ya se había observado que la coenzima Q10 es capaz de incrementar el líquido seminal, el recuento de espermatozoides y su movilidad [63]. Según un estudio iraní, la coenzima Q10 podría disminuir el estrés oxidativo en el líquido seminal y aumentar la actividad de la enzimas antioxidantes [64].

    Autismo

    Al igual que en las enfermedades neurodegenerativas, el estrés oxidativo y la disfunción mitocondrial parecen desempeñar un papel en el autismo [65]. Estudios clínicos muestran que tomar 50 mg de ubiquinol dos veces al día mejora el comportamiento de los niños [66]. En niños con un trastorno del espectro autista, el uso de suplementos de 30 mg de coenzima Q10 dos veces al día disminuye el estrés oxidativo y reduce la actividad de las enzimas antioxidantes ([67].

    Fibromialgia

    La fibromialgia, también conocida como reumatismo de tejidos blandos, provoca dolor en los tendones, en los músculos, en los ligamentos y en el tejido conectivo. Tanto la disfunción mitocondrial, el estrés oxidativo y los niveles elevados de marcadores inflamatorios como el déficit de coenzima Q10 desempeñan un papel en la patofisiología de la fibromialgia [68]. Estudios clínicos muestran que el uso de suplementos con coenzima Q10 puede reducir síntomas como la fatiga o el dolor (de cabeza). Asimismo, también pueden verse reducidos los niveles de marcadores inflamatorios en sangre [69].

    Síndrome de fatiga crónica

    Se ha observado la presencia de estrés oxidativo, inflamaciones y disfunción mitocondrial en los pacientes con síndrome de fatiga crónica. El uso de suplementos de coenzima Q10 (200 mg al día) junto con NADH (20 mg al día) durante ocho semanas mejoró de forma significativa los síntomas de fatiga y los parámetros bioquímicos en comparación con el grupo placebo [70].

    Enfermedades renales

    Los pacientes con enfermedades renales crónicas tienen un riesgo elevado de morbilidad y mortalidad cardiovascular [4]. Tanto el estrés oxidativo como las inflamaciones desempeñan un papel importante en las enfermedades renales. Además, en los casos de enfermedad renal se producen alteraciones en el sistema renina-angiotensina-aldosterona, el cual se encarga de regular la presión arterial y el equilibrio mineral. Según varios estudios clínicos, parece que el uso de suplementos con coenzima Q10 puede mejorar los síntomas provocados por las enfermedades renales y ralentizar su progresión. Los pacientes con insuficiencia renal crónica parecen presentar niveles plasmáticos de coenzima Q10 bajos, independientemente de que se sometan o no a diálisis [71]. Un metaanálisis mostró que el uso de suplementos con coenzima Q10 puede mejorar el perfil metabólico de los pacientes con enfermedades renales [72].

  • El uso de coenzima Q10 está contraindicado en casos de trastornos hepáticos graves.

  • Basándonos en evidencias con base empírica, recomendamos una dosificación terapéutica de entre 100 y 400 mg de coenzima Q10/ubiquinol/ubiquinona al día, teniendo en cuenta para ello la persona, las interacciones, la indicación, etc.

    Suplementar coenzima Q10 con base oleosa es importante y contribuye a la buena disponibilidad biológica de la coenzima Q10.

    De acuerdo con la directiva europea y la situación local, cada país elabora sus propias normas alimentarias. Consulte el sitio web de la autoridad local competente en materia de productos alimenticios para conocer las normas aplicables en su país.

  • No se ha establecido límite máximo alguno de ingesta tolerable de coenzima Q10. En estudios clínicos se han dosificado de 60 a 1000 mg de coenzima Q10 al día durante 12 semanas, sin que se hayan detectado casos de toxicidad [73]. En un estudio reciente sobre pacientes con la enfermedad de Huntington, fueron bien toleradas dosificaciones de hasta 2400 mg al día (ubiquinona) durante 5 años [74].

    Sobre el uso de la coenzima Q10 durante el embarazo y la lactancia no hay conocimientos suficientes, es por ello que su suplementación no se recomienda.

  • La coenzima Q10 es bien tolerada. En los estudios clínicos no se han dado efectos secundarios graves. La coenzima Q10 causó molestias gastrointestinales leves (diarrea, náuseas, ardor de estómago...) o erupciones cutáneas en menos del 1 % de las personas tratadas. Algunos de esos efectos secundarios disminuyeron cuando las dosificaciones diarias superiores a 100 mg se administraron por partes a lo largo del día [73].

  • La coenzima Q10 puede interactuar con otras sustancias y medicamentos. Se sabe que los siguientes agentes pueden afectar al nivel de la coenzima Q10 [73]:

    - Las estatinas (inhibidores de la síntesis del colesterol, como la simvastatina y la atorvastatina), también llamadas inhibidores de la HMG-CoA-reductasa, bloquean la síntesis del ácido mevalónico, un precursor de la coenzima Q10, por lo que rebajan los niveles plasmáticos de coenzima Q10 endógena.

    -El arroz de levadura roja, un producto natural con monacolina K que afecta al nivel de colesterol, reduce el índice de coenzima Q10 [75]. Por eso, cuando se consume arroz de levadura roja, es conveniente reponer la coenzima Q10. El arroz de levadura roja (combinado con la coenzima Q10) es una alternativa efectiva y segura para personas que no quieren o no pueden tomar estatinas. Una ventaja añadida es que la creatinina quinasa, un biomarcador de miopatía, no aumenta con el consumo de arroz de levadura roja [76].

    -Algunos fármacos antidiabéticos, como la metformina y los derivados de la sulfonilurea (glimepirida, glibenclamida, gliclazida...), parecen inhibir la actividad enzimática de la coenzima Q10 y bajar los niveles endógenos.

    -Los bifosfonatos, que se recetan frecuentemente a las mujeres posmenopáusicas para prevenir y tratar la osteoporosis, reducen la síntesis endógena de la coenzima Q10. Su uso puede conllevar también una reducción del reciclaje de vitamina E y, por eso, un descenso de los niveles de vitamina E [77].

    -Algunos fármacos reductores de la presión arterial, como los betabloqueantes y la hidralazina, rebajan los niveles endógenos de coenzima Q10.

    -Los diuréticos tiazídicos pueden reducir los niveles de coenzima Q10.

    -También los antidepresivos tricíclicos pueden rebajar los niveles de coenzima Q10 y reducir su actividad. Sin embargo, no se sabe si eso produce un efecto clínicamente relevante.

    La coenzima Q10 puede causar también los siguientes efectos, y posiblemente influir en los efectos (secundarios) de medicamentos [73]:

    -La coenzima Q10 es un antioxidante. En teoría, podría contrarrestar los remedios basados en la inducción del estrés oxidativo, entre ellos los agentes alquilantes (como la ciclofosfamida y la radioterapia).

    -Algunos estudios clínicos muestran que la coenzima Q10 reduce la presión sanguínea. Teóricamente, puede generar un efecto aditivo si se utiliza simultáneamente con antihipertensores.

    -La coenzima Q10 es químicamente similar a la menaquinona y puede producir efectos procoagulantes como los de la vitamina K, por lo que puede reducir los efectos del anticoagulante warfarina. El uso simultáneo de coenzima Q10 y vitamina K puede aumentar el riesgo de coagulación en personas que toman anticoagulantes.

    -La coenzima Q10 ayuda a reciclar otros antioxidantes tales como la vitamina C y la vitamina E.

    Cabe la posibilidad de que se produzcan otras interacciones. Consulte a un experto al respecto.

  • PQQ, vitamina B1, L-carnitina y yiaogulán como sustancias de refuerzo

    La coenzima Q10 participa en la producción de energía de cada célula. Por eso, la coenzima Q10 se puede combinar bien con otras sustancias que favorecen o restablecen de igual manera la función mitocondrial, de modo que así se produzca un efecto acumulativo entre las distintas sustancias. Para ello, la coenzima Q10 se puede combinar con PQQ, vitamina B1 (tiamina) o L-carnitina. Todos estos compuestos están comprobados científicamente como fuertes activadores y protectores de la función mitocondrial, y pueden ser eficientes para tratar una disfunción mitocondrial si se utilizan juntos terapéuticamente [78] [79] [80]. Pero también la vitamina B12, la vitamina E (a-tocoferol, que es otro antioxidante) y el zinc son sustancias de refuerzo importantes en los procesos mitocondriales [81].

    La combinación con la planta yiaogulán (Gynostemma pentaphyllum) puede ser beneficiosa en cuanto al metabolismo energético. Una de las principales funciones fisiológicas de la Gynostemma pentaphyllum es la activación de la enzima proteína-quinasa activada por AMP (AMPK). La AMPK regula el equilibrio energético tanto a nivel celular como corporal. Los polisacáridos de Gynostemma pentaphyllum presentan además propiedades antioxidantes y aumentan el glutatión intracelular (GSH), otro importante antioxidante y receptor de radicales libres [82].

    Selenio

    Un estudio aleatorio controlado con placebo (el estudio KISEL-10) efectuado en 443 personas de edad avanzada (78 años de edad promedio) reveló que al ingerir coenzima Q10 (ubiquinona; 200 mg al día) en combinación con selenio (200 µg al día) se reducía considerablemente el riesgo de muerte por afección cardíaca [83]. Esta reducción del riesgo se mantuvo durante un seguimiento de 10 [84] y de 12 años [85]. Además, ese efecto iba emparejado con una reducción de marcadores inflamatorios como la proteína C-reactiva (PCR), la sP-selectina y los marcadores de estrés oxidativo [86]. Sin embargo, estos estudios no hacen distinción entre un puro efecto sinérgico y una acción complementaria de ambas sustancias.

    Curcumina

    Es posible que la coenzima Q10 actúe sinérgicamente con la curcumina en la migraña [87]. En este estudio clínico aleatorio efectuado en personas con migraña recurrente, la frecuencia, la gravedad y la duración de los ataques de migraña se redujeron tras suplementar nanocurcumina (80 mg al día) y coenzima Q10 (300 mg al día) durante 8 semanas, en comparación con los otros grupos (solamente nanocurcumina, solamente coenzima Q10 o placebo).

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