Microbioma oral: la base de una buena salud

miércoles 25-agosto-2021

Es un hecho conocido que el intestino cuenta con un microbioma. En cambio, no todo el mundo sabe que lo mismo ocurre con la boca. Sin embargo, en nuestra boca conviven más de setecientas cepas bacterianas diferentes. Una cuarta parte se localiza en los dientes, mientras que el resto se encuentra en la lengua, la cara interna de las mejillas, la garganta y la saliva [1].

Existen indicios de que las bacterias orales no solo desempeñan un papel en la boca, sino que también influyen en el microbioma intestinal [2]. Probablemente esto se deba a que hay bacterias orales que son arrastradas al intestino con la saliva. Los estudios realizados con recién nacidos muestran que, durante las primeras dos semanas de vida, el microbioma oral presenta una gran similitud con el intestinal. Una vez transcurrido ese periodo, el microbioma intestinal se modifica y desarrolla características específicas propias [3].

 

¿Cuál es la función del microbioma oral?

La presencia de un microbioma saludable en la cavidad oral constituye una barrera física y química (biofilm) sobre los tejidos orales que impide que los patógenos crezcan y se adhieran a ellos [4]. Debido (entre otras razones) a que inhibe la producción de citoquinas, un microbioma oral saludable ejerce también una función antiinflamatoria. Asimismo, un microbioma oral saludable ejerce una función antimicrobiana, pues tiene la capacidad de estimular el sistema inmunitario [5]. Por tanto, un microbioma oral equilibrado contribuye a que la boca actúe de forma efectiva como una primera línea de defensa.

Por otra parte, las alteraciones del microbioma oral están relacionadas con distintas afecciones.

El efecto más obvio de la disbiosis del microbioma oral son los problemas bucales y dentales. Entre ellos se encuentran la formación de placa dental y las enfermedades periodontales, como la gingivitis y la periodontitis [2]. Las alteraciones del microbioma oral también pueden desencadenar un mal aliento (halitosis) [6].

 

Lo oral no se limita a la boca

Además de influir en la salud de nuestra boca, el microbioma oral también afecta, entre otros, a la salud del intestino. Parece existir una relación entre la salud del microbioma oral y las enfermedades inflamatorias intestinales (EII), entre las que se incluyen la colitis ulcerosa y la enfemedad de Crohn [2].

Este es también el caso de otras enfermedades que quizá no asociemos inmediatamente con alteraciones del microbioma oral. Por ejemplo, cada vez hay más indicios de que existe una relación entre la periodontitis y el desarrollo de diabetes [7]. Además, algunos estudios científicos han identificado la periodontitis como un posible factor de riesgo en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares [8]. Por último, los estudios post mortem han revelado la presencia de la bacteria Porphyromonas gingivalis en los cerebros de pacientes con demencia. Además de causar periodontitis, esta bacteria es responsable de la fragmentación y fosforilación de las proteínas tau. De esta forma, la periodontitis (y, por ende, las alteraciones del microbioma oral) puede contribuir a la patología del Alzheimer [9], [10].

 

Factores que influyen en el microbioma oral

La dieta, el uso de antibióticos, el cepillado de dientes y el uso de enjuagues bucales influyen en la composición del microbioma oral. Los cambios en estos factores pueden provocar alteraciones en el microbioma oral [4],[11].

Además, algunos estudios recientes muestran que ciertas bacterias probióticas tienen un efecto positivo sobre el microbioma oral y ejercen una acción inhibitoria sobre los patógenos orales. Los lactobacilos en particular son capaces de restaurar o mantener la simbiosis del ecosistema microbiano de la boca [12]. Los lactobacilos más comunes en la cavidad oral son Lactobacillus plantarum, L. rhamnosus, L. fermentum, L. salivarius, L. acidophilus, L. crispatus, L. dasseri, L. casei y L. paracasei [12].

 

Conocimientos en la práctica

Es probable que entre los pacientes que acuden a su consulta haya quien sufra enfermedades crónicas. En esos casos, prestará sin duda atención tanto al estado de su tracto intestinal como al microbioma intestinal. Conforme a los conocimientos científicos actuales, parece que también sería conveniente tener en cuenta la salud oral de esos pacientes y comprobar si pudieran presentar una disbiosis del microbioma oral.

Dado que, al parecer, las bacterias orales no solo desempeñan un papel en la cavidad oral, sino que es posible que también ejerzan un efecto sobre el microbioma intestinal, a la hora de recuperar el microbioma intestinal sería conveniente comenzar con un buen probiótico oral. Esto podría tener un efecto positivo tanto en el equilibrio de la cavidad oral como en el del tracto intestinal.

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Fuentes

1.            Deo PN, Deshmukh R. Oral microbiome: Unveiling the fundamentals. J Oral Maxillofac Pathol JOMFP. 2019;23(1):122–8.

2.            Gao L, Xu T, Huang G, Jiang S, Gu Y, Chen F. Oral microbiomes: more and more importance in oral cavity and whole body. Protein Cell. 2018 May 1;9(5):488–500.

3.            Microbiome Assembly across Multiple Body Sites in Low-Birthweight Infants [Internet]. mBio. [cited 2021 Jun 8]. Available from: https://journals.asm.org/doi/abs/10.1128/mBio.00782-13

4.            Flichy-Fernández AJ, Alegre-Domingo T, Peñarrocha-Oltra D, Peñarrocha-Diago M. Probiotic treatment in the oral cavity: an update. Med Oral Patol Oral Cir Bucal. 2010;15(5):e677-80.

5.            Haukioja A. Probiotics and oral health. Eur J Dent. 2010;4(3):348–55.

6.            Allaker RP, Stephen AS. Use of Probiotics and Oral Health. Curr Oral Health Rep. 2017;4(4):309–18.

7.            Minty M, Canceil T, Serino M, Burcelin R, Tercé F, Blasco-Baque V. Oral microbiota-induced periodontitis: a new risk factor of metabolic diseases. Rev Endocr Metab Disord. 2019 Dec 1;20(4):449–59.

8.            Dietrich T, Sharma P, Walter C, Weston P, Beck J. The epidemiological evidence behind the association between periodontitis and incident atherosclerotic cardiovascular disease. J Clin Periodontol. 2013 Apr;40(s14):S70–84.

9.            Poole S, Singhrao S, Kesavalu L, Curtis M, Crean S. Determining the presence of periodontopathic virulence factors in short-term postmortem Alzheimer’s disease brain tissue. J Alzheimers Dis. 2013;36(4):665–77.

10.         Olsen I, Singhrao SK. Interaction between genetic factors, Porphyromonas gingivalis and microglia to promote Alzheimer’s disease. J Oral Microbiol. 2020 Jan 1;12(1):1820834.

11.         Verma D, Garg PK, Dubey AK. Insights into the human oral microbiome. Arch Microbiol. 2018 May;200(4):525–40.

12.         Kõll-Klais P, Mändar R, Leibur E, Marcotte H, Hammarström L, Mikelsaar M. Oral lactobacilli in chronic periodontitis and periodontal health: species composition and antimicrobial activity. Oral Microbiol Immunol. 2005 Dec;20(6):354–61.

 

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