Las consecuencias psicosociales del coronavirus

jueves 11-marzo-2021

Hace ya más de un año que el mundo se encuentra bajo el dominio del virus SARS-CoV-2. Desde entonces nuestras vidas han sido de todo menos normales. Durante este último periodo, el virus ha traído multitud de cambios para todos nosotros. Riesgos para la salud, suspensión o transformación del trabajo, distanciamiento social obligatorio y una gran incertidumbre financiera. Nunca antes habíamos estado tan expuestos a tantos estresores diferentes al mismo tiempo, por lo que no es de extrañar que cada vez más estudios muestren las consecuencias psicosociales negativas que causa el coronavirus. Afortunadamente, existen formas de aumentar la tolerancia al estrés.

Las consecuencias de la pandemia del coronavirus en la salud mental

Al principio de la pandemia del coronavirus, la atención se centraba principalmente en las complicaciones médicas físicas de la infección, aunque ahora también se ha detectado un aumento en el número de trastornos mentales [1]. Por ejemplo, los expacientes y los familiares de pacientes hospitalizados padecen una mayor incidencia de síntomas de ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático (TEPT) y trastornos del sueño [2,3]. Además, entre el personal sanitario se ha observado un aumento de los síntomas de TEPT, ansiedad y depresión [4,5].


Pero no solo los pacientes y las personas que han estado en contacto directo con los pacientes de coronavirus experimentan problemas psicosociales causados por la pandemia del coronavirus. Los estudios realizados en la población general indican que las personas experimentan más estrés, ansiedad, sentimientos depresivos y síntomas de TEPT que antes del confinamiento [2,6]. Tanto en ancianos sanos como en personas con demencia, se puede ver que el aislamiento social ha causado un gran impacto en su salud mental [7]. Es más, los efectos del confinamiento y el distanciamiento social también se hacen visibles entre los jóvenes. Un estudio realizado en Bélgica mostró que los problemas psicológicos n el grupo de edad de entre 16 y 25 años se han dado con más frecuencia durante la pandemia que en 2018 [8]. Este estudio también demostró que los jóvenes con poco apoyo social son más propensos a sufrir problemas de salud mental. Además, los niños más pequeños también experimentan más síntomas de soledad y ansiedad [9]. Es evidente que los efectos de la pandemia en la salud mental son visibles en todas las capas de nuestra sociedad.

La respuesta neuroendocrina al estrés

El estrés emocional o psicosocial consiste en experimentar emociones negativas, como el miedo, la ira y la desesperanza. A menudo, el estrés psicosocial es el resultado de factores estresantes que se escapan de nuestro control, como puede ser un nuevo virus y todas las consecuencias que ello conlleva para la sociedad. La exposición a estresores suscita la conocida como reacción de lucha o huida. Esta respuesta al estrés implica la rápida activación de múltiples sistemas neuroendocrinos, incluidos el sistema nervioso simpático y el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (eje HHA). La soledad y el aislamiento social también pueden provocar una respuesta de estrés y se asocian a una mayor actividad del eje HHA [10].


El sistema límbico, implicado en las emociones, la motivación, el placer y la memoria emocional, también influye en una parte de la respuesta al estrés y está en estrecho contacto con el sistema nervioso simpático y el eje HHA. La amígdala, que forma parte del sistema límbico, se la puede considerar como el centro emocional de la ansiedad. Esta estructura cerebral vincula, por así decirlo, una emoción a una reacción de estrés. Este proceso puede ser muy útil, ya que nos permite evitar determinadas situaciones peligrosas en el futuro [10]. Pero cuando el estrés persiste o el cuerpo es incapaz de dar una respuesta adecuada, pueden aparecer trastornos mentales tales como problemas de ansiedad, depresión y TEPT [11]. Estos trastornos suelen ir acompañados de problemas de insomnio, dificultades de concentración, preocupaciones y problemas de adicción. Aunque el factor estresante "virus" no va a desaparecer ni hoy ni mañana, existen formas de aumentar la resistencia al estrés.

Aumento de la resistencia al estrés

Existe una variedad de acciones que pueden influir en la respuesta neuroendocrina al estrés y contribuir positivamente a la salud mental.


Contacto social

La soledad y el aislamiento social están asociados a una mayor actividad del eje HHA [10]. A pesar de guardar la distancia, asegúrese de mantener suficiente contacto social. Hablar sobre las experiencias también garantiza que todo tenga cabida en el cerebro y que el sistema de estrés pueda descansar. Tocar y ser tocado, especialmente mediante el contacto piel con piel y el contacto visual, conducen a la producción de oxitocina, un neurotransmisor que tiene un fuerte efecto reductor del estrés [12]. El consejo es, por tanto, abrazar lo suficiente a los miembros de la familia.


Meditación

Una de las formas más investigadas y probadas para calmar el sistema de estrés es la meditación. Meditar durante unos 20 minutos a diario es una forma estupenda de desconectar el cuerpo y la mente [13,14]. Existe una gran cantidad de meditaciones guiadas en línea en todo tipo de plataformas.


Movimiento

Existe un gran número de estudios que han demostrado que hacer ejercicio de forma regular reduce el riesgo de padecer ansiedad y depresión. Este efecto se debe, en parte, al efecto regulador que tiene el ejercicio sobre el eje HHA [15]. Por tanto, mantenerse físicamente activo durante la pandemia puede contribuir a la salud mental.


Ácidos grasos omega-3

La ingesta de ácidos grasos omega-3 se asocia con un efecto positivo en la salud mental. Los ácidos grasos omega-3 tienen, entre otros muchos efectos positivos, un efecto regulador sobre el eje HHA [16].


Plantas adaptógenas

El sistema de estrés también puede calmarse mediante las plantas adaptógenas. Las plantas adaptógenas contienen sustancias naturales que aumentan el nivel de resistencia durante situaciones de estrés. Ayudan a mejorar tanto el rendimiento físico como el mental, y contribuyen a la homeostasis del cuerpo. Además, afectan a los procesos de enfermedad y envejecimiento a través de su influencia en el sistema de estrés. Las plantas adaptógenas que pueden ser utilizadas son: Eleutherococcus senticosus (ginseng siberiano), Panax ginseng (ginseng chino), Schisandra chinensis, Withania somnifera (ashwagandha) , Rhodiola rosea (raíz de rosa) y Ginkgo biloba[17].


Sistema GABAérgico

El GABA es el principal neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso central, además de tener un efecto inhibidor sobre el eje HHS. Diferentes estudios indican que la ingesta oral de GABA proporciona un efecto calmante y reductor de la ansiedad [18–20]. La valeriana (Valeriana officinalis) y la pasionaria (Passiflora incarnata) también estimulan la acción GABAérgica en el sistema nervioso central [21]. Eche también un vistazo a nuestros artículos: ¿Cómo calmar el eje HHA? El GABA, protagonista;[ El mecanismo de funcionamiento del GABA.


Conocimiento a través de la práctica

Dado que el factor estresante "virus" no va a desaparecer ni hoy ni mañana, es importante estudiar las posibilidades para estimular el aumento de la resistencia al estrés. Mantener el contacto social, siempre respetando las medidas de seguridad, la meditación y practicar ejercicio son formas eficaces de reducir el estrés. Además, los ácidos grasos omega-3, las plantas adaptógenas o las actuaciones que activan el sistema GABAérgico pueden calmar el sistema de estrés. Aparte de la salud física, mejorar la salud mental parece ser crucial en esta crisis del coronavirus en la que vivimos actualmente.

Fuentes

1. Pedrosa AL, Bitencourt L, Fróes ACF, Cazumbá MLB, Campos RGB, de Brito SBCS, et al. Emotional, Behavioral, and Psychological Impact of the COVID-19 Pandemic. Front Psychol [Internet]. 2020 Oct 2 [cited 2021 Feb 18];11. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7561666/

2. Vindegaard N, Benros ME. COVID-19 pandemic and mental health consequences: Systematic review of the current evidence. Brain Behav Immun. 2020 Oct;89:531–42.

3. Dorman-Ilan S, Hertz-Palmor N, Brand-Gothelf A, Hasson-Ohayon I, Matalon N, Gross R, et al. Anxiety and Depression Symptoms in COVID-19 Isolated Patients and in Their Relatives. Front Psychiatry [Internet]. 2020 Oct 14 [cited 2021 Feb 18];11. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7591814/

4. Alonso J, Vilagut G, Mortier P, Ferrer M, Alayo I, Aragón-Peña A, et al. Mental health impact of the first wave of COVID-19 pandemic on Spanish healthcare workers: A large cross-sectional survey. Rev Psiquiatr Salud Ment [Internet]. 2020 Dec 10 [cited 2021 Feb 18]; Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7726524/

5. Rossi R, Socci V, Pacitti F, Mensi S, Di Marco A, Siracusano A, et al. Mental Health Outcomes Among Healthcare Workers and the General Population During the COVID-19 in Italy. Front Psychol [Internet]. 2020 Dec 8 [cited 2021 Feb 18];11. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7753010/

6. Bonsaksen T, Heir T, Schou-Bredal I, Ekeberg Ø, Skogstad L, Grimholt TK. Post-Traumatic Stress Disorder and Associated Factors during the Early Stage of the COVID-19 Pandemic in Norway. Int J Environ Res Public Health [Internet]. 2020 Dec [cited 2021 Feb 18];17(24). Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7764050/

7. Manca R, De Marco M, Venneri A. The Impact of COVID-19 Infection and Enforced Prolonged Social Isolation on Neuropsychiatric Symptoms in Older Adults With and Without Dementia: A Review. Front Psychiatry [Internet]. 2020 Oct 22 [cited 2021 Feb 18];11. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7649825/

8. Rens E, Smith P, Nicaise P, Lorant V, Van den Broeck K. Mental Distress and Its Contributing Factors Among Young People During the First Wave of COVID-19: A Belgian Survey Study. Front Psychiatry [Internet]. 2021 Jan 28 [cited 2021 Feb 18];12. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7876399/

9. Jiao WY, Wang LN, Liu J, Fang SF, Jiao FY, Pettoello-Mantovani M, et al. Behavioral and Emotional Disorders in Children during the COVID-19 Epidemic. J Pediatr. 2020 Jun;221:264-266.e1.

10. Cacioppo JT, Cacioppo S, Capitanio JP, Cole SW. The neuroendocrinology of social isolation. Annu Rev Psychol. 2015 Jan 3;66:733–67.

11. Zorn JV, Schür RR, Boks MP, Kahn RS, Joëls M, Vinkers CH. Cortisol stress reactivity across psychiatric disorders: A systematic review and meta-analysis. Psychoneuroendocrinology. 2017 Mar 1;77:25–36.

12. Sharma SR, Gonda X, Dome P, Tarazi FI. What’s Love Got to do with it: Role of oxytocin in trauma, attachment and resilience. Pharmacology & Therapeutics. 2020 Oct;214:107602.

13. Bostock S, Crosswell AD, Prather AA, Steptoe A. Mindfulness on-the-go: Effects of a mindfulness meditation app on work stress and well-being. J Occup Health Psychol. 2019 Feb;24(1):127–38.

14. Goyal M, Singh S, Sibinga EMS, Gould NF, Rowland-Seymour A, Sharma R, et al. Meditation programs for psychological stress and well-being: a systematic review and meta-analysis. JAMA Intern Med. 2014 Mar;174(3):357–68.

15. Hu S, Tucker L, Wu C, Yang L. Beneficial Effects of Exercise on Depression and Anxiety During the Covid-19 Pandemic: A Narrative Review. Front Psychiatry [Internet]. 2020 Nov 4 [cited 2021 Feb 18];11. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7671962/

16. Mocking RJT, Assies J, Ruhé HG, Schene AH. Focus on fatty acids in the neurometabolic pathophysiology of psychiatric disorders. Journal of Inherited Metabolic Disease. 2018;41(4):597–611.

17. Panossian AG, Efferth T, Shikov AN, Pozharitskaya ON, Kuchta K, Mukherjee PK, et al. Evolution of the adaptogenic concept from traditional use to medical systems: Pharmacology of stress- and aging-related diseases. Med Res Rev. 2021 Jan;41(1):630–703.

18. Abdou AM, Higashiguchi S, Horie K, Kim M, Hatta H, Yokogoshi H. Relaxation and immunity enhancement effects of ?-Aminobutyric acid (GABA) administration in humans. BioFactors. 2006;26(3):201–8.

19. Hinton T, Jelinek HF, Viengkhou V, Johnston GA, Matthews S. Effect of GABA-Fortified Oolong Tea on Reducing Stress in a University Student Cohort. Front Nutr. 2019;6:27.

20. Yoto A, Murao S, Motoki M, Yokoyama Y, Horie N, Takeshima K, et al. Oral intake of ?-aminobutyric acid affects mood and activities of central nervous system during stressed condition induced by mental tasks. Amino Acids. 2012 Sep;43(3):1331–7.

21. Bruni O, Ferini-Strambi L, Giacomoni E, Pellegrino P. Herbal Remedies and Their Possible Effect on the GABAergic System and Sleep. Nutrients. 2021 Feb 6;13(2):530.

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