Vitamina D3 y K2: un dúo poderoso y sinérgico

jueves 15-octubre-2020



La vitamina K ha sido considerada durante mucho tiempo principalmente como una vitamina de la coagulación de la sangre, pero en los últimos años ha quedado claro que la vitamina K tiene muchas más funciones importantes. Junto con la vitamina D3, la vitamina K2 regula el balance de calcio. La asociación entre las vitaminas D3 y K2 previene la arteriosclerosis, la principal culpable de las enfermedades cardiovasculares, y tiene un efecto positivo en la salud de los huesos.

Gestión del calcio

La vitamina D es responsable de aumentar los niveles de calcio en la sangre. Los bajos niveles de calcio en la sangre estimulan la producción de la hormona paratiroidea (PTH), que causa la activación de la vitamina D. La vitamina D activa estimula la absorción del calcio en los intestinos regulando la cantidad de transportadores de calcio en la pared intestinal. Además, la vitamina D estimula la liberación de calcio de los huesos para aumentar los niveles de calcio en la sangre.


Prevenir las placas de calcio

Por lo tanto, el estado del calcio en la sangre está regulado principalmente por la vitamina D. Sin embargo, la desventaja de la circulación del calcio en la sangre es que puede depositarse en los tejidos blandos como una placa de calcio. Esta placa puede formarse en la pared vascular, lo que puede resultar en arteriosclerosis o aterosclerosis, y en el cartílago, que como resultado se vuelve menos flexible. La vitamina K juega un papel importante en la prevención de la placa de calcio.

Las células de cartílago y las células musculares en la pared del vaso sanguíneo producen la matriz de proteína de unión de calcio, la proteína Gla (MGP). La vitamina D activa la producción de MGP estimulando el gen MGP. Posteriormente, la vitamina K activa el MGP para que sea efectivo. El MGP activado se une al calcio, inhibiendo la deposición de calcio en los tejidos blandos. Además, los MGP se unen a la capa de calcio existente y estimulan a los macrófagos para limpiarla [1]. Juntas, las vitaminas D y K contribuyen a la prevención y eliminación de la calcificación de los tejidos blandos [2,3,4].


Mineralización de los huesos

La mineralización de los huesos, el proceso que mantiene los huesos fuertes, depende de la hormona osteocalcina, también llamada la proteína Gla del hueso. La osteocalcina se produce bajo la influencia de la vitamina D en los osteoblastos, células que construyen tejido óseo. Se activa con la vitamina K. La osteocalcina se une al calcio en los huesos y regula la tasa de deposición de minerales en el hueso [2,5]. La sinergia de las vitaminas D y K influye así en la densidad mineral y la fuerza del hueso a través de la osteocalcina. Los estudios de intervención muestran que la suplementación con vitamina D3 y K2 lleva a un aumento de la densidad ósea [6,7,8] y a la reducción de la arteriosclerosis [9].


Calcio, vitamina D y vitamina K

La vitamina D contribuye a la absorción del calcio en el intestino, de modo que el cuerpo dispone de más calcio, pero no influye en la fijación del calcio en los huesos. Esto requiere vitamina K, como ya se ha explicado anteriormente. Algunos estudios muestran un efecto negativo de la suplementación individual de vitamina D cuando el nivel de vitamina K es bajo. Un nivel bajo de vitamina D y K puede conducir a una reducción de la densidad ósea [10, 11, 12] y a la arteriosclerosis [13, 14]. Por lo tanto, se puede recomendar un suplemento de vitamina D y K para regular el equilibrio de calcio y apoyar la salud ósea y vascular.


COVID-19

Un nivel bajo de vitamina D y vitamina K puede jugar un papel en el desarrollo de complicaciones en los pacientes de COVID-19. Las investigaciones muestran que los pacientes que enfermaron gravemente o murieron por las complicaciones de COVID-19 tenían una deficiencia más grave de estas vitaminas [16,17.18]. Investigaciones anteriores han demostrado que la vitamina D desempeña un papel importante en la protección contra las infecciones agudas de las vías respiratorias [19]. La vitamina K desempeña un papel en la prevención de las complicaciones pulmonares y los problemas de coagulación de la sangre [16], que a menudo se ven en COVID-19. Actualmente se están realizando estudios sobre los efectos de la administración de suplementos de vitamina D y K en las infecciones por SARS-CoV-2.


Vitamina K1 vs. K2

Un amplio estudio epidemiológico realizado en Rotterdam, en el que participaron cerca de 5000 personas, demuestra que en la prevención de la calcificación solo está involucrada la vitamina K2, y no la vitamina K1 [15]. En la siguiente tabla, se describen las principales diferencias entre la vitamina K1 y K2.

Característica

Vitamina K1

Vitamina K2

Funciones principales

Coagulación de la sangre

Salud ósea y cardiovascular

Semivida

1-2 horas

72 horas

Fuentes de alimentación

Vegetales verdes (como la col rizada y las espinacas)

Alimentos fermentados (como el natto), carne y huevos

Síntomas de deficiencia

·         Cardenales

·         Manchas de sangre bajo las uñas

·         Sangrado en las membranas mucosas

 

·         Huesos débiles

·         Arteriosclerosis

·         Caries

 

Vitamina D2 vs. D3

La forma vegetal de la vitamina D es la vitamina D2, en los productos animales se da la forma D3. La suplementación con vitamina D3 es preferible a la D2 porque la vitamina D3 es 10 veces más eficiente para aumentar el nivel de vitamina D que la vitamina D2.

Dosificación

En estudios científicos, se ha llegado a la conclusión de que las dosis de 90 mcg de vitamina K2 por día son óptimas para la salud cardiovascular [9,15].

Se recomienda una dosis terapéutica de 75 mcg de vitamina D3 por día para mantener el nivel adecuado de la vitamina D3. Lea más sobre las dosis óptimas de vitamina D3 en el artículo: Niveles y recomendaciones de la vitamina D.

Conocimiento a través de la práctica

¿Su paciente usa la vitamina D como un suplemento básico? Considere la combinación de vitaminas D y K para un balance de calcio óptimo. Se recomienda la combinación de vitamina D y K especialmente si hay riesgo elevado de arteriosclerosis o una reducción de la densidad ósea. Para sus pacientes que tienen un mayor riesgo de complicaciones después de una infección por coronavirus debido a enfermedades subyacentes, puede ser útil la suplementación preventiva con vitamina D y K. Use preferiblemente la vitamina K2 y la vitamina D3 en las dosis terapéuticas óptimas y científicamente comprobadas de 90 y 75 mcg por día, respectivamente. La forma más óptima de suplementación es en una matriz de grasa porque tanto la vitamina D como la K son vitaminas solubles en grasa. ¿Le gustaría saber más sobre las aplicaciones, la seguridad y las posibles interacciones de la vitamina D y la vitamina K? Lea más sobre esto en nuestras monografías renovadas.


Leer más:

Niveles de vitamina D y recomendaciones.


Fuentes

1.       Roumeliotis, S., Dounousi, E., Eleftheriadis, T., & Liakopoulos, V. (2019). Association of the Inactive Circulating Matrix Gla Protein with Vitamin K Intake, Calcification, Mortality, and Cardiovascular Disease: A Review. International journal of molecular sciences, 20(3), 628. https://doi.org/10.3390/ijms20030628

2.       Ballegooijen, A.J. van, Pilz S., Tomaschitz A., Grübler A.R. & Verheyen N. (2017) The Synergistic Interplay between Vitamins D and K for Bone and Cardiovascular Health: A Narrative Review. International Journal of Endocrinology, 2017, 1–12. https://doi.org/10.1155/2017/7454376.

3.       Wallin, R., Schurgers L., & Wajih N. (2008). Effects of the Blood Coagulation Vitamin K as an Inhibitor of Arterial Calcification. Thrombosis research 122(3), 411–17. https://doi.org/10.1016/j.thromres.2007.12.005.

4.       Schurgers, L. J., Cranenburg, E. C., & Vermeer, C. (2008). Matrix Gla-protein: the calcification inhibitor in need of vitamin K. Thrombosis and haemostasis, 100(4), 593–603.

5.       Zoch, M. L., Clemens, T. L., & Riddle, R. C. (2016). New insights into the biology of osteocalcin. Bone, 82, 42–49. https://doi.org/10.1016/j.bone.2015.05.046

6.       Iwamoto J., Takeda T. & Ichimura S.. (2000) Effect of Combined Administration of Vitamin D3 and Vitamin K2 on Bone Mineral Density of the Lumbar Spine in Postmenopausal Women with Osteoporosis. Journal of Orthopaedic Science. 5(6). 546–551. https://doi.org/10.1007/s007760070003.

7.       Ushiroyama T., Ikeda A. & Ueki M. (2002). Effect of Continuous Combined Therapy with Vitamin K(2) and Vitamin D(3) on Bone Mineral Density and Coagulofibrinolysis Function in Postmenopausal Women. Maturitas. 41(3). 211–221. https://doi.org/10.1016/s0378-5122(01)00275-4.

8.       Je S.H., Joo N.S., Choi B., Kim K.M., Kim B.T., Park S.B., Cho D.Y., Kim K.N. & Lee D.J.. (2011). Vitamin K Supplement along with Vitamin D and Calcium Reduced Serum Concentration of Undercarboxylated Osteocalcin While Increasing Bone Mineral Density in Korean Postmenopausal Women over Sixty-Years-Old. Journal of Korean Medical Science. 26(8). 1093–1098. https://doi.org/10.3346/jkms.2011.26.8.1093.

9.       Asemi, Z., Raygan F., Bahmani F., Rezavandi Z., Talari H.R., Rafiee M, Poladchang S., e.a. (2016). The Effects of Vitamin D, K and Calcium Co-Supplementation on Carotid Intima-Media Thickness and Metabolic Status in Overweight Type 2 Diabetic Patients with CHD. British Journal of Nutrition. 116(2). 286–293. https://doi.org/10.1017/S0007114516001847. 10. Wasilewski, G. B., Vervloet, M. G., & Schurgers, L. J. (2019). The Bone-Vasculature Axis: Calcium Supplementation and the Role of Vitamin K. Frontiers in cardiovascular medicine, 6, 6. https://doi.org/10.3389/fcvm.2019.00006

10.    Nakano, T, Tsugawa N., Kuwabara A, Kamao M, Tanaka K & Okano T. (2011). High Prevalence of Hypovitaminosis D and K in Patients with Hip Fracture. Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition. 20(1). 56–61.

11.    Popko J., Karpinski M., Chojnowska S., Maresz K., Milewski R., Badmaev V & Schurgers L.J.. (2018) Decreased Levels of Circulating Carboxylated Osteocalcin in Children with Low Energy Fractures: A Pilot Study. Nutrients. 10(6). https://doi.org/10.3390/nu10060734.

12.    Sardana, M., Vasim I, Varakantam S., Kewan U., Tariq A., Koppula M.R., Syed A.A., e.a. (2017). Inactive Matrix Gla-Protein and Arterial Stiffness in Type 2 Diabetes Mellitus. American Journal of Hypertension. 30(2). 196–201. https://doi.org/10.1093/ajh/hpw146.

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15.    Kurnatowska, I., Grzelak, P., Masajtis-Zagajewska, A., Kaczmarska, M., Stefanczyk, L., Vermeer, C., Maresz, K., & Nowicki, M. (2015). Effect of vitamin K2 on progression of atherosclerosis and vascular calcification in nondialyzed patients with chronic kidney disease stages 3-5. Polskie Archiwum Medycyny Wewnetrznej, 125(9), 631–640. https://doi.org/10.20452/pamw.3041

  1. Dofferhoff, A. S. M., Piscaer, I., Schurgers, L. J., Walk, J., Ouweland, J. M. W. van den, Hackeng, T. M., Jong, P. A. de, Gosens, R., Lux, P., Daal, H. van, Maassen, C., Maassen, E. G. A., Kistemaker, L. E. M., Vermeer, C., Wouters, E. F. M., & Janssen, R. (2020). Reduced Vitamin K Status as A Potentially Modifiable Prognostic Risk Factor in COVID-19. https://doi.org/10.20944/preprints202004.0457.v2

17.    Grant, W. B., Lahore, H., McDonnell, S. L., Baggerly, C. A., French, C. B., Aliano, J. L., & Bhattoa, H. P. (2020). Evidence that Vitamin D Supplementation Could Reduce Risk of Influenza and COVID-19 Infections and Deaths. Nutrients, 12(4). https://doi.org/10.3390/nu12040988

18.    Kaufman, H. W., Niles, J. K., Kroll, M. H., Bi, C., & Holick, M. F. (2020). SARS-CoV-2 positivity rates associated with circulating 25-hydroxyvitamin D levels. PLOS ONE, 15(9), e0239252. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0239252

19.    Martineau, A. R., Jolliffe, D. A., Hooper, R. L., Greenberg, L., Aloia, J. F., Bergman, P., … Camargo, C. A. (2017). Vitamin D supplementation to prevent acute respiratory tract infections:Systematic review and meta-analysis of individual participant data. BMJ, i6583. https://doi.org/10.1136/bmj.i6583

  1. Piscaer, I., van den Ouweland, J. M. W., Vermeersch, K., Reynaert, N. L., Franssen, F. M. E., Keene, S., Wouters, E. F. M., Janssens, W., Vermeer, C., & Janssen, R. (2019). Low Vitamin K Status Is Associated with Increased Elastin Degradation in Chronic Obstructive Pulmonary Disease. Journal of Clinical Medicine, 8(8), 1116. https://doi.org/10.3390/jcm8081116

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