Prevención: ¿Con qué nutrientes puede aumentar las defensas?

lunes 14-septiembre-2020



Con la llegada de la COVID-19 se le presta cada vez más atención a la prevención, también desde la medicina general. Prevenir siempre es mejor que curar, por lo que es bueno reforzar nuestras defensas. En este artículo leerá qué sustancias aumentan las defensas, de manera que el sistema inmunitario pueda reaccionar de la forma más adecuada cuando penetren microorganismos dañinos. Para comprender mejor la importancia de estas sustancias, le explicamos brevemente las bases del sistema inmunológico. Ciertos microorganismos pueden causar una infección y hacernos enfermar, por ejemplo, virus, bacterias, parásitos, hongos y sustancias venenosas. Nuestro sistema inmunitario está listo para defendernos de estos patógenos. ¿Qué podemos hacer nosotros para que nuestras defensas sean lo más efectivas posible?

Evolución y sistema inmunológico

Todos los organismos forman parte de una carrera armamentista de la evolución, en la que los microorganismos evolucionan mucho más rápido que el ser humano. En ocasiones los microorganismos son tan dañinos que exponerse a ellos puede llevar a contraer enfermedades e incluso a la muerte, si no se consigue construir una defensa adecuada (a tiempo). Además, esto último, la muerte del anfitrión, no es nada beneficioso para los microorganismos que viven en dicho anfitrión. Así, el sistema inmunitario humano ha "coevolucionado" con patógenos, y esto ha provocado que hayamos desarrollado todo tipo de mecanismos de defensa. Se cree que en el hábitat primitivo de los humanos había gran cantidad de patógenos. La alta presión de los patógenos en África fue probablemente una razón para salir de allí (Fumagalli, 2011). Por lo tanto, podemos afirmar que la evolución bajo una gran presión patógena ha dado forma al sistema inmunitario humano tal y como es hoy. Como especie con una larga existencia hemos desarrollado mecanismos de inmunidad innata y memoria inmunológica para sobrevivir a infecciones recurrentes.

Reacción inmunológica efectiva

Los intrusos y las células dañinas también son llamadas "antígenos". Un antígeno (contracción del inglés Antibody Generator), es una molécula que puede desencadenar una respuesta inmunitaria. Contra los antígenos dañinos, como el coronavirus, debe haber una reacción inmunitaria. El cuerpo necesita de diferentes mecanismos para protegerse de los microorganismos dañinos, y neutralizarlos, en caso de que fuera necesario.

Es crucial que nuestro sistema inmunitario reaccione de una manera adecuada cuando un patógeno, como un virus o una bacteria, penetra en nuestro organismo. En el caso de un virus, nuestro sistema inmunitario opta por iniciar una reacción, que también se conoce como reacción Th1. Con la ayuda de los linfocitos T se crea una inflamación muy fuerte, de manera que las células que están infiltradas con el virus mueran. En estas reacciones inmunes hay muchos factores a tener en cuenta. Es una cascada compleja de acontecimientos que, de manera ideal, llevan a la muerte del patógeno y a la creación de una memoria inmunológica que nos proteja en el futuro. Los patógenos pueden infiltrarse y reproducirse rápidamente y desencadenar una reacción inmunológica masiva. Es extremadamente importante que esta reacción inmunológica logre combatir con éxito al patógeno y que vuelva a finalizar (a tiempo). Una reacción inmune excesiva que no finalice a tiempo, puede causar muchos más daños. En pacientes con COVID-19 con una evolución desfavorable, parece que la reacción inmune no fue adecuada. Esta enfermedad puede tener una evolución rápida y progresiva con hiperinflamación, lo que puede tener graves consecuencias.

Construcción del sistema inmunitario

La piel intacta y las membranas mucosas forman la primera barrera entre el mundo exterior y el interior del cuerpo: la primera barrera defensiva. Si aun así los microorganismos consiguieran penetrar, el sistema inmunitario se pone en marcha para eliminarlos. En esto consiste principalmente el sistema inmunitario innato: una segunda línea defensiva. La segunda línea defensiva comunica con la tercera línea defensiva, el sistema inmunitario adquirido, en caso de que el sistema inmunitario innato no pueda resolver la infección por sí solo. El sistema inmunitario adquirido, la tercera línea defensiva, es mucho más complejo que el sistema inmunitario innato, y posee diferentes tipos de reacciones:

Humoral: los linfocitos B (inmunoglobulinas), un principio de reacción antiiflamatoria, dirigida por el sistema Th (célula t auxiliar) 2.

Celular: los lonfocitos t, una reacción inflamatoria citotóxica, dirigida por el sistema Th1/Th17.

Sistema regulador t: vigilar el equilibrio entre Th1 y Th2.

¿Qué sustancias puede emplear y para qué?

Cuando las defensas no están en condiciones óptimas, pueden mejorarse de manera preventiva mediante sustancias importantes para que los procesos inmunológicos se desarrollen de manera óptima.

Glutatión (GSH)

El tripéptido glutatión está formado por los aminoácidos cisteína, glutamina y glicina. Un crecimiento saludable y el correcto funcionamiento del sistema inmunitario dependen, entre otros, del glutatión. Los linfocitos deberían poder multiplicarse rápidamente después del contacto con el antígeno. La disponibilidad de glutatión es el factor limitante en la actividad de nuestros linfocitos (Bounous 1999).

Vitamina D

La interacción entre la vitamina D3 y el sistema inmunitario juega un papel importante. Así lo han demostrado las investigaciones de los últimos meses acerca de la relación entre la vitamina D3 y la COVID-19. De ellas resultó que un nivel de vitamina D inferior a 30 nmol/L se asocia con una evolución desfavorable de la enfermedad e incluso fallecimiento en pacientes con COVID-19. (Pugach, 2020)

La vitamina D3 asegura, a nivel inmunológico, una correcta expresión de péptidos antimicrobianos. Los péptidos son bloques de construcción de proteínas involucradas en la defensa contra los intrusos indeseados. Las infecciones, como por coronavirus , podrían por este motivo ser más frecuentes en personas con deficiencia de vitamina D.

Producimos vitamina D cuando exponemos nuestra piel a la luz solar. En países más alejados del Ecuador o en los que predomina la estancia en interiores no es posible producir suficiente vitamina D a través de esta vía. Por este motivo los suplementos con vitamina D son altamente recomendados.

Zinc

El zinc juega un papel en la actividad y función de las células asesinas naturales, las células T y los linfocitos dentro del sistema inmunológico innato. El zinc desempeña un papel en la maduración de las células T. Esta maduración está parcialmente regulada por la hormona tiroidea timulina, una hormona que tiene al zinc como cofactor esencial. Además, en el sistema inmunológico, el zinc desempeña un papel en la transmisión de señales. La investigación muestra que la estimulación de leucocitos con una dosis alta de zinc puede desencadenar una respuesta inmunitaria en algunos tipos de leucocitos, en este caso el zinc actúa como una sustancia señal (Rink 2000)

Vitamina C

La vitamina C es un factor esencial en la fase inicial de las infecciones virales. En una investigación in vivo con ratones, los investigadores descubrieron que la concentración de vitamina C, al inicio de una infección con el virus de la gripe, es un factor importante para el transcurso de la enfermedad (Boretti, 2020). Los daños causados por la reproducción del virus pueden prevenirse eficazmente cuando la concentración de vitamina C en la etapa inicial de la infección viral es suficientemente alta. Pero si la concentración de vitamina C es insuficiente en la fase inicial, la patogénesis del virus de la gripe no puede prevenirse.

Ácidos grasos EPA y DHA

Los ácidos grasos EPA y DHA son necesarios para apagar a tiempo la reacción inmune, de manera que no provoque daños innecesarios. Se recomienda una ingesta suficiente de pescados grasos, crustáceos y mariscos o algas, y la complementación con suplementos en caso de que sea necesario.

Los ácidos grasos EPA y DHA son necesarios para apagar a tiempo la reacción inmune, de manera que no provoque daños innecesarios. Se recomienda una ingesta suficiente de pescados grasos, crustáceos y mariscos o algas, y la complementación con suplementos en caso de que sea necesario. Podrá leer más información acerca de ello en un reciente artículo

Selenio

El selenio contribuye a una respuesta inmune celular rápida por medio del aumento de la conversión de células T vírgenes a células Th1. El selenio se transforma en el hígado en selenol/metilselenol. Esta sustancia asegura una correcta expresión de los receptores (NKG2D) en (entre otros) el exterior de las células infectadas de virus, por lo que puedan ser eliminadas mejor por el sistema inmunitario (Hagemann-Jensen, 2014).  De manera muy reciente se ha publicado un estudio acerca de las posibles consecuencias de un déficit de selenio y la capacidad de recuperación en COVID-19. (Zhang, 2020)

Conocimiento aplicado a la práctica

Para mejorar las defensas debilitadas de sus clientes, puede proporcionar al sistema inmunitario los nutrientes necesarios para responder adecuadamente a los patógenos invasores. Mejorando las defensas, puede influir positivamente en el curso de una infección. La presencia suficiente de ciertos nutrientes es importante en cada etapa de nuestro proceso inmunológico. Las sustancias importantes son el glutatión (GSH), la vitamina D, el zinc, la vitamina C, los ácidos grasos EPA y DHA y el selenio. Todos ellos se pueden obtener de la alimentación. Cuando la ingesta dietética es insuficiente, se recomienda complementarla con suplementos de calidad.

Fuentes


Zhang, ‘Association between regional selenium status and reported outcome of COVID-19 cases in China | The American Journal of Clinical Nutrition | Oxford Academic’. Geraadpleegd 1 september 2020.
https://academic.oup.com/ajcn/article/111/6/1297/5826147.

Boretti, Alberto, en Bimal Krishna Banik. ‘Intravenous vitamin C for reduction of cytokines storm in acute respiratory distress syndrome’. Pharmanutrition 12 (juni 2020): 100190. https://doi.org/10.1016/j.phanu.2020.100190.

Hagemann-Jensen, Michael, Franziska Uhlenbrock, Stephanie Kehlet, Lars Andresen, Charlotte Gabel-Jensen, Lars Ellgaard, Bente Gammelgaard, en Søren Skov. ‘The Selenium Metabolite Methylselenol Regulates the Expression of Ligands That Trigger Immune Activation through the Lymphocyte Receptor NKG2D’. Journal of Biological Chemistry 289, nr. 45 (11 juli 2014): 31576–90. https://doi.org/10.1074/jbc.M114.591537.

Nesse, Randolph M. ‘Maladaptation and Natural Selection’. The Quarterly Review of Biology 80, nr. 1 (maart 2005): 62–70. https://doi.org/10.1086/431026.

Pugach, Isaac Z., en Sofya Pugach. ‘Strong Correlation Between Prevalence of Severe Vitamin D Deficiency and Population Mortality Rate from COVID-19 in Europe’. MedRxiv, 1 juli 2020, 2020.06.24.20138644. https://doi.org/10.1101/2020.06.24.20138644.

Rink, L., en P. Gabriel. ‘Zinc and the Immune System’. The Proceedings of the Nutrition Society 59, nr. 4 (november 2000): 541–52. https://doi.org/10.1017/s0029665100000781.

Bounous, G., en J. Molson. ‘Competition for Glutathione Precursors between the Immune System and the Skeletal Muscle: Pathogenesis of Chronic Fatigue Syndrome’. Medical Hypotheses 53, nr. 4 (oktober 1999): 347–49. https://doi.org/10.1054/mehy.1998.0780.

Fumagalli, Marta, Davide Lecca, en Maria P. Abbracchio. ‘Role of Purinergic Signalling in Neuro-Immune Cells and Adult Neural Progenitors’. Frontiers in Bioscience (Landmark Edition) 16 (1 juni 2011): 2326–41. https://doi.org/10.2741/3856.


 

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