Protección solar con las comidas

miércoles 22-julio-2020



Con la llegada del buen tiempo, pasamos más tiempo al aire libre y nos exponemos con más frecuencia al sol. Salir al jardín, beberse un café en la terraza, pasar el día en la playa o en la montaña... Todos disfrutamos de los rayos del sol y, como resultado, producimos además vitamina D. La vitamina D se produce en la piel con ayuda de la radiación ultravioleta presente en la luz solar y es una de las razones por las que exponerse con regularidad a la luz del sol es importante para la salud.

Importancia del sol

La vitamina D se produce en la piel con ayuda de la luz del sol. La vitamina D es importante para el cuerpo. Así, reviste importancia para la composición de los huesos y para desarrollar unos dientes fuertes. Además, la vitamina D también contribuye a las defensas y a la producción de células y tejidos. Al proteger la piel del sol, la cantidad de vitamina D producida por el cuerpo disminuye notablemente. Con independencia de su efecto sobre la producción de vitamina D, la luz del sol parece además influir de forma directa en nuestro cuerpo. La exposición moderada al sol tiene efectos antiinflamatorios y parece influir de manera positiva en varias enfermedades (Hart 2011).

Protección de la piel

Pero, por desgracia, el sol también tiene consecuencias negativas para la salud. La radiación ultravioleta contribuye a la producción de vitamina D y al bronceado de la piel, pero también daña las fibras elásticas, lo que provoca la aparición de arrugas. Además, la luz del sol puede producir daños estructurales y provocar la formación de radicales libres en la piel. Tanto los daños estructurales como los efectos perjudiciales de los radicales libres pueden provocar mutaciones en el ADN. Algunas veces, el cuerpo puede reparar estas mutaciones y eliminar las células afectadas. Sin embargo, también se puede producir la aparición de un cáncer. Exponerse en exceso al sol (quemaduras graves o exposición reiterada) es, por lo tanto, la principal causa de cáncer de piel (Reichrath 2006).

Protección solar con las comidas

Además de usar métodos de protección tópicos, es posible proteger la piel del sol desde el interior. Los nutrientes desempeñan un papel en la protección contra los efectos negativos del sol. Así, los polifenoles, las vitaminas y los minerales pueden contribuir a prevenir la inflamación y neutralizar los radicales libres, además de actuar como antioxidantes (Dinkova-Kostova 2008). Asimismo se ha observado un efecto protector frente a la radiación ultravioleta en el caso de los carotenoides (Rizwan 2010).

Vitamina B3

La exposición a la radiación ultravioleta supone un gasto de energía para la piel, lo que se traduce en un aumento en la producción de ATP. La vitamina B3 desempeña un importante papel en la producción de ATP. Por tanto, durante la exposición a la radiación ultravioleta la vitamina B3 constituye un cofactor esencial para la producción de energía. Investigaciones celulares han revelado que el uso de suplementos de vitamina B3 puede prevenir la pérdida de energía en la piel al contribuir a que se siga produciendo suficiente ATP (Park 2010). Además, la vitamina B3 participa de forma directa en la reparación del ADN (Thompson 2015).

En un estudio clínico sobre la reincidencia del cáncer de piel, se administró a los participantes 500 mg de vitamina B3 dos veces al día. Previamente, los participantes habían sufrido al menos en dos ocasiones tumores propios del tipo de cáncer de piel más común. Después de dos meses, se detectaron menos tumores de nueva aparición entre los participantes a los que se había administrado vitamina B3 que quienes habían recibido un placebo (Chen 2015). El uso de suplementos de vitamina B3 (500 y 1500 mg diarios) también contribuyó a una correcta inmunomodulación en el caso de individuos sanos sometidos a radiación ultravioleta (Yiasemides 2009).

Vitaminas C y E

Los estudios muestran que una ingesta diaria de 2 gramos de vitamina C junto con 1000 UI (670 mg) de D-alfa-tocoferol (vitamina E) reduce el eritema solar, lo que disminuye el riesgo de daños en la piel por exposición al sol (Eberlein-Köning 1998). En un estudio similar, se analizaron los efectos del uso de suplementos de vitamina C, vitamina E y una combinación de ambas. Durante una semana, se administró a los voluntarios o 2 gramos de vitamina C, o 1000 UI de D-alfa-tocoferol, o ambas. Los investigadores descubrieron que era la combinación de vitaminas C y E la que mejor protección ofrecía contra los daños provocados por la radiación ultravioleta. El efecto protector de la vitamina E por sí sola resultó ser moderado. El efecto protector de los suplementos con solo vitamina C resultó ser nulo (Mireles-Rocha 2002).

Polifenoles presentes en el té verde

Beber té verde también puede contribuir a protegernos de los efectos nocivos del sol. La administración durante doce semanas de una combinación de 540 mg de polifenoles presentes en el té verde y 50 mg de vitamina C contribuye a reducir la inflamación del eritema solar causado por radiación ultravioleta (Rhodes 2013). Asimismo, es posible optar por tomar un suplemento rico en polifenoles presentes en el té verde. Así lo reveló una investigación con ratones en la que se añadieron estos polifenoles al agua que bebían. Según los resultados de esta, dichos polifenoles tuvieron un efecto regulador positivo en la inflamación de la piel por exposición a radiación ultravioleta y contribuyeron a que la piel se recuperara más rápidamente (Katiyar 2010).

Carotenoides

Los carotenoides son las sustancias de color rojo, naranja y amarillo presentes en las plantas, en las algas y en la piel de varios animales. Los carotenoides actúan como antioxidantes y participan en la protección contra la radiación ultravioleta. Un estudio reveló que este efecto protector también tiene lugar en seres humanos. Durante doce semanas, una serie de voluntarios ingirió 55 gramos de pasta de tomate (16 mg de licopeno, un carotenoide) al día. De los resultados se desprendió que el licopeno tiene un efecto protector frente a los daños graves provocados por el sol en la piel (Rizwan 2010). Otra fuente efectiva de carotenoides para proteger la piel de la radiación ultravioleta es el zumo de zanahoria (Stahl 2006). Tenemos por tanto buenas razones para disfrutar de un apetitoso y estival gazpacho.

Oligoelementos

Los oligoelementos también parecen tener un efecto positivo frente a los efectos de la radiación ultravioleta. Estudios con líneas celulares han mostrado que el oligoelemento selenio protege a las células frente a daños en el ADN provocados por radiación ultravioleta (Seo 2002, Fisher 2006). Debido a su influencia sobre la respuesta inmune y a su función antioxidante, el cinc también tiene un efecto protector (Rostan 2002). Además, el manganeso y el cobre desempeñan un papel en la neutralización de radicales libres (Kehl-Fie 2010).

Conocimiento a través de la práctica

Desafortunadamente, es necesario protegerse de los efectos nocivos del sol. Además de usar cremas solares, de vestir prendas protectoras y de buscar la sombra, pueden consumirse suplementos y alimentos saludables que ayuden a limitar los efectos nocivos de la radiación ultravioleta desde el interior. Consumiendo alimentos ricos en vitamina C y E, en polifenoles, en carotenoides y en oligoelementos, o complementando este consumo con suplementos contrarrestará desde el interior la formación de radicales libres. Consulte nuestras monografías siempre que utilice algún suplemento.

Le deseamos un excelente verano lleno de sol.

Fuentes

Chen, Andrew C., Andrew J. Martin, Bonita Choy, Pablo Fernández-Peñas, Robyn A. Dalziell, Catriona A. McKenzie, Richard A. Scolyer, e.a. ‘A Phase 3 Randomized Trial of Nicotinamide for Skin-Cancer Chemoprevention’. New England Journal of Medicine 373, nr. 17 (22 oktober 2015): 1618–26. https://doi.org/10.1056/NEJMoa1506197.

Dinkova-Kostova, Albena T. ‘Phytochemicals as Protectors Against Ultraviolet Radiation: Versatility of Effects and Mechanisms’. Planta Medica 74, nr. 13 (oktober 2008): 1548–59. https://doi.org/10.1055/s-2008-1081296.

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Fischer, Joshua L., Jody K. Lancia, Anita Mathur, en Martin L. Smith. ‘Selenium Protection from DNA Damage Involves a Ref1/P53/Brca1 Protein Complex’. Anticancer Research 26, nr. 2A (3 januari 2006): 899–904.

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Mireles-Rocha, Homero, Ignacio Galindo, Miguel Huerta, Benjamín Trujillo-Hernández, Alejandro Elizalde, en Roberto Cortés-Franco. ‘UVB Photoprotection with Antioxidants: Effects of Oral Therapy with d-Alpha-Tocopherol and Ascorbic Acid on the Minimal Erythema Dose’. Acta Dermato-Venereologica 82, nr. 1 (2002): 21–24. https://doi.org/10.1080/000155502753600830.

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