Ritmos circadianos y enfermedades del intestino

lunes 9-diciembre-2019

La producción de anticuerpos por parte de las células inmunitarias del intestino discurre paralela a la actividad de los genes reloj de estas, según han descubierto unos investigadores. ¿Pero qué es lo que ocurre realmente con nuestra microbiota cuando el biorritmo está desajustado?

Cada vez está más claro que la perturbación de nuestro reloj biológico es dañina para la salud. Piénsese, por ejemplo, en los trabajos por turnos, el jetlag o la falta crónica de sueño. También nuestra digestión sigue un biorritmo, que pasa de la descomposición de los alimentos y la absorción de nutrientes durante el día al reabastecimiento de las células durante el sueño. La alteración de este ritmo en el intestino ha sido asociada con un mayor riesgo de tener un intestino más permeable (leaky gut, en inglés), intestino irritable, colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn. Es lo que se desprende de un estudio sobre el desplazamiento horario del reloj tras el verano o el invierno [1].

No obstante, aún no está claro cómo sucede, según indican los investigadores de la Universidad de Medicina de Washington. En su estudio han visto que los ritmos circadianos influyen directamente en el funcionamiento de ciertas células inmunes del intestino, en concreto, las llamadas células CLI3 (célula linfoide innata del grupo 3). Son células que producen anticuerpos. Para un funcionamiento sano del intestino, es importante que la actividad de los genes reloj de las células CLI3 vaya al ritmo de la actividad de las propias células inmunitarias. Los resultados han sido publicados en Science Immunology [2].

Anticiparse a la comida y a los patógenos

Las células CLI3 hacen que haya un equilibrio en el intestino al reforzar la barrera intestinal. Esta barrera evita el contacto entre los trillones de bacterias que viven normalmente en el intestino y la fina capa de epitelio de la que está compuesto el propio intestino. Producen anticuerpos que ayudan al sistema inmune a reaccionar adecuadamente a microbios y partículas inofensivos y, al mismo tiempo, combatir los patógenos que causan enfermedades.

Los investigadores dicen que los genes reloj están muy activos en las CLI3, y se preguntan si de este modo estas células inmunes conectan el biorritmo del intestino con el sistema inmune de este órgano. Según un investigador: "Cuando las células CLI3 van sincronizadas con los ritmos circadianos, estas células inmunes pueden anticiparse al momento en el que van a llegar al intestino los alimentos y las posibles bacterias indeseadas" [3].

Sin defensa eficaz cuando el biorritmo está alterado

Los investigadores estudiaron cada seis horas las células CLI3 del intestino de ratones, y lo primero que advirtieron es que la actividad de los genes reloj de estas células inmunes variaba de hecho según ciclos previsibles de 24 horas. Además, aseveran que la actividad de los genes para la producción de anticuerpos corría paralela a estos genes reloj. Cuando hicieron que algunos ratones viviesen el esquema de un trabajador por turnos, resultó que las células CLI3 producían menos sustancias inmunes al ser expuestas a una infección.

A continuación, algunos ratones fueron modificados genéticamente para que les faltase la proteína reloj REV-ERB-α. Esto hacía que a estos ratones les costase mantener a raya una infección bacteriana con Clostridium difficile. No podían organizar una defensa eficaz porque producían menos células CLI3. Además, estas células fabricaban más moléculas dañinas y menos anticuerpos protectores. Así, las bacterias se expandieron más por su cuerpo que por el de los ratones del grupo de control.

Papel crucial de los genes reloj

A raíz de su estudio, los investigadores concluyen que la producción de sustancias inmunológicas por parte de las células CLI3 sigue un ritmo circadiano, y que los genes reloj de estas células tienen un papel crucial en esto. Con ello, esta investigación ofrece una respuesta a la pregunta de por qué la alteración de nuestro biorritmo puede dar lugar a toda clase de problemas gastrointestinales.

¿Qué puede hacer en su consulta con esta información?

Los resultados de este estudio subrayan la importancia de seguir nuestro biorritmo. Cuando trate a un cliente con problemas intestinales, puede que también se esté viendo afectado por un biorritmo alterado. En caso necesario, se puede influir positivamente en el patrón de sueño haciendo ajustes en el estilo de vida y la dieta, por ejemplo, variando la frecuencia y el momento de las comidas y utilizando nutrientes interesantes como el triptófano, que es el material del que se compone la melatonina. Puede leer más al respecto en este artículo: Regular la salud con temporizadores, https://www.naturafoundation.nl/kenniscentrum/artikelen/?newsid=16309.


Fuentes

[1] Föh, B. et al., Seasonal Clock Changes Are Underappreciated Health Risks—Also in IBD?, Front. Med., 09 May 2019, https://doi.org/10.3389/fmed.2019.00103

[2] Q. Wang et al., Circadian rhythm–dependent and circadian rhythm–independent impacts of the molecular clock on type 3 innate lymphoid cells, Science Immunology (2019), immunology.sciencemag.org/look … 6/sciimmunol.aay7501

[3] https://medicalxpress.com/news/2019-10-scientists-timekeepers-gut-immune.html

 

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