Gripe, flavonoides y flora intestinal

lunes 9-octubre-2017


La gripe nos vuelve a tomar en sus garras cada otoño. Una buena prevención consiste en una dieta sana y variada complementada, entre otros, con vitamina C y bioflavonoides. Pero, atención, un estudio publicado en Science demuestra que primero tiene que estar en orden la flora intestinal.

 

Como ya sabes, las bacterias intestinales hacen mucho más que digerir los alimentos: cumplen un papel imprescindible en el sistema inmune. En un nuevo estudio publicado en la revista Science se ha visto que la composición de la flora intestinal es esencial para el efecto positivo de los flavonoides sobre la gripe [1].

 

Mediador microbiano 

Ya era un hecho conocido que los flavonoides son metabolizados en el intestino por las enzimas bacterianas [2]. También se sabía ya que la capacidad de metabolizar flavonoides específicos depende de la calidad de la flora microbiana [3]. El nuevo estudio demuestra que los flavonoides siempre dependen de un único e importante mediador microbiano: Clostridium orbiscindens

 

Como parte de su investigación, los científicos hicieron un análisis de la flora intestinal humana en busca de bacterias que metabolizasen específicamente los flavonoides.

 

"La bacteria que hemos descubierto utiliza los flavonoides para aumentar la producción de interferón. El interferón es una molécula señalizadora que desempeña un papel importante en la reacción inmune. Esta sustancia impidió que los ratones sufriesen daño pulmonar como consecuencia de la gripe. Este tipo de daño provoca a menudo complicaciones graves en los seres humanos, como pulmonía".

 

Por lo demás, la infección por gripe no fue menos fuerte, solo hubo menos daño en los pulmones. Así pues, los flavonoides aumentan la resistencia, pero solo si la flora intestinal está bien.

 

La importancia de los flavonoides 

Los flavonoides son un grupo de metabolitos secundarios de origen vegetal que contribuyen como pigmentos a los colores intensos de muchas verduras y frutas. Como grupo pueden ser utilizados en la consulta para la debilidad inmunológica, las afecciones alérgicas y diversas otras indicaciones. Si se administra vitamina C junto con los bioflavonoides, lo cual es el contexto natural de esta vitamina, aumenta además la absorción y el efecto de la vitamina C en comparación con variantes sintéticas [4].

 

Además, a pesar de las frecuentes noticias negativas en los medios de comunicación, la vitamina C sí que es recomendable para la prevención de la gripe. En un estudio con 168 personas se demostró que la suplementación con vitamina C brindaba protección contra la gripe y el resfriado [5]. Las personas que participaron en el ensayo tuvieron significativamente menos gripe y resfriado que las del grupo de control. Pero, por supuesto, la historia no se acaba con la suplementación con vitamina C.

 

La flora intestinal es esencial para unas buenas defensas 

La flora intestinal hace mucho más que aumentar el efecto de los flavonoides. Basándonos en las investigaciones, podemos afirmar que una buena flora intestinal protege incluso contra la gripe. Un amplio estudio de revisión de 2015 publicado en Annual Review of Virology concluyó que las bacterias comensales podrían desempeñar un papel importante a la hora de frenar las infecciones por el virus de la gripe [6].

 

Pero tener en forma la flora intestinal no solo es necesario a modo preventivo: también como tratamiento posterior, es decir, cuando alguien ya ha pasado la gripe, hay que volver a restablecer la flora intestinal. Y es que el virus de la gripe y la flora intestinal interactúan, según un estudio publicado en PLoS Pathology [7]. En opinión de los investigadores, la flora intestinal sale perdiendo: 

 

"Hemos descubierto que una infección en los pulmones debida a la gripe puede modificar significativamente la flora intestinal. Reduce la diversidad de proteobacterias en el intestino, lo que crea un microentorno disbiótico".

 

Por gripe o no, ¡a ninguno de tus clientes le apetece nada una disbiosis! Por tanto, empieza siempre el tratamiento del intestino con L-glutamina, prebióticos y probióticos, sobre todo en otoño, cuando el sistema inmune del ser humano está más cargado de lo habitual.

 

¿Qué más puedes hacer?  

Crea unas buenas defensas de base. La mejor manera de hacerlo es aconsejar a tu cliente una alimentación natural (ecológica) lo más variada posible, así como la paleodieta. En ella están por principio todos los flavonoides y metabolitos secundarios vegetales que necesitamos desde tiempos ancestrales para estimular la capacidad de autorreparación del organismo. También evitamos las poquitas sustancias que minan nuestra salud, como los azúcares añadidos, el gluten y el ácido fítico del pan. ¿Pero basta con eso?

 

Suplementación básica

A pesar del consejo mencionado, se sabe que las frutas y verduras actuales ya no contienen las mismas cantidades que antes de vitaminas, minerales, flavonoides y otros nutrientes. La agricultura intensiva y el aumento de la concentración de CO2 en el aire han hecho que las plantas sean ricas sobre todo en carbohidratos, por lo que hay que comer más para obtener la misma cantidad de nutrientes.

 

También influye la erosión del suelo, porque lo que no está en la tierra tampoco llega a nuestro plato. Sin embargo, cuanto mejor anda uno de nutrientes, más resistente es a una infección. En resumen: la suplementación básica es esencial incluso con una dieta "completa".

 

Hongos medicinales 

En la consulta podemos hacer mucho por las defensas, por ejemplo, con los beta-glucanos procedentes de hongos medicinales, como el shiitake, la gírgola y el maitake. Los beta-glucanos son nutrientes importantes para el sistema inmune que contribuyen a una buena defensa contra las infecciones. Las investigaciones científicas confirman que el efecto sinérgico de componentes intrínsecos, es decir, la combinación de extractos de hongos, resultan ser un factor determinante para un efecto medicinal óptimo.

 

Descanso nocturno y reducción del estrés 

Tampoco se puede subestimar la relevancia de un buen descanso nocturno: las personas con falta de sueño tienen un sistema inmune menos eficiente y, por tanto, son más vulnerables a toda clase de infecciones, entre ellas, la del virus de la gripe [8]. Finalmente, reducir el estrés es esencial para unas buenas defensas, pero, claro está, contra muchas otras cosas además de la gripe.

 

Prevenir, aliviar y restablecer 

La vitamina C se puede utilizar para prevenir la gripe, pero en combinación con bioflavonoides para una mejor absorción. Y para hacer que estos flavonoides realicen bien su trabajo, vuelve a ser primordial una buena flora intestinal. Para prevenir la gripe, aliviarla y restablecerse después, por tanto, todo empieza en el intestino. Sin embargo, aquí no termina todo: dormir, hacer ejercicio, comer, la conducta social y las decisiones que tomamos son factores que determinan si este otoño nos mantendremos sanos o estaremos griposos.

 

Fuentes

 

[1] Ashley L. Steed, George P. Christophi, Gerard E. Kaiko, Lulu Sun, Victoria M. Goodwin, Umang Jain, Ekaterina Esaulova, Maxim N. Artyomov, David J. Morales, Michael J. Holtzman, Adrianus C. M. Boon, Deborah J. Lenschow, Thaddeus S. Stappenbeck. The microbial metabolite desaminotyrosine protects from influenza through type I interferon. Science, 2017; 357 (6350): 498

[2] Setchell KD, Brown NM, Lydeking-Olsen E. The clinical importance of the metabolite equol-a clue to the effectiveness of soy and its isoflavones. J Nutr. 2002;132(12):3577-84. GRATIS: http://jn.nutrition.org/cgi/content/full/132/12/3577

[3] Yuan JP, Wang JH, Liu X. Metabolism of dietary soy isoflavones to equol by human intestinal microflora--implications for health. Mol Nutr Food Res. 2007;51(7):765-81.

[4] http://naturafoundation.co.uk/monografie/Vitamine_C_als_ascorbaten.html

[5] Van Straten M, Josling P., Preventing the common cold with a vitamin C supplement: a double-blind, placebo-controlled survey, Adv Ther. 2002 May-Jun;19(3):151-9.

[6] Christopher M. Robinson and Julie K. Pfeiffer, Viruses and the Microbiota, Annu Rev Virol. 2014; 1: 55-69.

[7] Deriu E. et al., Influenza Virus Affects Intestinal Microbiota and Secondary Salmonella Infection in the Gut through Type I Interferons, PLoS Pathog. 2016 May; 12(5): e1005572.

[8] Spiegel K, Sheridan JF, Van Cauter E. Effect of sleep deprivation on response to immunization. JAMA. 2002;288(12):1471-1472.

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