Las diez aplicaciones de Curcuma longa

lunes 27-febrero-2017

La cúrcuma (Curcuma longa) se utiliza desde hace siglos en el sudeste asiático para tratar un amplio abanico de dolencias. Debe su polivalencia principalmente a su efecto tanto sobre los procesos oxidativos como sobre las inflamaciones de bajo grado.

 

Los procesos oxidativos y las inflamaciones de bajo grado están estrechamente emparentados. Las células inflamatorias liberan especies reactivas de oxígeno (ERO) en el tejido corporal inflamado. Este mecanismo acaba con los intrusos no deseados, pero muchas veces también produce daños en los tejidos de alrededor. Especialmente si la inflamación se cronifica, esto puede tener consecuencias radicales para la salud.

 

A la inversa, las ERO son capaces de poner en marcha una cascada de señales en la que hay una mayor transcripción de los genes que codifican sustancias proinflamatorias. Este círculo vicioso explica la relación entre las inflamaciones de bajo grado crónicas, los procesos oxidativos, el daño tisular y las patologías modernas. Y sobre él puede intervenir Curcuma longa como ningún otro: inhibe tanto el daño oxidativo como las inflamaciones de bajo grado, incluso al nivel de los genes.  

 

1.      Inhibe el daño oxidativo

 La comida rápida y los azúcares refinados, entre otros factores, aumentan la producción de ERO en el cuerpo. Estas partículas provocan un daño progresivo en células y tejidos, acelerando el proceso de envejecimiento. Junto con las inflamaciones de bajo grado, el daño oxidativo está en la base de, por ejemplo, la diabetes tipo 2. Curcuma longa puede capturar las ERO, lo que reduce los daños en el cuerpo y la probabilidad de desarrollar un cuadro clínico. Por supuesto, prevenir es mejor que curar: para ello la mejor baza es comer alimentos menos refinados.

 

2.      Inhibe la inflamación de bajo grado

 En nuestra alimentación se trata de mantener una buena proporción entre los ácidos grasos omega 3 y omega 6, preferiblemente entre 5:1 y 1:1. Nuestra alimentación rica en omega 6 ha inclinado la balanza hacia proporciones entre 20:1 y 25:1. El problema que esto conlleva es que las enzimas COX-2 y 5-LO convierten el omega 6 en sustancias proinflamatorias. Cuanto más se prolongue en el tiempo este proceso, mayor será la probabilidad de inflamación de bajo grado. Curcuma longa inhibe las enzimas COX-2 y 5-LO, liberándose así menos sustancias inflamatorias. Esto reduce la probabilidad de desarrollar, entre otras afecciones, neurodegeneración, diabetes tipo 2, patologías cardiovasculares, enfermedades autoinmunes y EPOC. También se puede rectificar este equilibrio comiendo más pescado y menos aceites vegetales como el de girasol.

 

3.      Inhibe la transcripción de sustancias inflamatorias

 También al nivel de los genes actúa Curcuma longa sobre el desarrollo de enfermedades inflamatorias. El factor de transcripción NF-kB coordina los procesos de inflamación y es responsable de la transcripción de citocinas proinflamatorias. Hay toda una serie de patologías relacionadas con esto, entre ellas el asma, la ateroesclerosis, la diabetes tipo 2 y las enteropatías inflamatorias. El aumento de NF-kB también acelera el envejecimiento de células y tejidos. Curcuma longa posee un efecto inhibitorio sobre el NF-kB.

 

4.      Artritis reumatoide

 También en el reúma tiene un papel principal el factor de transcripción NF-kB, la sustancia que transcribe las citocinas proinflamatorias del ADN. Gracias a su efecto inhibitorio sobre el NF-KB, la cúrcuma puede frenar tanto la fase crónica como la aguda del reúma. Además, se ha demostrado que Curcuma longa es tan eficaz como los antiinflamatorios no esteroideos (aspirina, ibuprofeno, diclofenaco) para el tratamiento del dolor, la hinchazón y la rigidez matutina característicos de la artritis reumatoide.

 

Lee más sobre el tratamiento de problemas articulares en nuestra monografía Articulaciones.

 

5.      Equilibra el sistema inmune

 En un sistema inmune sano existe un buen equilibrio entre los leucocitos Th1 y Th2. Las células Th1 segregan inmunomoduladores que están implicados en la hipersensibilidad retardada. Las células Th2 son directamente responsables de segregar anticuerpos como la inmunoglobulina E, que a altas concentraciones puede desencadenar una reacción alérgica. En patologías relacionadas con el sistema inmunológico como el reúma hay un claro desequilibrio en favor de los Th1 y, en las afecciones alérgicas, en favor de los Th2. Se ha descubierto en un estudio que la cúrcuma posiblemente sea capaz de restablecer este equilibrio, retrasando la aparición tanto de patologías relacionadas con el sistema inmune como de reacciones alérgicas.

 

6.      Enteropatías inflamatorias

 La curcumina ha sido ensayada en un modelo animal para las enteropatías inflamatorias como la enfermedad de Crohn. La suplementación con curcumina tuvo como efecto la depresión del NF-kB con reducción de las citocinas proinflamatorias y reducción de los signos clínicos e histológicos de inflamación de mucosas en el intestino grueso. Es posible que la curcumina también funcione para el síndrome de colon irritable. Un estudio piloto no controlado con placebo con 207 participantes mostró, tras ocho semanas, mejorías en el dolor abdominal, el patrón de evacuaciones y la calidad de vida.

 

7.      Depresión y alzhéimer

 Curcuma longa es liposoluble, por lo que es capaz de traspasar la barrera hematoencefálica. Allí la cúrcuma inhibe la enzima monoamino oxidasa (MAO) y aumenta la serotonina, la noradrenalina y la dopamina, entre otros lugares, en el córtex frontal, el hipocampo y el cuerpo estriado. Estas zonas del cerebro están implicadas en las emociones, la motivación, la capacidad de aprendizaje y la memoria. Se ha demostrado en estudios con ratones que reduce este comportamiento depresivo. Además, Curcuma longa hace algo más por el cerebro: se ha visto que aparece alzhéimer con menos frecuencia en las personas con mayor ingesta de antioxidantes e antiinflamatorios (naturales). Es posible que la curcumina también ayude a descomponer las placas seniles: desestabiliza los beta-amiloides aglutinados y lo hace mejor que el ibuprofeno y el naproxeno.

 

8.      Infecciones

 En la India se utiliza un emplasto de Curcuma longa para que las heridas se curen más rápido y evitar las infecciones. Se ha comprobado en estudios que ello estimula la migración hacia la herida de macrófagos, neutrófilos y fibroblastos. También acelera la contracción de las heridas, la neovascularización y la reepitelización. La actividad antimicrobiana se ha demostrado in vitro con bacterias, virus, hongos patógenos, protozoos y gusanos. En algunos casos, funciona igual de bien que la ampicilina, la doxiciclina y la gentamicina. También se ha visto (in vitro) que el extracto de cúrcuma frena la bacteria SARM y le devuelve su sensibilidad al tratamiento con antibióticos.

 

9.      Úlcera gástrica

 La cúrcuma reduce el dolor y acelera la curación de las úlceras gástricas. Combate las úlceras cuyo origen sea el estrés, el alcohol, los antiinflamatorios no esteroideos y Helicobacter pylori. Esto sucede porque funciona como antioxidante y antiinflamatorio, pero también porque contribuye a mejorar la capa basal del estómago. Por tanto, Curcuma longa también se puede utilizar en casos de gastritis, dispepsia y mucositis.

 

10.  Ateroesclerosis 

En diversos estudios piloto con humanos se ha demostrado que la curcumina reduce la lipoperoxidación y es buena para los niveles de lípidos y fibrinógenos en sangre. Estos procesos tienen un importante papel en la aparición y agravamiento de la ateroesclerosis. Se han visto efectos significativos ya a partir de una dosis de 20 mg de curcumina al día. En un estudio piloto, diez adultos sanos consumieron 500 mg de curcumina al día. Los niveles totales de colesterol bajaron (de media) un 12%, el nivel de peróxidos lipídicos en el suero sanguíneo se redujo un 33% y el nivel de colesterol HDL aumentó un 29%.

 

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