Lesiones deportivas: más vale arenque que antiinflamatorio

miércoles 23-noviembre-2016

En el mundo deportivo se toman antiinflamatorios como si fuesen caramelos, según Thomas D\'havé. En su opinión, "esto reprime los síntomas, pero nunca podrá ser parte de un proceso de curación natural. Todo lo contrario".

 Por: Thomas D’havé

 

 

Muchos deportistas usan los antiinflamatorios para hacer desaparecer los síntomas de las inflamaciones (crónicas). Esto hace que se arrastren durante meses y rindan por debajo de lo esperable.

 

Cuanta más inflamación, mejor la cura

Observemos primero en detalle cómo se produce a grandes rasgos el proceso de curación de heridas. Toda lesión, tanto en el interior como en el exterior del cuerpo, debe ser cubierta lo más rápidamente posible con miofibroblastos, células del tejido conjuntivo con la capacidad de contraerse para producir fibronectina. Hacen que se cree una red que cubre la herida, formando una especie de costra.

 

Sin embargo, la sustancia química que atrae a estos miofibroblastos hacia la herida solo se libera si en el tejido conjuntivo se produce una división entre dos aminoácidos específicos: la leucina y la glutamina. Cuando el tejido conjuntivo sufre un daño, este se produce de forma irregular y, por tanto, no exactamente en el punto de conexión entre glutamina y leucina. Por eso se activa la colagenasa A ante cualquier daño sufrido por un tejido conjuntivo. Esta libera un mensajero que es capaz de separar la leucina de la glutamina. Ello se realiza en lugares que al principio no estaban dañados, provocando un daño secundario y aumentando el tamaño de la lesión. Pero este proceso es necesario para atraer miofibroblastos.

 

Cuando la gente observa este daño secundario, lo interpreta como algo negativo. Pero ¿cómo podría estar mal un suceso universal que se produce en todos los organismos?

 

Se han creado medicamentos, como los antiinflamatorios no esteroideos, y se emplea hielo supuestamente para limitar el daño. Pero estas sustancias inhiben el funcionamiento de la colagenasa A, que tiene que liberar un mensajero para que la lesión se cure normalmente. ¿No podría ser que estas intervenciones más bien retrasaran la curación de la herida e imposibilitaran que terminase el proceso de sanación?

 

En el siglo XVI ya lo sabían: pus bonum et laudabile. Cuanta más inflamación, mejor la cura. En el mundo del deporte se toman antiinflamatorios como si fuesen caramelos para reprimir el síntoma, pero eso no puede formar parte de la curación de lesiones o de la resoleómica.

 

Intervenciones para acompañar la curación natural de lesiones

 

La idea de que la inflamación es mala está en la base de nuestra "medicina antiinflamatoria". En la psiconeuroinmunología clínica (PNIc) no partimos del paradigma de que la inflamación esté mal por definición. Por el contrario, buscamos intervenciones para acompañar el proceso natural de curación.

 

Dentro de este contexto, es interesante lo siguiente.

 

Cuando se produce un daño en un vaso sanguíneo, por ejemplo, en una torcedura de tobillo, se liberan inmediatamente ácidos grasos (EPA/DHA/ácido araquidónico) que son transformados en señalizadores de detención (lipoxinas, resolvinas) que pondrán fin a la inflamación. Cuanto más daño e hinchazón, más moléculas de detención se liberarán. Por tanto, según la psiconeuroinmunología clínica, limitar la hinchazón es una contraindicación.

 

Eso sí, los vasos sanguíneos deben estar cargados de antemano (antes del traumatismo) con los ácidos grasos correctos para que pueda ponerse en marcha ese proceso de inhibición de la inflamación. El pescado, por ejemplo, es una rica fuente de DHA y EPA. A este respecto, es descorazonador constatar qué pocos futbolistas comen pescado con regularidad. Porque si nuestros tejidos están llenos de, por ejemplo, carne de cerdo y aceite de girasol en vez de ácidos grasos sanos, en caso de lesión se liberan otras moléculas que no finalizan el proceso de curación de la lesión. El resultado es una inflamación crónica.

 

Sé por experiencia que esto es tabú en el mundo del fútbol. Pero me choca que tantos futbolistas tomen habitualmente antiinflamatorios mientras arrugan la nariz frente a un arenque. Sin embargo Peter Res, el nutricionista del club de fútbol Ajax Amsterdam con quien colaboro, dijo hace poco que cada vez más jugadores piden pescado en las cocinas del club. En ese caso, vamos por buen camino. Porque el mejor momento para solucionar una lesión es antes de la lesión.

 

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Thomas D\'havé trata a futbolistas de élite con lesiones crónicas o recurrentes según los principios de la psiconeuroinmunología clínica (PNIc Bélgica). Trabaja, por ejemplo, con el Ajax y el West Ham.

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