Los estudios sobre la flora intestinal no dejan de sorprender

viernes 24-junio-2016

Hace unos meses han vuelto a aparecer estudios muy interesantes sobre nuestra flora intestinal: los antibióticos permiten "respirar" a los patógenos en el intestino, existen bacterias que viven dentro de las células inmunitarias y el estrés se podría combatir administrando bacterias beneficiosas.

 

Los antibióticos dejan "respirar" a la salmonela

Investigadores de la Universidad de California en Davis (EE. UU.) han descubierto el mecanismo de acción por el que los antibióticos estimulan el crecimiento de patógenos. 

 

Según los científicos, lo primero que hacen los antibióticos es reducir la cantidad de bacterias beneficiosas en el intestino, entre ellas también las que descomponen la fibra de las verduras y las convierten en butiratos. La pared intestinal utiliza estos butiratos como fuente de energía para poder absorber el agua. 

 

Cuando la fibra ya no está descompuesta, las células de la pared intestinal pueden captar menos agua, pero también menos oxígeno. Esto hace que aumente el contenido de oxígeno en el lumen, favoreciendo la proliferación de la salmonela. 

 

"Al contrario de los microbios beneficiosos del intestino, que tienen un crecimiento anaeróbico, la salmonela parece aumentar en gran medida en el entorno rico en oxígeno que se crea tras el uso de antibióticos", afirman los investigadores. "Por tanto, los antibióticos hacen en cierto modo que los patógenos puedan respirar en el intestino".

 

Hacen falta más estudios para establecer si este mecanismo de acción es solo atribuible a la salmonela y los butiratos, o si un mecanismo de acción similar está en la base de otros procesos patológicos, según estos científicos. Anteriores investigaciones ya habían demostrado que los niveles bajos de bacterias productoras de butiratos van aparejados a enfermedades inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.

 

Bacterias especiales que viven en células inmunitarias

Parece ser que existen bacterias beneficiosas que viven dentro de las células inmunitarias, protegiendo desde ahí el cuerpo contra la inflamación y la enfermedad. Es lo que se deduce de un estudio de la prestigiosa Universidad Cornell (EE. UU.).

 

"Durante mucho tiempo se ha creído que el cuerpo humano es en principio estéril y que para evitar enfermedades inflamatorias, es necesaria una separación física entre el sistema inmune y nuestras bacterias comensales", cuentan los investigadores. "Aunque esto es del todo cierto para la mayoría de tipos de bacterias comensales, los resultados de nuestros recientes estudios demuestran que existen determinadas bacterias que conviven estrechamente con células inmunitarias de un modo beneficioso tanto para el ser humano como para sus microbios".

 

Es un hecho que en las enfermedades de carácter inflamatorio, como la enfermedad inflamatoria intestinal, las bacterias nocivas penetran en el cuerpo provocando inflamación. Pero resulta que hay también bacterias que pueden trabajar codo a codo con el cuerpo. 

 

"Precisamente, ciertas bacterias que residen en el sistema linfático pueden proteger los tejidos e inhibir la inflamación", según los investigadores. 

 

Queda pendiente estudiar las posibles aplicaciones terapéuticas de este nuevo tipo especial de comensales. 

 

Las bacterias beneficiosas reducen el estrés

Cada vez es más evidente que la composición de nuestra flora intestinal influye considerablemente en nuestro estado de ánimo y bienestar emocional. Los estudios muestran que es posible, por ejemplo, influir positivamente en el estado de ánimo de los ratones con probióticos.

 

"En los ratones estresados encontramos un desequilibrio en la flora intestinal. Había menos especies diferentes. Cuanto menor es la diversidad, mayor es el trastorno para el cuerpo", según los investigadores.

 

Los científicos administraron a los ratones estresados las bacterias probióticas que encontraron en los ratones tranquilos. A continuación se tomaron muestras fecales y se comprobó mediante RMN si había cambios en la química cerebral.

 

"El comportamiento de los ratones mejoró notablemente gracias al tratamiento con probióticos. Pero eso no fue todo: su conducta seguía siendo mejor semanas después del tratamiento. También se vio que con la RMN es posible encontrar biomarcadores de los que se puede inferir si los ratones estaban estresados o si habían sido tratados con probióticos".

 

Quizá los biomarcadores del estrés puedan indicarnos si alguien padece de síndrome de estrés postraumático o si tiene riesgo de desarrollarlo. De esa forma se puede intervenir precozmente e iniciar una terapia con probióticos en caso necesario.

 

Los investigadores esperan obtener suficientes fondos para poder, en un futuro próximo, hacer estudios clínicos con humanos sobre el estrés, los probióticos y la composición química del cerebro.

Fuentes

  1. Fabian Rivera-Chávez et al, Depletion of Butyrate-Producing Clostridia from the Gut Microbiota Drives an Aerobic Luminal Expansion of Salmonella, Cell Host & Microbe (2016).
  2. onr.navy.mil/Media-Center/Press-Releases/2016/Gut-Microbes-Effect-On-PTSD.aspx
  3. Thomas C. Fung, Nicholas J. Bessman, Matthew R. Hepworth, Nitin Kumar, Naoko Shibata, Dmytro Kobuley, Kelvin Wang, Carly G.K. Ziegler, Jeremy Goc, Tatsuichiro Shima, Yoshinori Umesaki, R. Balfour Sartor, Kaede V. Sullivan, Trevor D. Lawley, Jun Kunisawa, Hiroshi Kiyono, Gregory F. Sonnenberg, Lymphoid-Tissue-Resident Commensal Bacteria Promote Members of the IL-10 Cytokine Family to Establish Mutualism, Immunity, Volume 44, Issue 3, p634–646, 15 March 2016.

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